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Otros Torneos: Torneo Del Interior Actual

Federal C – Región Pampeana Norte – Zona 5

Tercera Fecha – Primera Rueda

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Desde las alineaciones se podía prever un partido entretenido, con los dos equipos mirando más el arco rival que el propio, de ida y vuelta y con múltiples situaciones de gol.

Gambini colocó siete jugadores con características ofensivas (tres delanteros netos, tres mediocampistas mucho más creativos que destructores y un marcador de punta camuflado, Matías Díaz, el experimentado volante izquierdo que en la semana cumplió 34 años y que jugara con cierto éxito en Defensa y Justicia, Banfield y Sarmiento de Junín, además de pasar por San Lorenzo de Almagro, entre otros clubes argentinos y sudamericanos.

Santana dispuso al tridente previsible (Sotelo-Colombini-Monacci), con la compañía casi continua de Giménez y Páez, sumándose por las bandas, y dos mediocampistas centrales para disputar la posesión del balón pero, desde el vamos, Fernando Flores -el mismo que dejara un gran recuerdo en su paso por Alumni, siendo hasta centro delantero y transformándose en el goleador histórico del albirrojo hasta que lo superó Leandro Moyano- se transformó en la sombra del “10” Verde y el equipo local comenzó a mandar, para terminar inclinando el campo con las constantes proyecciones de Díaz.

Mientras Compañía intentaba amigarse con el balón, saliendo desde su defensa con más dudas que precisión, 9 de Julio se hacía ancho y profundo, y así fue que a los diez minutos llegó el para nada sorpresivo gol de Villán tras la habilitación de Díaz. Antes, apenas iniciado el juego, Maxi Blanco -ausente en el primer tiempo, mucho más participativo en el complemento- había rematado desviado desde el borde del área y Monacci había evitado espectacularmente que un cabezazo de Bruschi termine en la red.

Con todo a favor, el local siguió preocupando con las subidas y los tiros de esquina de Díaz pero, extrañamente, retrocedió a sus mediocampistas y el otro lateral izquierdo, Nicolás Páez, comenzó a ser una pesadilla para Naya y Velázquez transformándose en marcador, carrilero y wing izquierdo. Así, entre Páez, la participación de Sotelo, cuando podía escapar de su marca, y la colaboración de Vignieri, el Lagarto provocó cuatro situaciones de riesgo para Keizer: En la primera, Giménez remató suave, de zurda, permitiendo el control del arquero, a los veintiún minutos, en la más clara de todas, el propio Giménez cabeceó defectuosamente desde una posición inmejorable, un rato más tarde Colombini se anticipó a las manos de Keizer y su cabezazo se fue desviado y, enseguida, otra vez el ex-Cusa remató de frente al arco, y esta vez el balón fue despejado por Durante cerca de la línea de gol.

A los treinta y cinco minutos Bruschi le ganó las espaldas a Cuello y a la salida de Monacci, pero quedó sin ángulo de remate y, después de intentar sin éxito la descarga, finalizó la acción con un remate trabado que, tras rozar en Cuello, fortuitamente llevaba destino de gol, pero el remplazante de Ripoll alcanzó a despejar en gran esfuerzo.

El primer tiempo se fue con el triunfo merecido del local, más por las forma que por las situaciones concretas, y el tibio reclamo de los jugadores visitantes a un arbitraje, hasta ahí, aceptable de Marcelo Martín.

En el inicio del complemento el “9” recobró el protagonismo y hasta el minuto veinte dominó el trámite, pero ni Naya ni Bruschi le acertaron al arco rematando cruzado, y el propio Bruschi terminó desparramado dentro del área en una acción que dejó dudas.

Promediando el segundo tiempo, ya Díaz no era el de los primeros cuarenta y cinco, y la falta de oficio de López para cubrir la banda le permitió crecer a Leandro Giménez, que se transformó en el abanderado de la rebelión haciendo tambalear a la última línea azul. Primero fueron algunas corridas sin buen final, después un pase cruzado a Sotelo que terminó salvando Velázquez y, a los veinticuatro minutos, la jugada que desató las mayores polémicas (ver foto).

Ocho minutos más tarde llegaría, desde un córner, el segundo gol del local, con mucho de desahogo, y enseguida, tras una nueva cesión de Giménez, Carlos Monacci le entró mal al balón desperdiciando una buena posibilidad para descontar.

En los últimos minutos Santana apostó a alguna cabeza salvadora, pero no esperó que fuera la de Bruschi, quien evitó el descuento de Mateos previamente al tercer gol que, por su simpleza y calidad, terminó dejando una imagen exagerada en las formas y en el resultado.

PD: Sabida era la importancia que tenía el partido en sí y para las aspiraciones de Compañía General en particular, por lo que llamó la atención (¿a esta altura debería extrañarnos?) la ausencia en Chacabuco del Presidente de la Liga de Salto -recientemente reelecto por unanimidad- y Delegado Federal Don Jorge Garavano.


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Segunda Fecha – Primera Rueda

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El club más ganador de la historia de Salto arrancó su participación en el torneo con el deseo de lograr el ascenso al Federal B, y así hablar de igual a igual con sus clásicos rivales.

A priori, el objetivo no resulta sencillo de alcanzar, ya que sus competidores en la zona clasificatoria se presumen mejor preparados que el Verde. Uno, 9 de Julio de Chacabuco, se fundamenta en el proyecto que encabeza desde hace un tiempo Mario Gambini, quien le ha dado una identidad marcada al equipo, y se refuerza claramente con la llegada de varios nombre reconocidos en la región; el otro, Racing de Colón, también se basa en la continuidad de su técnico y de una mayoría de jugadores que vienen de ser exitosos en su Liga.

Si bien Alejandro Santana está comenzando a desandar su tercera temporada al frente del Lagarto, el verdadero potencial de su equipo era una incógnita -y en gran parte lo sigue siendo- hasta que el balón empezó a rodar en la calurosa tarde del domingo.

Los noventa minutos en sí no dejaron gran cosa, es más, por momentos se hicieron insoportables, con el agravante de un calor sofocante que influyó en el ánimo de los espectadores y en el físico de los protagonistas.

El visitante mostró desde el primer minuto su intención de darle destino cierto al balón, aún en su última línea, pero careció de ideas al traspasar la media cancha, por lo que Ripoll fue casi un elemento decorativo en los primeros cuarenta y cinco, y más todavía en el complemento.

La gran esperanza del local, de cambiar la imagen dejada en los últimos tiempos, de ser un equipo protagonista pero sin elaboración de juego, recaía en lo que pudiera hacer Bruno Sotelo, y el “10” fue, hasta que el calor le pasó factura a sus piernas, el iniciador de cada intento de ataque o el encargado de llevar peligro al arco de Ferrero desde la precisión quirúrgica de su pie derecho. Así llegó, desde un remate del enlace, el rebote del arquero y el gol de Monacci, más algún cabezazo de Mateos que se fue muy cerca.

Pero, como Sotelo solo no puede cambiar el funcionamiento de un equipo, restaba ver a los recién llegados Vignieri y Casais. El primero -con pasado en la Primera de Quilmes-, recostado sobre la derecha -aunque se siente más cómodo en la franja central- estuvo muy participativo en la primera mitad, donde se lo vio ágil y con buen manejo; el segundo, un clásico mediocampista central, casi no apareció en esa etapa, pero fue cobrando importancia a medida que pasaran los minutos, exhibiendo temperamento, quite y carácter ofensivo.

Si bien Compañía había hecho poco para estar en ventaja, menos había hecho Racing para merecer el empate, pero Juan Ignacio Bruno -fluctuó entre la severidad exagerada para mostrar algunas tarjetas, el celo para sancionar algunas faltas inexistentes y dejar pasar otras más notorias- vio un penal donde ni los visitantes vieron y el local no tuvo tiempo de hacer valer la diferencia en el marcador, hecho que bien podría haber influido en el desarrollo del encuentro.

Nada trascendente sucedió desde el empate hasta los veinte minutos del segundo tiempo, cuando Peratta vio la segunda amarilla que más hubiese merecido en el primer tiempo. Por un momento dio la sensación que a Compañía se le haría insoportable el resto del encuentro pero, lo que un instante antes Demarco había insinuado, con el remplazo de un delantero por un marcador de punta, cobró cuerpo y Ripoll solo tuvo que intervenir ante un remate trabado de Bravo o para rechazar algún balón cruzado con los puños.

Ante la imposibilidad de llegar hasta Ferrero, Compañía comenzó a probar suerte desde media distancia sin demasiada fortuna, pero le alcanzó como para recuperar la autoestima e intentar, ya en tiempo adicionado, ir por una victoria que, sin ser justa, bien pudo servir como premio al amor propio.


EL FUTURO


Como quedó dicho, Compañía arrancó en desventaja respecto a sus rivales y, para colmo, una fecha después. El empate como local puede no ser un resultado alentador. Pocos, aunque dos de los tres equipos continuarán en el torneo, hoy apostarían por la continuidad del Verde… Sin embargo, este Compañía se parece más a un conjunto que el que estábamos acostumbrados a ver. Mantiene la defensa que fue la menos vulnerada en los dos últimos torneos locales, la que además de solidez tiene proyección en sus marcadores de punta, juego aéreo en Mateos y solvencia en Candia, dos mediocampistas con roce en otro nivel, el ya insinuado retorno de Nicolás Páez a su mejor nivel, dos delanteros potentes y goleadores como hay pocos –ni hablar si Colombini vuelve a ser el de uno o dos años atrás- y la pausa que le puede dar Sotelo al vértigo tantas veces exagerado. Y, contrariamente a lo que venía sucediendo, la posibilidad de recambio sin que se resienta el equipo. Ah, y el sentido de pertenencia de la mayoría de sus jugadores, más un nombre al que no le pesa la historia.


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PRIMERA FECHA:


Racing Club 1 (Paul De Martino 32’) vs. 9 de Julio 1 (Facundo Bruschi 85’)


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