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Reportaje a: Ángel Gabriel Nasta


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Ángel Gabriel Nasta comenzó su tercera etapa como director técnico de Sports con el objetivo de revertir una pobre campaña en el Torneo Federal. Contrariamente a lo sucedido en sus pasos anteriores por el Rojinegro, hasta aquí -derrota con Cusa- nada ha salido como todos los hinchas esperaban, sin embargo, lejos de estar abatido, el “Flaco” confía ciegamente en sus convicciones.


-Seguramente cuando surgió la posibilidad de volver a Sports habrás evaluado los pro y los contra, pero ¿imaginaste algo así, con tantos resultados negativos, con tantos inconvenientes?

-“Estaba dentro de las posibilidades… A los pocos días de haber agarrado el plantel tuve una charla con la dirigencia; algunas cosas las preveía, pero no tantas; para serte sincero… Si estamos hablando de un proceso de nueve partidos donde se perdieron cinco, es muchísimo. Además, fijáte la irregularidad, porque ganamos o perdemos, no empatamos, que por ahí hace que un equipo sea más equilibrado. Uno entiende que hay jugadores jóvenes que no han tenido tanto recorrido y otros, que por lesiones u otras cosas, hoy no están; pero el presente es muy malo.”


-Más allá de los resultados, tampoco se ve la actitud que solía tener Sports con vos, una idea de juego… Es más, se hace difícil sin verte en el banco, adivinar que es un equipo de Nasta.

-“Totalmente de acuerdo. Eso es una realidad. Lo primero que hablé con los dirigentes fue que esta vez estaba preparado para un proceso, y que el proceso se iniciaba con un plantel ya armado, por lo tanto tenía que evaluar a los jugadores para saber para qué estábamos. Lo importante es que el equipo sea dinámico y tenga ritmo; después, más o menos ofensivo se vería. Las posiciones en el campo de juego no son determinantes, sí lo actitudinal. Por ahí lo actitudinal lo confunden con el “huevo”, con meter, y no es eso.

Por ejemplo, en mis otros periodos en Sports les pedía a los jugadores presión alta y, si no lo lograron, por lo menos lo intentaron. Entonces vi jugadores con esa características para ir por más y lo intentamos, a veces hasta exageradamente. No digo que este plantel tenga menos personalidad o menos carácter, pero es distinto. El primer partido con Barracas no salió nada de lo que habíamos intentado hacer, que era presionar arriba, es más, ni siquiera lo intentamos. Entonces, en los testeos vi que era un equipo que tenía técnica, o que intentaba tener una idea de juego, pero no tenía el carácter para sostenerlo, ni siquiera con el resultado a favor. Y que generalmente intentaba despertarse después que le hacían un gol. En cuanto a lo táctico, medio que me convencieron que por ahí se podía ser protagonistas desde el manejo del balón, hasta que terminé de entender que no. Esta irregularidad es una cuestión mía, que yo todavía no había decidido a qué tiene que jugar Sports basándome en el rendimiento de los jugadores. Ahora uno lo tiene claro y se verá cuál es la situación del equipo en cancha, que es lo más importante.

Casualmente hoy (martes 23) tuvimos unos cuantos minutos de charla sobre la actitud… Eso no se negocia. Después, la técnica va a aparecer, tiene que fluir. Pero si no hay actitud se termina desvirtuando todo y, ante rivales que no son superiores, terminamos dejando una fea imagen, que a mí no me gusta para nada.

Soy el primero que está disconforme con la situación y con los resultados, también soy el primero en ser realista y sé que hay que trabajar en base a eso.”


-Decís que no podés apostar a la técnica, pero tenés a (Agustín) Simaldone, Geoghegan, Inchauspe…

-“Sí, pero son jugadores que no están pasando por un buen momento. El “Mellizo” (Geoghegan), por ahí desde el todo, parece que sí pero, cuando empezás a hilar fino, está muy errático en los pases, no tiene la movilidad necesaria para los desmarques… Para generar triangulaciones hay que ocupar espacios y esos espacios deben ser ocupados por otro jugador, y no estamos, por lo menos a esta altura del torneo, para ese tipo de situaciones. Entonces tenemos que ser más prácticos, más simples y, a partir de ahí, empezar a agarrar regularidad, que obviamente se genera con resultados. Siempre los resultados son los que nivelan, tanto para arriba como para abajo. Hoy estamos nivelando para abajo.”


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-¿No te parece que se le exige demasiado a los jugadores, en cuanto a los entrenamientos, y que a veces no descansan lo suficiente, lo que termina jugándoles en contra mentalmente?

-“Acá, el principal responsable soy yo. Hay que partir de la base que se armó un plantel para ser protagonistas y no lo fue, por algo se fue un técnico… La idea es lograr un equipo que sea protagonista. Este es un torneo que da muchas chances, diría que demasiadas. Ponéle que nosotros ya no tengamos posibilidades en la Fase Regular, o tendría que pasar que en Compañía-Defensores haya disturbios y les saquen puntos a los dos, jaja… Pero también está Cusa ahora. Por supuesto que, mientras matemáticamente los números den, vamos a seguir peleando, pero sabemos que el verdadero rendimiento se tiene que ver en la segunda etapa. Ojo, lo digo ahora, con el diario del lunes, porque cuando empezó el torneo yo quería ganar esta Fase. Dentro de todo lo negativo hay que buscarle el lado positivo; si hoy focalizás en el último partido (Cusa 3 – Sports 1) el panorama es oscuro, pero yo pienso en el proceso, y sé que el torneo te da la oportunidad de que el equipo crezca y, quizá, nos agarre la etapa más importante en el mejor momento.”


-Y que el torneo se defina en idas y vueltas, donde no hay posibilidad de relajarse, te favorece un poco más, ¿o no?

-“Sí, porque tengo que preparar al jugador para que se mentalice para situaciones límite; que hoy por hoy no están preparados. Te repito, no es por caerle al plantel, es una característica. El otro día habíamos planteado una defensa con un promedio de veintidós años: Basualdo, Nicolás Rosello, Álvaro Rossello y Bernal, que es el más grande con 23 años… Jugadores jóvenes y muy trabajables, pero no preparados para la urgencia. Digo urgencia para “el afuera”, porque con los dirigentes está hablado y no hay ninguna urgencia. Estamos en un proceso de aprendizaje y de evaluación, porque va a ser lindo ver cómo estamos hoy y cómo se finaliza el año y, más que nada, el recorrido que se hace, o cómo se está trabajando… Porque yo considero que ahí está lo más importante; porque en un mano a mano una pelota nuestra no entra y la del otro sí y quedaste afuera, pero lo importante es que el jugar crezca, que experimente cosas, tanto en el partido como en los entrenamientos. Por ahí uno es demasiado exigente y genera cierta inestabilidad emocional que tienen que aprender a sobrellevar para madurar.”


-¿Estando completo tenés cantidad y calidad en el plantel para aspirar al campeonato?

-“Sí, porque al equipo del último partido hay que sumarle a Vergé, a Nico Rosello, Maza, Simaldone, Villalba y Ciraco. Te nombré seis jugadores que podrían ser titulares o recambios importantes… Y que, en el caso específico de Vergé, Simaldone y Ciraco, dentro de la Liga son jugadores respetados. Igual saben que estamos en un proceso en el que la camiseta hay que ganársela.

Son momentos que hay que superar. Tengo la conciencia tranquila, pero el corazón a mil, porque no es el presente que uno quería, pero uno también entiende que la vida tiene esos momentos… Hay veces que uno planifica cosas y salen totalmente opuestas, pero no te podés quedar con eso; hay que buscarle la vuelta para salir adelante. Generalmente, detrás de los éxitos siempre hay algunos fracasos. Hoy me decías que mis etapas anteriores habían sido exitosas… Quizá sí, quizá no… Por ahí los resultados acompañaron y teníamos otra actitud, pero también tuvimos la dosis de suerte que hace que los equipos crezcan. Analizando el partido con Cusa: Nosotros tuvimos la primera situación de gol y no la metimos, ellos tienen una situación parecida y termina en gol por un rebote que da nuestro arquero; después nos hacen el segundo por un error defensivo nuestro; sobre el final del primer tiempo casi nos hacen otro por un descuido en un tiro libre y nosotros tuvimos una situación parecida y tampoco la metimos. En el segundo tiempo, con espacios, “Nico” (Navarrine) la puso bajo la suela y la verdad es que la descoció. Respeto mucho al jugador y me gusta cuando un rival me hace ver cosas que generalmente no se ven. Pero fue parejo… En el final del partido hubo situaciones claras para los dos, ellos se perdieron el tercero, nosotros el empate y después ellos la metieron.

El único partido que no me gustó para nada y que, dentro de todo, fue parejo hasta el 1 a 1, fue con Compañía. Después cometimos errores graves, pero no individuales como el de Montiel, sino colectivos; nos desprotegimos y Compañía podría habernos hecho más goles.”


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-¿Sacar a Montiel fue la decisión más difícil que tomaste?

-“No… En el puesto de arquero, no. Sí me había pasado con jugadores de campo. Recuerdo un partido en Tres Algarrobos, quería que los doble cinco presionen, iban diez minutos y no había presionado ninguno de los dos e íbamos perdiendo; creo que a los quince minutos los cambié a los dos (N. de la R.: A los 12’ ganaba Tres Algarrobos 2 a 0, a los 26’ salieron Ignacio Tabares e Israel Chávez e ingresaron Diego Bonomi y Juan Martínez. A los 32’ descontó Tisera y a los 40’ Matías Gómez marcó el empate definitivo).

El que me conoce sabe que no voy a esperar hasta el entretiempo para tratar de dar vuelta una situación adversa. Así como los técnicos estamos expuestos a los resultados, el jugador está expuesto al rendimiento, y eso no implica que se corte una relación. Puede ser sana, puede ser esquiva, pero sigue habiendo una relación. Llego al entrenamiento y le doy la mano a Marcelo (Montiel) como a cualquier otro. Hoy fue parte del entrenamiento normalmente.

La decisión casi la tenía tomada en el primer gol; dudé porque tengo a Vergé lesionado, tenía que ingresar un juvenil que, si le pasaba algo parecido, también lo podía tirar abajo y me quedaba sin arquero. También pensé que Franco Rojas había atajado contra Juventud y había mostrado personalidad. Después del segundo gol no dudé más. Franco, con esa personalidad y algo de loco que tiene, cariñosamente, podía paliar la situación y el equipo recobraría la confianza. A nadie escapa que, más en ese puesto, cuando no se da seguridad el equipo pierde confianza. Casualmente, o no, después de eso el equipo se empezó a acomodar.”


-Yo, en tu lugar, quizás hubiese procedido igual; ahora, como jugador, lo más probable es que te hubiese peleado. ¿Vos no pensás lo mismo?

-“Si… Pero cada uno se tiene que situar en su lugar; si yo sigo pensando como jugador, no soy técnico. Hoy soy técnico y, aunque no dejo de ver la faz humana, uno tiene que tomar determinaciones.

Los grupos se tienen que construir sobre premisas claras: No me gusta el egoísmo, no me gusta la falsedad y me gustan las cosas claras. A (Nicolás) Sanes también lo podría haber sacado mucho antes, pero confié en que, con su técnica, algo me podía dar. En el segundo tiempo tuvo una situación, pero fue muy poco lo que me dio.”


-¿Hablaste con Montiel? ¿Sos de darles explicaciones a los jugadores? Si hubiese sido un “jugador del club”, ¿hubieras hecho lo mismo?

-“Sí, sin dudas. Para mí son todos jugadores del club. Hoy están en Sports, de donde provengan me es indistinto. Ellos lo saben bien, no hay diferencias de ningún tipo. El que está mejor es el que juega”.


-¿Por qué lo sacaste a Geoghegan del medio de la cancha teniendo, por ejemplo, a Zalvanía en el banco? Creo que si va al banco es porque está para jugar…

-“Sí, pero no está para jugar noventa minutos. Zalvanía empezó a entrenar a la semana de que llegué. Lo llevé al banco por su experiencia y porque Bernal y Rossello estaban con una molestia. Pensaba que, por ahí en el segundo tiempo, yendo ganando, necesitaba más solidez y entraba, pero tampoco quería exponerlo. En un momento pensé en ponerlo y pasarlo al “Mellizo” al medio, pero el nivel de Zalvanía hoy no es el que todos le conocemos. Dentro de todo, la defensa había dado algo de seguridad, a pesar de las ausencias de Maza y de Nico Rosello… También se piensa que el “Mellizo” es la solución para todo y hoy no es tan así, no está teniendo una buena temporada; ha errado más pases de los que ha acertado y ha perdido esa agresividad en ataque que tuvo el año pasado. No es el jugador que corría treinta metros con la pelota sin que se la saquen… Son momentos. Inchauspe, en otro momento se sacaba un hombre de encima y era dañino, y hoy le está costando… A Simaldone le agarró un virus que normalmente ataca a los nenes de jardín de infantes. Son las cosas que nos tocan pasar. El sábado (día del partido con Cusa), dentro de lo negativo me puse a pensar en forma positiva. Bienvenido que pase todo ahora: enfermedades, lesiones raras, como dos jugadores con lumbalgia, Maza juega en el Sub-23 para no quedar parado y se lesiona… Inclusive la forma de juego, porque contra Cusa no planifiqué un partido trabado: Traté de tener extremos anchos, para buscar el mano a mano y no salió, porque no hubo buenos pases de los volantes. También me sirvió a mí para darme cuenta de que hay que buscar otro esquema y otra forma de juego.”


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-¿Creés en casualidades o maldiciones, como que en el mismo arco de los goles a Montiel el año pasado, prácticamente se perdió el campeonato por un error de Vergé?

-Como creer no… Pero creo que, estadísticamente, a Sports siempre le ha costado la cancha de Cusa. No sé cómo le habrá ido, eso lo debés saber mejor vos (Desde 2011 -Cusa no participó entre 2008 y 2010- a la fecha Sports ganó 7, Cusa 4 y empataron 1), pero hay cosas que se repiten… La vida es cíclica: todo se repite, tanto lo bueno como lo malo. El torneo es cíclico, la mala nos va a pasar a nosotros, le va a pasar al vecino y al de enfrente… El tema es que, cuando te toque, te agarre jugando una etapa que puedas sobrellevar. El problema es cuando te agarra y ya no tenés revancha. Apelo a eso… Vos dirás “a qué poco apelás”, pero hay que ser realista. Cuando tengamos a esos seis jugadores disponibles vamos a tener otro potencial. Seguramente no nos va a alcanzar para ganar esta fase, pero sí para agarrar una fisonomía de juego.”


-¿El resultado de Compañía-Defensores te influye en algo? Y lo digo porque, si gana Compañía, reafirmaría su condición de candidato, y si gana Defensores, le serviría para borrar algún bajón anímico, si es que lo hay, después de la eliminación en el Federal…

-“Primero, más allá de la rivalidad, me dio lástima que Defensores haya quedado eliminado. Tenía buen plantel y creo que de la zona –a partir de que agarró una regularidad, porque al principio le costó- era el que tenía más posibilidades de avanzar. Como hincha de fútbol me hubiese gustado que siga, y no por conveniencia, porque a nosotros nos ganaron mientras estaban jugando el Federal, hablo como un apasionado y también fríamente, si bien con Rivadavia casi no se sacaron ventaja, si hubo una pequeña diferencia fue para Defensores.

Segundo: Si Defensores le gana a Compañía, creo que en esta Fase va a ser casi invulnerable, salvo que después decaiga en el rendimiento; si gana Compañía, a nosotros nos quedaría la posibilidad de ganar todos los partidos… Claro que no es fácil, más cuando de nueve partidos perdiste cinco, pero bueno, son las matemáticas. Por ahí nosotros podríamos tener una posibilidad si ellos empatan los dos partidos, pero hoy no estamos en condiciones de aspirar a tanto. En definitiva, no me mueve la aguja ese resultado.”


-Igualmente, ganar siete u ocho partidos no sería más difícil que ganar el Torneo Local y salvar al equipo del descenso como hiciste en 2017. Aunque la realidad actual no sea la misma…

-“Sí, pero no te olvides que aquella vez le ganamos a Rojo y después perdimos cuatro partidos seguidos, paralelo a ello estuvieron las finales locales que ganamos y nos sirvió para que los jugadores sigan acostumbrados a ganar algo -ya habían ganado el ascenso-, y además fue el testeo, porque una final con Defensores es como un partido de Federal B, para darnos cuenta de que se podía. Se dio pero, lógica pura, podría no haberse dado.”


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-¿Cuál es la situación de Bonomi?

-“(Diego) Bonomi es un pibe bárbaro… Tengo amistad con la familia… Deportivamente, no lo tengo en la semana por cuestiones de su trabajo y, si bien tiene experiencia en el fútbol, maneja conceptos que no son los adecuados para el momento de Sports, o por lo menos para lo que el técnico pretende. Pero, es algo sistemático, que me ha pasado en la primera etapa, en la segunda, y me vuelve a pasar en la tercera etapa: Es un jugador que siempre me termina fallando en la parte futbolística, y en partidos importantes. Tengo innumerables ejemplos para contar: El partido en Baradero, donde le digo que no vaya a cabecear en el córner y de contra nos ganan el partido; la final de 2017 con Defensores, donde lo echan con Talavera; un partido en Coronel Moldes, donde les pedí que no hagan faltas y en la primera pelota que cae en el área, a los cuatro minutos, hace un penal; un partido contra Defensores en la primer época donde fue expulsado; otro en el que, cuando va a entrar, le pido que no haga faltas, cuatro minutos después Defensores nos hace el gol por un foul de él… Eso no quiere decir que sea mal pibe, pero está signado por cosas que lo marcan… El otro día con Compañía, no solo comete un error por el que viene el segundo gol sino que al ratito lo expulsan y queda afuera del partido con Defensores… Lo mismo que Maza contra Defensores: Se hace sacar una amarilla por protestar y al rato lo expulsan por una falta en el medio de la cancha, a los cuarenta minutos y ya con un jugador menos. Quizá lo de (Diego) González, ese mismo día, es entendible porque es disputando un balón, aunque siempre les digo que hay pelotas que no hay que disputarlas a muerte, que hay que acompañar. Ya no se usa más tirarse al piso, se acompaña, se usan los hombros, se pone la mano… Pelotas en mitad de cancha que son intrascendentes.”


-Cuando te pasan esas cosas, y a Sports este año le ha pasado mucho que le expulsen jugadores importantes, ¿te querés morir o los querés matar?

-“…Trato de trabajar para que no ocurra. Los entrenamientos suelen ser como partidos reales, donde se vivan situaciones de juego, que no hagan faltas, les cobro en contra hasta estresarlos emocionalmente para acostumbrarlos a no reaccionar… Así también se va conociendo la personalidad de cada uno. Los entrenamientos sirven para muchas cosas, como ver quien se tira a chanta y quien deja todo. Por ejemplo, tenés el caso de Lucas Chávez; no es un jugador dotado técnicamente, pero tiene un corazón enorme… Conmigo, casi todos los partidos importantes los termina jugando, y muchas veces termina siendo el mejor, o rindiéndole al equipo. Por ahí no es para ponerlo en todos los partidos, por edad y por un montón de cosas, pero el jugador tiene que saber que el fútbol, como todo, tiene sus momentos.”


-¿Sos de hablar con los jugadores para pedirle una opinión, como con quién se sienten más cómodos? ¿Sirve preguntarles?

-“Todo sirve. En realidad, en el fútbol no hay ni una regla, ni una metodología ni un sistema… Hoy estamos todos enamorados del Ajax pero, ¿sabés hasta cuándo? Hasta las próximas tres derrotas. Entonces van a empezar a buscarle todos los defectos. El fútbol es así y uno sabe dónde está metido. Siempre les digo a los jugadores que, de última, la culpa es del técnico. Si alguien le dice por qué juegan así tienen que responder que los manda el técnico. Después lo charlaremos puertas adentro…”


-Entonces, ¿no hablás con los jugadores?

-“Sí, hablo, pero además en los entrenamientos me voy dando cuenta cómo se empiezan a armar las sociedades, tanto sea para defender, para atacar o para ir a presionar. Después hay que ver si esa sociedad se puede trasladar a lo que uno pretende.”


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-Al principio me hablaste de un proyecto, ¿cómo es ese proyecto? ¿es a largo plazo?

-“Sí, o por lo menos hasta que los dirigentes se cansen, jeje. Es un proyecto que abarca este año (analizar, ver resultados…) y la idea es tener más preponderancia que antes en los Torneos Federales. Que el Torneo Federal no sea una pasantía, jugar y quedar afuera en la primera fase… Armar un equipo duro para poder sortear etapas… Muy parecido a lo que pasó la otra vez, pero con más apoyo dirigencial. Lo de la primera campaña fue muy bueno, pero no tuvimos las herramientas para sostenerlo (N. de la R.: Se viajaban muchas horas y se llegaba sobre la hora del partido, por ejemplo) y también en eso se basa el sistema de juego. Muchos cuestionan los sistemas que utilizo, pero yo no pienso en un partido, tengo que pensar en un ciclo. Vos me dirás por qué no jugamos mejor, o porqué no intentamos manejar la pelota… Porque si un año ganamos la Liga manejando la pelota, para mantener eso en un Federal hay que hacer incorporaciones que marquen diferencias, porque sino no la vamos a poder manejar.

Todos los equipos del mundo que apuestan al manejo del balón, cuando contratan, ponen la billetera y llevan a los mejores. Por ahí compran un proyecto como tercera alternativa, pero como titular llevan a uno bien dotado técnica, física e intelectualmente, que son caros y además los pueden potenciar.

En cambio, si vos armás un sistema de juego de manejo de pelota, triangulación por las bandas, cambio de orientación, salidas rápidas de abajo… Cuando se te van dos jugadores no podés traer los reemplazantes fácilmente, que es lo que le pasó a Gastón (Dadea). Con él Sports desarrolló un estilo de juego bastante importante, pero cuando se le fueron algunos jugadores se le complicó, porque los que vinieron no rindieron ni el cincuenta por ciento de los que se fueron. Entonces quedó todo en la mitad, era un equipo que ni jugaba ni presionaba, ni atacaba ni defendía… Por eso elijo otro sistema. Está hablado con la dirigencia que, si todo sale bien, cuando se puedan incorporar jugadores van a venir uno o dos que sean determinantes, para que el proceso siga creciendo. Si en junio podemos, vamos a traer uno o dos de muy buen nivel y, si se llega a participar del Federal -nunca se sabe lo que va a pasar-, llegarán uno o dos más.”


-¿Ese proceso no incluye un mejor trabajo en las inferiores?

-“A largo plazo sí. Por eso conmigo está trabajando “Jaime” (Carlos Melo), que es quien tiene a cargo una parte del trabajo en las divisiones altas, pero la metodología se va a ir anexando de a poco. Tampoco queremos hacer cambios bruscos; sí se les pide que los partidos de inferiores tengan más ritmo de juego y que la Sub-23 esté integrada por juveniles, pero que lo toleren los partidos, porque si bien la diferencia con las inferiores son cinco o diez minutos más por tiempo, se nota, y los rivales son más grandes. Por eso siempre los partidos tienen que tener intensidad. No me gustó que contra Villa Italia -respetando a Villa Italia-, cuando el partido estaba abierto -antes ellos habían tenido situaciones- podríamos haber metido más goles y no se convirtieron. No se puede estar veinte o treinta minutos sin convertir contra un rival que ya dio todo. ¿Y por qué? Porque es como en los entrenamientos, si vos metés cincuenta, ochenta o cien entrenamientos al mismo ritmo, el ritmo está asegurado, y es lo que le falta a este grupo. Eso no quiere decir que necesito cincuenta entrenamientos para sacar resultados… Paralelo a eso hay que sacarlos.”


-¿Está el fútbol de Salto preparado para afrontar un Federal A? Porque si hablás de hacer mejores campañas en el Torneo del Interior, o como se llame, estás pensando en ascender…

-“Y, a mí me encantaría. Siempre fue el sueño, más allá de que la realidad era otra. Cuando aquella vez pasamos a la segunda fase sacaba la cuenta de cuántos partidos nos faltaban para pelear por el ascenso. En este año, igual. Si pasábamos la primera ronda después son ocho partidos para llegar a la final. O sea, no es tan descabellado pero, obviamente hay que estar preparado futbolística y económicamente. Te tiene que agarrar el pico de crecimiento en esos ida y vuelta. Y después saber cómo se juegan esos partidos… A mí me encantan los ida y vuelta, porque el margen de error es mínimo, los detalles marcan la diferencia y hay que estar filoso. En las etapas regulares no es que uno se relaje pero, como siempre tenés una oportunidad más, se le da más la derecha al jugador, en cambio es los decisivos es así, así y así; se les dan las herramientas al jugador y que intente resolver.”


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-¿Creés que te equivocaste en algo en esta etapa?

-“Sí, como te dije me equivoqué al elegir el sistema de juego. No tanto con los jugadores porque, como hubo lesiones y suspensiones, hemos probado con casi todos… Sí en cómo afrontar algunos partidos y en la metodología de los entrenamientos.

Pensé que, porque algunas combinaciones o movimientos salían más o menos bien, después se iban a poder volcar en cancha, y no es que solo no lo logramos… Ni lo intentamos.”


-Viendo la cantidad de jugadores que hay en el entrenamiento después de una derrota, y de una campaña que, para mí, es mala, no se ven caras largas a pesar del trabajo exigente…

-“Obviamente que el jugador se puede enojar, puede putear para adentro -yo también soy de insultar-, pero yo tengo que potenciar el grupo. Hacer un entrenamiento para quedar bien con todos y yo estar tranquilo a la sombra -fijáte que ni tomé agua-, o mirar desde acá cómo hacen fútbol, no es mi estilo. Asumo el compromiso que el club me da y asumo el mano a mano con el jugador. Cuando me preguntaste si hablo con los jugadores… Por ahí en medio de un entrenamiento me pongo al lado de un jugador y hablo cosas del fútbol y también de la vida. Ellos ya conocen bien la forma de trabajar que uno tiene y que nada es para perjudicarlos; al contrario, todo es para el bien de ellos. Por ahí pasa un año y no incorporan nada como jugadores pero, en algún momento de la vida te terminan diciendo: La verdad que tenías razón en esto. Porque todo se hace de la manera más profesional posible, con los errores que tenemos los técnicos y sabiendo en el ámbito que se está, obviamente, pero por la predisposición del jugador no me puedo quejar. Los entrenamientos son exigentes y el que se va desgastando solo va saliendo. No es necesario tener roces o pelearse con el jugador.”


-Alguna vez, en esta o en las otras etapas, ¿tuviste un cruce fuerte con un jugador?

-“Sí, siempre… O sea, yo priorizo las formas. Por ahí uno tiene un momento de mal hablado, pero entiendo que la puteada forma parte del fútbol. Hay que ver qué tipo de puteada, cómo y de donde viene. Una cosa es una puteada mal intencionada, como que yo me pare y empiece a insultar a un jugador para que la gente vea, y otra cosa es llamarlo y, no es que le voy a decir barbaridades, pero se lo intenta despertar.

Lo bueno que hemos tenido, en todos los procesos es que, como vestuario, prácticamente no han salido cosas. Y han pasado… Tuve que manejar situaciones que eran muy complicadas. Hubo momentos en que andaba con cara de culo y todos pensaban que era porque el equipo no funcionaba o por diferencias con los dirigentes, pero en realidad era por otro cosa. Trato de inculcarles que las cosas queden acá, pero no porque seamos una secta, sino por una cuestión de formalidad y seriedad. Por ejemplo, cuando jugamos las finales con Defensores, Vergé fue al banco lesionado y nadie se enteró. También hay que tener esa picardía, pero con gente que lo entienda, porque podés pasar a ser el boludo número uno en un segundo.”


-El partido contra Defensores de hace unas fechas lo viviste como pocas veces, parado todo el partido, dando indicaciones… ¿Sentiste que el equipo lo necesitaba?

-“En realidad lo empecé a vivir tranquilo… Uno piensa que, como viene trabajando tanto en la semana, al jugador no hay que estarle tanto encima durante el partido… Es más, he dirigido finales contra Defensores y casi no he dado indicaciones, porque considero que es el momento en que el jugador tiene que desarrollar. Es un arma de doble filo, porque en una final quedarte callado… Pero es tenerle confianza al jugador. Cuando tenés que estarle encima continuamente no es porque no se le tiene confianza, sino porque todavía no incorporaron cosas que vos querés que tengan.

En ese momento pensé en el futuro del torneo. Hoy, con este presente, capaz que me hubiera quedado sentado y que pase lo que pase. En el camino al vestuario iba pensando cómo desarrollar el segundo tiempo para que tengamos alguna chance sin regalarnos (N. de la R.: Sports perdía 1 a 0 y jugaba con dos hombres menos). Pensaba, por ahí se da una serie cerrada, en la segunda rueda terminamos igualados y puede llegar a pesar la diferencia de gol. Prioricé que Defensores no desarrolle su juego, pero también en generarle algún problema. Para ellos era todo color de rosa… Pero el partido no se perdió hasta que pitó el árbitro. Prácticamente las cosas se dieron como lo habíamos planeado y consideré que era el momento de ponerme al frente de la situación porque así lo ameritaba. No me daba para quedarme sentado viendo cómo mis jugadores se desangraban o el rival se podía aprovechar de esa situación. No me gusta que mis jugadores sean superados.”


-Aunque sea por un segundo, en este mes y días, ¿no pensaste quién me mandó a asumir este desafío?

-“¿Te digo la verdad? Nooo. Porque cuando uno agarra sabe los riesgos que corre y no se puede esquivar el bulto. Aparte, con los dirigentes hay cierta confianza; tienen credibilidad y apoyan el laburo. Obviamente, es fútbol y los resultados mandan. No me puedo quedar conque en los otros dos períodos me fue bien, para nada. Estoy intranquilo desde los resultados, pero tranquilo por la forma de trabajo. Lo que sí necesito es que el resultado aparezca paralelo al crecimiento del equipo.”


-¿No te arrepentiste de no haber festejado el campeonato que ganaste en la cancha de Defen…

-“Sí, sí. Hay dos cosas de las que me arrepiento hoy, de no haber festejado esa final y el partido en General Rojo. No sé si tanto la final, porque ese día estaba enojado con los jugadores porque no habían presionado en el segundo tiempo. Te soy sincero, y ellos lo saben. Y no es para vender humo. Me arrepiento de no haber soltado eso que uno lleva contenido cuando se juegan cosas importantes. Por dentro me sentía sublime, pero no por mí, sino por lo que había construido. Por fuera era otra cosa. También tuvo que ver que mi vuelta al fútbol era momentánea… En realidad, no me gustan los festejos, no participo de cenas, y eso que me han invitado un montón de veces… Soy un perro bastante verde, jeje, pero siempre con mucho respeto. No es que no me guste participar de una cena… No me gusta opacar cosas. Lo disfruto a mi manera: Me voy a mi casa, con mi señora y mi hija, y me río.

Por otro lado tengo que pedirle perdón al primer grupo que tuve en Sports. A ese grupo que me llevó a pelear todo y que en algún momento tuvimos que dejar de lado el “6 Ligas” porque no nos daba para tanto. Era una cosa a full y la otra a como saliera, o las dos a media y no íbamos a llegar a ningún lado.

Creo que ese plantel, que marcó una historia en el club –no sé si grande o chica- se merecía un campeonato, y eso es responsabilidad mía. Cuando me encuentro con jugadores de aquel plantel les digo que me perdonen, que ellos se merecían coronar lo que hicieron con un torneo local.”


-¿Al hincha de Sports qué se le puede decir? ¿Qué porcentaje de posibilidades tiene este equipo de salir campeón?

-“Si yo hoy te digo que tenemos un cincuenta por ciento de posibilidades, seguramente las carcajadas se escuchen hasta Arrecifes… Estamos hablando de que hay tres equipos arriba nuestro, así que, como mucho, podríamos tener un veinte por ciento. La realidad hoy nos marca eso. Igual yo digo que tenemos un cincuenta por ciento. Cuando nos terminemos de armar, veremos contra quién es. Y no es menospreciar a los rivales, porque por ahí con una declaración se busca polemizar, pero no soy de confrontar con los rivales, al contrario, me saludo con todos los técnicos, no discuto con los árbitros, ni con los jugadores rivales, ni siquiera con los hinchas; con los periodistas tampoco discuto ni trato de convencerlos de algo. Cada uno tiene su forma de pensar… Yo tengo un pensamiento: En una mesa de café, nadie pierde un partido.”


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A algunos les puede parecer soberbio y autoritario, y a muchos puede no gustarle cómo juegan sus equipos; pero nadie puede acusarlo de ser ventajero, de hacer tiempo o no ir de frente.

Para entender mejor a este personaje de ideas claras, perfil bajo, obsesivo y muy estructurado vale la pena conocer su pasado en este monólogo:


EL SUEÑO DEL PIBE

Desde chico tuve el convencimiento de que iba a jugar en Primera; prácticamente desde que empecé a jugar al fútbol, que fue recién a los once años cuando me llevaron a Argentino (Pergamino). Estudiaba en Maristas, un colegio de curas, y teníamos un muy buen equipo que estuvo a punto de entrar en la liga -casualmente, ahora entró-; jugábamos contra los equipos de Pergamino y siempre los superábamos, entonces, un profe de ahí me llevó a Argentino y arranqué mi carrera de futbolista.

Todas las noches me iba desde el colegio, que está saliendo por la ruta que va a Ocampo, hasta Argentino; a veces caminando y otras en bicicleta, cuidándome de que no me vean mis padres, porque era chico y no querían que ande muy tarde por ahí. Con el tiempo los fui convenciendo, o los agoté, y me dieron la derecha.


ENTRE GRANDES

Antes, reglamentariamente no se podía jugar en Primera sin tener dieciséis años. Recuerdo que cumplí los años un sábado y el domingo ya estaba debutando en Primera. A los dos o tres partidos hasta pateaba los penales. Tenía una personalidad ganadora… Me gustaba aprender… Siempre jugué con gente grande, en los picados, en Villa Marista, en todos los lugares donde se jugaba a la pelota era el más chico y eso me encantaba.


LA INDEPENDENCIA

Tuve la posibilidad de ir a Estudiantes, a Ferro… Mis padres se oponían porque tenía quince años, y así me agarraron los dieciséis y decidí independizarme. Mi abuelo me dio una gran mano: Detrás de su casa había hecho una casita para alquilar y me la dio, pero la tenía que mantener. Laburaba de diariero, jugaba al fútbol y estudiaba, y vivía solo.


A UN PASO DEL GRAN SUEÑO

Tuvimos un entrenamiento en Vélez con Argentino, tuve que volver y quedé, pero estaba cerrado el libro de pases. Al año siguiente me volvieron a llamar, pero me tocó la colimba y después de hacerla volví a Vélez. Estuve casi un año, jugué en Reserva y había empezado a entrenar con la primera, pero me dieron a préstamo a Gimnasia y Tiro de Salta. A la vuelta quedé afuera de la lista de los contratos y me tuve que volver a Pergamino enojadísimo con la vida y con todos, inclusive con la gente del fútbol. ¡De esa camada le hicieron contrato a cada nenes! Sandro Guzmán, Mauricio Pellegrino, el “Negro” Gómez, el “Turu” Flores, “Tito” Pompei, y algunos más que después no fueron tan conocidos.


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SPORTS LE TIRA EL PRIMER SALVAVIDAS

Me fui a laburar a un peladero, porque me tenía que mantener, y ahí fue cuando apareció la gente de Sports, con “Cacho” Plana a la cabeza y Jorge Etcheto de técnico. Había decidido no jugar más… Recuerdo que había laburado un mes y medio, haciendo cincuenta horas extras, y cuando fui a cobrar el primer mes era una miseria, por eso cuando apareció la gente de Sports ni lo dudé. Le compré mi pase a Argentino y me vine a Salto. Ese año en Sports (1991) me sirvió mucho, porque había un equipo competitivo, con jugadores brillantes como el “Negro” (Walter) Luna.


VOLVER CON LA FRENTE EN ALTO

Eso hizo que recaiga en Douglas. Llegué con el plantel armado y estuve dos años entrenando, con contrato, pero sin jugar. Ni siquiera integraba el banco de suplentes del Nacional B, pero de lunes a sábado le metía con todo y seguía convencido de que iba a jugar en Primera.

Debuté recién a los veintitrés años, en un partido accidentado, perdimos por un error que no fue exclusivamente mío, así que fue debut y despedida. Solo jugué algún partido más cuando casi no quedaban jugadores. Después llega el “Tano” Mírcoli, que me da alguna oportunidad; termino jugando, pero me dejan libre.


SI VIERA QUE LINDO ES MI PAÍS…

Me fui a Deportivo Catriel (Río Negro) -antes había ido a San Rafael-, y ahí no cobré nada. Ya tenía mi familia, así que hacía cualquier tipo de trabajos para mantenerme: Rotisero, diariero, sodero… Obviamente, nunca me alcanzaba; y mis viejos diciéndome: ¿Vas a seguir insistiendo con el fútbol? Hubieses estudiado… Lo típico de todos los padres.


DE SALTO A ECUADOR

Ahí fue cuando vine a Cusa (1996), y antes de fin de año vuelvo a Douglas. Tuve un buen año y un grupo de empresarios compraron la mitad del pase y me llevaron a Deportivo Cuenca, después estuve en Deportivo Quito y volví a Douglas, que ya estaba descendido. Jugué unos partidos para tratar de salvarnos en la promoción y me dieron el pase, porque ese era el acuerdo.


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UN AMIGO ES UN AMIGO

Ginarte, que había sido mi técnico en Deportivo Cuenca, había agarrado Los Andes y me convenció para ir. Paralelo a eso, Tigre me ofrecía más del doble que Los Andes; el tema era que Tigre tenía que contratar un técnico y no sabía si iba a jugar. Con Ginarte nos teníamos confianza, éramos prácticamente amigos, y tenía casi la certeza de que iba a jugar. Ya tenía veintinueve años y arreglé por mucha menos plata, en un club que venía de deberle siete meses a los jugadores, que tenía graves problemas institucionales, donde la barra apretaba a los jugadores, hasta le habían pegado un tiro a un Profe el año anterior… Fui casi un inconsciente, pero quería jugar en Capital y, de última, si no cobraba dos o tres meses, me iba.


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EL CIELO CON LAS MANOS

El primer partido en el Nacional B, lo sufrí muchísimo… Es más, en la semana le dije al técnico que si él consideraba que se había equivocado conmigo, que no estaba a la altura, que me volvía e íbamos a seguir siendo amigos. Ginarte me dijo que me quede tranquilo, que él ya me conocía y que confiaba en mí. Después me mandó a decir con el ayudante que no intente jugar más el balón, que primero vaya agarrando confianza. Salió todo bárbaro, hicimos una campaña brillante y ascendimos a Primera. Me pude dar el gusto de jugar seis meses, hasta que cambiaron de técnico. Llegó Miguel Russo, tuvimos problemas en el vestuario porque yo, que era el capitán, tenía una personalidad muy dura y… me tuve que ir. Había dejado la vida, les habíamos dado un ascenso y me hicieron a un lado con una deuda bastante importante que nunca la pude cobrar. Tuve que esperar cinco meses y otra vez estaba convencido de dejar el fútbol, pero apareció Almagro, y a los pocos meses quedé libre por falta de pago.


ÚLTIMOS TROTES

Me fui a Godoy Cruz, que estaba casi descendido y peleamos el ascenso con Arsenal; pasé al clásico rival, San Martín de Mendoza, donde terminamos perdiendo la promoción por el ascenso con Talleres. De ahí me fui al Blooming de Bolivia, estuve cinco meses y recalé en Guillermo Brown de Puerto Madryn, donde me retiré. Por eso le digo a los muchachos que nunca es tarde, que todo lo maneja la cabeza y que el organismo tiene que ir alineado con la cabeza.


RECUERDOS PARA NO OLVIDAR

El paso por Primera lo disfruto más hoy que en ese momento, cuando pienso en todo lo que viví. En su momento lo sufrí. Si bien uno había dado todo por el fútbol, cuando ascendimos, uno no fue lo suficientemente profesional como para mantenerse en Primera. Arrastré lesiones de pubalgia de las que nunca terminaba de recuperarme, dando mucho margen de ventaja en una categoría donde realmente los jugadores vuelan.


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LA EXPERIENCIA

Lo que más me sirvió es que recorrí casi todo en el fútbol: Jugué en ligas, en lo que eran los Regionales, en el Nacional B, en Primera, en el exterior, no en ligas tan reconocidas, pero sí en equipos importantes. Me sirvió para aprender que, a medida que subís de categoría, todo se hace más rápido, que la técnica individual hace la diferencia… En Primera División con un toque ya te sacan un hombre de encima, con un contacto ya se perfilaron para definir… También tiene que ver el estado de las canchas. Cuando miramos un partido, todos creemos que podemos jugar pero, ahí adentro, es realmente muy difícil.


SALTANDO COMO UN CONEJO

En Primera División no cambiaba camisetas, no me gustaba. Había jugadores que me ofrecían cambiar y les decía que no. Mi hijo, en ese entonces lo tenía de ídolo a Saviola y quería la camiseta. Como Madorrán me echa con Lanús, no pude jugar contra River. Le dije a Sala, que había sido compañero mío, si no se la pedía para mi hijo, cuando le quedara bien. Pasaron cinco o seis fines de semana y un día, en cancha de River, bajo la lluvia, Saviola hace un golazo contra Talleres y, en el entretiempo, se sacó la camiseta y le dijo a Sala: “Tomá, dásela a Nasta para el pibe.” Me resorprendió. La verdad que Saviola es un tipo espectacular.


FAMOSO POR LA PEGADA

Ese día que yo estaba expulsado, Bruno -mi hijo- entró al vestuario de River con Darío Sala. Como Hernán Díaz seguía la campaña de Los Andes, Sala le dijo que era hijo mío… Empezaron todos a decirle “Paaa, ¡cómo pega tu papá! Y se reían. Bruno salió del vestuario y me decía, delante de la gente: ¡Papá, te conocen en el vestuario de River! Yo no sabía dónde meterme de la vergüenza.


CONOCER LOS LÍMITES

De chico tenía mucha técnica… Después, el roce profesional te la hace perder y me di cuenta de que no era ningún virtuoso: No tenía zurda, no tenía salto, porque en todos los equipos que iba en el test de salto no llegaba ni a treinta centímetros… Tenía altura, manejaba los brazos y era tiempista, y sabía mucho de táctica. Necesitaba saber cómo jugaba mi equipo para poder jugar, porque era lento; entonces tenía que leer la jugada antes para poder llegar a los cierres.


TITÁN SACADO

Con Boca jugué en cancha de Lanús, perdimos 1 a 0 y Olé me dio como una de las figuras del partido. La foto de portada fue disputando una pelota con Palermo. Tenía unos brazos que no me alcanzaba la mano para agarrárselo. Lo miraba y pensaba: Me va a matar, este. Era tan rompe bolas yo, que casi no le dejé ganar ninguna pelota, y en la única que me ganó fue tan dividida que cabeceó sin fuerza. En un momento, de la impotencia, me pegó una patada en el culo.


MIRÁLO AL RÚSTICO

El jugador más crack que vi -que ya me parecía viéndolo por televisión- fue Riquelme. Fue un fuera de serie… Grandote, con una habilidad extrema y aparte tenía todo en la cabeza; sabía adónde tenía que jugar cada pelota… Usaba las manos de una forma que no te dejaba acercar y manejaba los pies con una facilidad que no se podía creer. Iba apartando jugadores con las manos y la pelota pegada al pie, una pegada espectacular... Aparte, cuando lo ves en vivo, grandote, con ese porte… ¡Divino! ¡Te enamorás!


ERA DE IMAGINAR

Cuando estaba en Vélez, una vez a la semana o cada quince días íbamos a hacer de sparring de la selección de Bilardo que se preparaba para el mundial de Italia. Hacíamos fútbol con los que estaban en el país; a veces eran ocho o nueve y nosotros once. No sabés lo que eran los entrenamientos… Parábamos a cada rato. Cuando ellos eran ocho o nueve, lo único que tenían que hacer era recuperar la pelota y tirarla a una zona; así unas cincuenta veces. Capaz que ese era todo el entrenamiento. Un día nos explicó que esas pelotas eran para Valdano el día que estuviera.

Un día nos habíamos bañado y estábamos en el predio esperando el micro que nos llevaba otra vez a Vélez. Estábamos muertos de sed y pasa Galíndez con botellas de agua, de Gaterode… Le pedimos y no nos dio bola. Bilardo estaba observando, se acercó enseguida y le dijo de todo, que nosotros también éramos futbolistas y que además estábamos ayudando a la selección… Al rato apareció Galíndez hasta con sandwichs de miga y frutas. ¡Un fenómeno el “Narigón”!


LA PASIÓN ES MÁS FUERTE

Mis viejos siempre me dieron todo; todo lo que podían, porque eran de una condición económica humilde y, muchas veces, pasaban la noche con un mate cocido para que pudiéramos comer nosotros, y nos decían que ya habían comido.

La primera vez que fui a Argentino no sabía que tenía que entrenar, pensé que iba a presentarme, nada más. Me recibieron y me preguntaron si tenía ropa de entrenamiento, que si tenía ropa podía entrenar. Había ido de jeans y zapatillas, en una época en que tenía un jeans viejito para todos los días y otro mejor para ir a las reuniones familiares porque, a los once años, más allá de ser bastante independiente, a esas reuniones tenía que asistir.

…Y entrené de jeans; zapatillas y jeans. Primero los profes no querían pero, insistí tanto que me dejaron. La alegría que tenía era algo inusual. Estar en una cancha de fútbol a los once años para mí era lo máximo.

Cuando llegué a mi casa… ¡la chancleteada que me pegó mi vieja! El pantalón era tierra y pasto. ¡Lo que le costó dejarlo presentable! Calculo que, en ese tiempo, comprar un jeans era como comprar un celular hoy. Son cosas que recuerdo siempre, como cuando mi vieja me compró los primeros botines… En el club estaba la bolsa de Sacachispas, que iban pasando de pie en pie, y mi vieja me compró unos Rizzo Suar, que eran negros con una pipa amarilla. Los compró en tres cuotas y a la segunda yo no tenía más botines.


NI PARA DORMIR

Vivía en el complejo Marista e iba a la escuela porque mi viejo era el cuidador, no porque fuera del mismo nivel social; teníamos la beca y podíamos asistir al colegio. Recuerdo que jugaba al fútbol solo, en un playón y gastaba los botines, además los usaba para entrenar… Y en tres oportunidades me los puse para ir al colegio. Imagináte: Blazer azul, pantalón gris de zarga, con medias can can abajo, porque el pantalón me picaba, y botines. Y me mandaban a cambiar.


DIOS ATIENDE EN BUENOS AIRES

Lo que me marcó siempre, en el fútbol y en la vida, fue la toma de decisiones; pero siempre pensadas y elaboradas en mi mente mucho tiempo antes de que ocurran las situaciones. Por suerte tengo esa practicidad… Si de algo me arrepiento es de no haberme ido antes de Douglas. Si bien la situación de no jugar era incómoda, estaba en mi ciudad, más o menos haciendo lo que quería… Siempre pensé que Dios estaba en Buenos Aires, por lo menos para el fútbol.


ALGO ES ALGO

Cuando me vine de Gimnasia y Tiro, a los veinte o veintiún años, me debían una plata importante pero, como no tenían plata, me dieron esos bonos federales que solo servían en la provincia. Nunca fui de tener mucha ropa, con dos bolsos me alcanzaba, así que metí la ropa en una bolsa de consorcio, me fui a un supermercado con los dos bolsos, los llené con los alimentos no perecederos más caros, me vine en colectivo a Buenos Aires, después a Pergamino y se los dejé a mi vieja.


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LOS ÁRBITROS: CAPÍTULO APARTE

LA NACIÓN (11/9/2000)


Nasta, irónico


Tenía razón Gabriel Nasta en estar enojado con Fabián Madorrán, porque su expulsión fue injusta. Pero el capitán de Los Andes lo tomó con humor: "Le quiero agradecer al árbitro porque me dio vacaciones. Estoy con pubalgia y parar quince días me va a venir bien. Lástima que a uno le gusta elegir cuándo se toma el descanso. Ahora, nada más espero que Madorrán me mande los pasajes".

Con Madorrán no nos llevábamos bien… Otra vez tuve un problema con él y declaré que eran cosas de Madorrana, remarcando la a final. Vilouta, que estaba en La Red, me llama una tarde para hacerme una nota y me dijo que era una falta de respeto tratar así a un árbitro; le dije que había sido un momento de calentura, pero pedí seguir hablando en privado… ¡La agarrada que tuve con Vilouta! Le dije que era un gordo p…, que lo iba a recagar a trompadas… El tipo no lo podía creer, pero nunca más me sacaron al aire. Un día me lo encontré en la cancha de Chacarita antes del partido, él iba con Mariano Closs, con quien tenía otro tipo de pica, y les dije que los iba a cagar a trompadas a los dos, jaja.

Salvo con Madorrán, que después nos acostó en un partido Godoy Cruz-Talleres, convalidando un gol de ellos en orsay y me miró haciendo la mueva de “yo hago lo que quiero”, con los árbitros me he llevado bien, muy bien.


Tengo un montón de anécdotas… entre las que se pueden contar: A Javier Collado, en un clásico Godoy-San Martín, se le trabó la rodilla, en una época que mandaban veedores para los árbitros. Quiso girar y salir y se quedó parado, yo estaba al lado y le pregunté qué le pasaba, entonces se tapó la boca y me dijo:

-“Calláte boludo, que se me trabó la rodilla”

-No te hagas ningún problema, le dije, ¿y qué pasa?

-“Que vino un veedor y no puedo fallar.”

Entonces me tiré al suelo y, mientras me atendían a mí, el médico lo revisaba a él. Se me acercó y me dijo que igual no podía correr…

-¿Cuánto falta?

-“Veinte minutos”.

-Quedáte tranquilo que vamos a seguir jugando… Ninguno de los dos ataca, se está jugando en mitad de cancha… Vos ocúpate de la zona central y avisále a los líneas que manejen el partido y en cada falta nosotros demoramos para que llegues.


Aparte, a nosotros, empatar nos convenía… Como siete u ocho años después, cuando era manager de Guillermo Brown, habíamos perdido por la promoción en Madryn 2 a 1 con Ben Hur, nosotros éramos del Federal A y ellos del Nacional B, y nos tocaba jugar en Rafaela. El árbitro era Javier Collado; lo primero que hizo fue venirme a saludarme y agradecerme lo que había hecho. A los quince minutos nos dio un penal, con el que igualábamos la serie, y lo erramos. En el entretiempo fui a saludarlo y me dijo: -Flaco, la mano ya te la dí, no me pidas más. Después Ben Hur, que era superior, nos hizo dos goles. Era imposible.


“Pepe” Méndez… En el último partido por la Reválida entre Douglas y Villa Mitre, que terminamos perdiendo, le pego una piña a un jugador de ellos… El tipo vino, me pegó un codazo y se iba al gol, lo corrí y le metí una piña y, obviamente, me echó. De ahí me iba a Los Andes, pero no me querían hacer contrato porque seguramente me iban a dar muchas fechas pero, increíblemente, me dieron una sola. Estaba recontento. Como a la novena fecha, creo que contra Morón, nos vuelve a dirigir “Pepe” Méndez. Antes de empezar el partido fui y le agradecí porque había pasado en el informe último recurso… -“De la que te salvé, eh. Más vale que colaborés en el partido” me dijo. En el primer tiempo voy a disputar una pelota dividida, hago un foul menor, me echa y me dice: “Y no digas nada, porque el favor ya te lo hice. Andáte y cerrá el culo”. Pero “Pepe”, ni foul fue. –“Sí, es para roja. Ahora compensás con la otra. Y no me hagas putear por la gente”. Así que lo tuve que saludar e irme callado la boca. Alguna vez los favores se devuelven.


-Últimas dos. Uno supone que ha habido jugadores en Salto que estaban para más; vos fuiste compañero y después lo enfrentaste a Walter Luna… ¿Podría haber jugado en Primera?

-“En el fútbol actual, el “Negro” sería un fuera de serie”.


-¿Qué se necesita para jugar en Primera cuando no se tiene un talento fuera de lo común?

-“Orden táctico, control del balón, pase, ser dinámico, tener intensidad… Y a eso sumále compromiso, perseverancia, fuerza de voluntad, cambiar hábitos de vida -eso es fundamental-, y para todo eso tenés que ser compasivo con vos mismo, saber reconocer errores para crecer, saber que se puede fracasar en varios intentos, pero nunca hay que darse por vencido.

El fútbol te aleja de la vida normal, de los amigos, de los eventos familiares, desde bautismos a casamientos; todo sucede mayormente los fines de semana, o sea que el futbolista casi nunca está, y obviamente los acontecimientos familiares, como cumpleaños y aniversarios… Para el futbolista no hay descanso, a lo sumo un día a la semana.

También dejar egos de lado y bancarse injusticias.”


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