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Torneos locales: 1a división actual

2021 - CAMPEONATO SALTO


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Fue un partido digno de una final, difícil de olvidar. Tuvo jugadas polémicas, un campeón durante ochenta minutos y otro en el final. Tuvo la entrega absoluta de todos los protagonistas, pero ninguna acción brusca. Tuvo la incertidumbre del resultado hasta el último instante jugado y en el desempate por tiros penales.

Con la inclusión de Sanes, Gabriel Capaldi buscó sacarle el balón a Defensores, y lo consiguió en gran parte del primer tiempo, ya que hasta los últimos cinco minutos el Loro no pudo hilvanar ninguna jugada que inquiete a Menéndez, ni siquiera a los dos minutos, cuando Castagno desbordó por izquierda y envió el centro que Naya no pudo conectar con la frente.

Dos minutos más tarde, Cusa respondió con un remate de Masaut que, desde unos veintitantos metros, se fue cerca del travesaño.


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A los siete minutos se produjo una situación que bien pudo ocasionar un lío mayúsculo: Con el área local invadida por el humo de las bengalas, Amiconi permitió que se ejecute un tiro libre frontal, desde unos treinta y cinco metros, que despejó Gianini en el borde del área mayor. Solo Dios sabe lo que hubiese ocurrido si esa pelota terminaba dentro del arco. El árbitro también permitió que, durante todo el partido, simpatizantes de Cusa estén sentados sobre los postes perimetrales y, de a ratos, simpatizantes de Defensores estén subidos a los más alto del alambrado parapelotas.


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A los doce minutos llegó el primer remate franco. Masaut robó una pelota en campo rival y tocó para Gianini, que remató desde afuera del área y Gizzi controló junto a la base de su caño izquierdo.

Tres minutos más tarde, el que probó suerte fue Nicolás Sanes, y su remate oblicuo se fue cerca del segundo palo con Ragone palpitando el desenlace. Enseguida, Gianini se animó casi desde la mitad del campo y Gizzi tuvo que retroceder para controlar un balón al que le faltó fuerza.


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A los diecinueve minutos, una salida rápida tomó a la última línea Universitaria mal parada; Testa le había ganado la posición a Nuñez pero, el empujón del defensor, a tres metros del área, lo desestabilizó de tal forma que el goleador terminó chocando con Menéndez. Ni el árbitro ni su primer asistente vieron la falta que, además, le hubiese significado la amonestación al ex-Loro.


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21’: Valentín Masaut -un enano que pinta para gigante- volvió a ganar en campo rival, tiró una pared con Ragone y le puso un pase milimétrico a Brusco que, ante el achique de Gizzi, tocó el balón al medio… Joel González solo tuvo que empujar la pelota para poner a Cusa dos goles arriba en el global.


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A los veinticinco “Gogo” Naya tuvo un tiro libre muy propicio, a unos seis metros del área, pero su remate se fue por encima del travesaño.

Defensores encontraba cerrados todos los caminos a Menéndez; Masaut quitaba y jugaba, y hasta aparecía como wing derecho para mandar un centro peligroso; Joel González consumía segundos con la pelota en los pies, aunque se excedía en gambetas que lo alejaban de la “zona caliente”… Reynoso, esta vez rápido de reflejos, entendió que no había tiempo que perder y, a los treinta y ocho, cambió delantero por defensor (Peralta por Roldán).

41’: Testa llegó al fondo por la izquierda y envió el centro rasante, Nuñez le tapó el remate a Narbiloni en la boca del arco, el rebote le cayó a Naya, pero este pifió y, cuando el balón se iba del campo, apareció Testa para ponerlo otra vez en juego, le volvió a quedar a Narbiloni que hizo pasar la pelota entre las piernas de un Bolognese que miraba al asistente con el brazo levantado.


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Luego de un instante de incertidumbre, en el que los jugadores de Defensores festejaban y Amiconi y Cheé parecían convalidar el tanto, todo Cusa se fue encima del asistente; entonces, Amiconi se acercó a hablar con este y decidió sancionar posición adelantada de Testa -correctamente, ya que había quedado fuera del campo tras enviar el centro y reingresó para evitar que el balón salga-.


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Cuando el árbitro tomó la decisión de anular la acción, fueron los de Defensores los que salieron catapultados contra Cheé. Otra vez el conciliábulo y los minutos que pasaban, pero ya no hubo vuelta atrás.


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En el siguiente ataque Loro, a los cuarenta y nueve minutos, Amiconi vio una mano de Bolognese interponerse en el trayecto del balón -no podemos ni afirmar ni contradecir- y marcó el punto del penal. Una vez más los reclamos y dos minutos que se pierden, más los siete que consumió la jugada anterior, más un minuto y medio en el festejo del gol de Cusa, más otro tanto por lesión de Naya… Sin embargo, el árbitro avisa que el primer tiempo finaliza con la ejecución; sin rebote.


Menéndez adivina la intención de Favergiotti y rechaza la pelota con el vientre; el sub-capitán Loro toma el rebote y manda la pelota al fondo del arco y, por un instante, festeja agregando un poco más de confusión a la noche, pero enseguida recapacita y no hay reclamos.


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En el segundo tiempo Defensores ingresa con mayor decisión y plantea el partido en campo rival. Un remate de Miserda cruza frente al arco y, a los ocho minutos, Testa, de espaldas al arco, manda el balón cerca del caño izquierdo de Menéndez.


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Reynoso se juega todo poniendo a Illoa por Garay y a los pocos segundos llega el empate: Nuñez despeja de cabeza, Peralta, en el borde del área, baja la pelota con el pecho y se acomoda para la zurda, el remate bajo pasa entre varias piernas, se desvía en Miserda -en posición dudosa- y se mete contra el caño izquierdo de Menéndez. Los jugadores de Cusa esbozan un reclamo al segundo asistente, pero sin demasiada convicción.


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El Loro arrincona a su rival, pero queda expuesto al contragolpe. Gianini cruza el balón de derecha a izquierda, Joel González lo devuelve al medio y Giménez -recién ingresado por Sanes- no llega a cabecear desacomodado en el aire por Naya. Siga, siga…


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Devolución de gentilezas: Testa tomó el rebote y su remate se desvía en el brazo de Danura. Siga, siga…


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Defensores llena el área menor de centros, pero siempre hay alguien que despeje el peligro, y de un despeje surge la posibilidad para Joel González, pero el rosarino parece buscar el gol que lo inmortalice y le termina entregando el balón en las manos a Gizzi.


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Enseguida, casi como un castigo, Peralta manda el centro al segundo palo y Castagno -curiosamente sin marca- cabecea bombeado muy cerca del travesaño.


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La tensión y el ritmo del partido comienzan a pasar factura en los Universitarios: Gianini le deja su lugar a Paretovich y, a falta de defensores, Jofré ingresa por Bolognese y Brusco pasa a marcar la punta derecha.


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Un remate de Alan González se va cerca del travesaño y, un minuto más tarde, Gizzi desvía el intento de Ragone de buscar a Giménez.


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77’: Tobías Paretovich, en su campo, le gana una pelota a Peralta y sale eyectado por la banda izquierda; ni Miserda ni Peralta -que lo persigue- pueden frenarlo y el lateral queda cara a cara con Gizzi, que le tapa el poco ángulo que le queda.


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Hace un rato largo que el partido está para cualquier cosa y que comenzaron a aparecer los espacios… Alan González parte de su campo y llega cerca del área rival sin oposición, ve a Miserda y lo asiste con tal precisión que Franco solo tiene que definir ante la salida de Menéndez.


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83’: Joel González tuvo la penúltima gran oportunidad y la desperdició increíblemente. Corrió en soledad hasta el área y, con tiempo y espacio para intentar la gambeta o picarla por sobre la salida de Gizzi, definió sin convicción permitiendo la tapada del arquero.


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Un minuto más tarde, el propio Joel tendría la última: Un tiro libre a unos veinticinco metros del arco que fue manso a parar en las manos de Gizzi.

Al llegar a los noventa, Amiconi agregó seis minutos. En ellos expulsó al técnico Loro -por hablar- y sucedió lo que pudo ser una tragedia: Una de las placas de cemento, de la parte alta de la tribuna local, se partió y un joven jugador de la Octava de Cusa cayó al vacío. El partido se interrumpió hasta que el menor pudo ser trasladado al hospital local -donde por suerte se constató que no tenía lesiones de gravedad- y en el reinicio lo único que pasó fue la expulsión de Mariano Danura por frenar el ataque de Castagno tomándolo de la cintura.


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Quien diga que una definición por tiros desde el punto del penal es una cuestión de suerte, es porque nunca estuvo parado a once metros del arco y con, aunque sea, unas decenas de personas expectantes. En ese momento no valen la experiencia ni el saber pegarle a la pelota… Solo valen el estado de ánimo y la fe. De uno depende la felicidad o la tristeza de aquella gente, la gratificación personal o el propio recuerdo ingrato para toda la vida, y mucho más si se trata de la definición de un campeonato. Esto no es condenatorio para aquellos que malogran un penal, ya que en la historia del fútbol no hay ejecutantes infalibles y muchos futbolistas, que en otras situaciones rebalsan personalidad -inclusive en el profesionalismo-, le esquivan a la responsabilidad de ejecutarlos. Simplemente es una cuestión más que hace a la jerarquía de un equipo: Cusa tuvo varias oportunidades durante los noventa minutos y no las supo aprovechar, estuvo dos veces arriba en la tanda de penales y sucedió lo mismo; por el contrario, Defensores estuvo dos goles abajo en la serie y la igualó sin renunciar a su estilo, y poniendo el corazón, estuvo dos veces abajo en los penales y terminó imponiéndose.


La diferencia entre los dos fue ínfima. Tan pequeña que, ganare quien ganase, hubiese sido justo. Pero ganó Defensores, como en los dos torneos anteriores, como en ocho de los últimos diez… Por algo será.


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JORGE REYNOSO (DT de Defensores):

“Es hora de desahogarse… Mejor dicho, de disfrutar. Uno muchas veces no puede disfrutar los partidos como debería hacerlo. Al igual que como jugador, pienso que los años me van a ir dando la posibilidad de disfrutar más.

Soy de no dormirme enseguida después de los partidos, pensando en qué pude hacer mejor, desde un cambio a una situación del juego.

Dirigir a algunos excompañeros no me costó nada… Si bien tengo una amistad con ellos, desde el principio dejamos en claro cuál era el rol de cada uno. Siempre estuvieron predispuestos y de acuerdo con lo que les pedía, aunque a veces el rival no nos dejó. Por supuesto que hubo caras de desagrado cuando no les tocó jugar, pero eso es natural en el futbolista.

Fuimos cambiando el sistema, pero no la forma, y siempre respondieron. Estoy muy contento de estar al frente de este grupo.

El momento más difícil del año fue la primera final con Cusa. Antes habíamos tenido dos resultados negativos en el Regional y parecía que todo estaba mal, pero veníamos de eliminar a Compañía con una gran diferencia y teníamos que estar confiados, porque eran dos torneos diferentes.

Cuando se pierden dos partidos seguidos aparecen las críticas, la gente se pone mal… Por eso esa semana, antes y después de la primera final, fue la más difícil, tanto para el cuerpo técnico como para el plantel.

Para el club el principal objetivo era el torneo local, no para mí, ni para el cuerpo técnico, ni para los jugadores. Cuando uno está en competencia quiere conseguir los objetivos en todo: Clasificar en un torneo, y ascender, y salir campeón en el otro. Después se verá hasta dónde da el plantel.

En este año aprendí mucho… Aprendí a manejar un grupo por mi cuenta. Siendo ayudante estaba acostumbrado a consensuar entre el técnico y el plantel. Ahora me tocó ser la cabeza de ese grupo, donde hay jugadores que son los más exitosos de la historia del club… Por ahí, que venga un técnico joven, que fue compañero, que empiece a tomar decisiones… Desde un primer momento les dije que estaba dispuesto a charlar cualquier inquietud que tuvieran.

Tuve muchos errores y tenía que corregirlos lo más rápido posible, y eso obliga a aprender. También tuve algunos aciertos, de los que también se aprende.

También aprendí de las críticas… Cada uno tiene una visión diferente, y cuando alguien ve las cosas de otra forma, sea de un planteo o de una decisión, trato de entender porqué ve eso. A veces las críticas no gustan, pero todo suma.

Con el diario del lunes es fácil encontrar los errores, pero estoy tranquilo, porque todas las decisiones que tomé fueron buscando lo mejor para el plantel. Siento que aprendí muchísimo.

Le quiero agradecer a los dirigentes, por darme la oportunidad, por haber confiado en mí, por el apoyo que siempre me brindaron, por dejarme trabajar tranquilo… Sé que la oportunidad vino por una pandemia, pero el objetivo principal se logró. También al plantel, que siempre tuvo la mejor predisposición, a pesar de jugar dos torneos a la vez. Entrenaron con sol, con lluvia, feriados… Estas últimas semanas no se descansó un día y nunca hubo una queja. Para todos, tanto Primera como Sub-23, solo tengo palabras de agradecimiento; lo mismo para el cuerpo técnico: Mi hermano (Javier Reynoso), Marcelo Leyva, Martín Bolinaga, Pablo Cobián, a los que están detrás, Gastón Gannon, Diego Quinteros, que son los que uno habla sobre las inferiores; y a mi familia, que siempre está, sobre todo en las malas… A mi señora, a mis hijos y a mi viejo, que son el sostén cuando uno llega enojado y empujan en el día a día.”


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Valentín MASAUT: Con 18 años, en su primer año entre los grandes y dando dos cabezas de ventaja, en algunos casos, corre, quita, lucha, no comete faltas, remata de media distancia, distribuye y, cuando pasa al ataque, tiene la lucidez para pensar y asistir como un volante creativo. Ni haber fallado el penal lo bajan del primer lugar.


Franco MISERDA: No estuvo a la altura de sus últimas participaciones en el Federal, ya que Cusa no dejó espacios en el fondo, pero anotó los dos goles que forzaron el desempate, donde también acertó.


Pablo GIZZI: Todavía convaleciente de un desgarro que no le permite patear y le limita algunos movimientos, no tuvo atajadas extraordinarias, porque su virtud para anticipar las jugadas hace fácil lo difícil. Clave en la definición por penales.


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EN BREVE: El campeón al detalle, el equipo ideal, el análisis del torneo y todas las estadísticas.


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No, el título no es una referencia a actitudes irresponsables ni conductas reprochables dentro o fuera del campo. Esta vez la “locura” fue lo mejor -a excepción del árbitro- que tuvieron los primeros noventa minutos finales. Porque hay que estar “loco” para patear al arco de más de treinta metros, y mucho más para soñar con darle vuelta un resultado de dos goles abajo a Defensores en su cancha.

A la final del torneo más corto en muchísimo tiempo -en cantidad de partidos, porque en tiempo superará los siete meses- llegaron los ganadores de las respectivas zonas en la etapa clasificatoria; ambos sin llegar a desarrollar su verdadero potencial, ya que en solo ocho partidos -uno de ellos allá lejos y hace tiempo- disputados hasta las finales, es casi imposible lograr amalgamar todas la piezas, por más que las bases de los dos no hayan variado en el último tiempo.

El conjunto de Jorge Reynoso, aunque invicto y hasta a veces goleando, solo por pasajes había sido el equipo dominador de la situación que pretende su técnico y que ha mostrado ser en gran parte de la última década. El de Gabriel Capaldi, a pesar de llegar por el camino más accesible, había acumulado más resultados que méritos, aunque potencialmente siempre fue un equipo para tener en cuenta.

A la hora de la verdad ninguno de los dos se traicionó: Desde el primer minuto Defensores intentó imponer su juego de tenencia y circulación de pelota y Cusa de no dar pelota por perdida e intentar provocar el error del rival.

En el primer tiempo, más allá de un riesgoso pase al arquero que Gizzi resolvió con categoría a los cinco minutos, el arco local no pasó sobresaltos. Movilidad y precisión le permitieron al Loro manejar el balón, hasta tres cuartos de cancha, la mayor parte del tiempo.


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La primera situación de riesgo llegó a los diez minutos, cuando Testa tomó el despeje de un córner y su remate se fue a medio metro del caño izquierdo.


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Mariano Danura se multiplicaba en la mitad del campo para evitar que Aguilar y González prosperen, pero un pelotazo milimétrico, de cincuenta metros, de Alan dejó a Peralta -en la foto tapado por Lavié- frente a Menéndez y Manuel Capaldi llegó con lo justo para despejar el balón, en la primera llegada clara (25’). Cuatro minutos antes, ante un centro de Lavié, Castagno había empalmado, incómoda y defectuosamente, un balón que terminó en las manos del arquero.


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Masaut había hecho revolcar a Gizzi con un tiro de media distancia que dio en la cara externa de la red, y Gedda no quiso ser menos: Recibió el balón a unos treinta y cinco metros del arco, se acomodó y sacó un zurdazo mordido que hizo dudar a Menéndez y se metió cerca del caño izquierdo (31’). Un gol para gritarlo como un loco, acompañado por el gesto de Testa.


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La diferencia en el marcador, justificada porque hasta ahí Defensores era el único con una manifiesta intención de victoria, no amedrentó a los Universitarios, por el contrario, los liberó de la presión de mantener el cero.

Menéndez, con bastante de “loco”, les transmitió confianza a sus compañeros sacándose de encima a Naya con un amago que a más de uno le hizo parar los pelos (39’), y González y Gedda vieron la amarilla por frenar ataques rivales. Curiosamente no fue amonestado Lavié, que fue quien más lo mereció por una falta a Giménez, y sí Testa, que después de recibir una falta también recibió un empujón en el que cayeron varios -foto del título-.


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El segundo tiempo comenzó de ida y vuelta, y a los cinco minutos Cusa tuvo una buena ocasión: Gizzi despejó mal con los puños el córner desde la izquierda y el balón le cayó a Capaldi que la sacó del área en su intento de pegarle por elevación.


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A esta altura el partido se jugaba casi sin árbitro, ya que Viglietti obviaba faltas evidentes, pero lo que más llamó la atención fue su decisión de amonestar a Aguilar por, según sus reiteradas mímicas, un codazo a Nuñez (56’).


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Sin un dominador definido llegó el segundo gol. Peralta provocó el tiro de esquina con un fuerte remate de media distancia, Alan González bajó el balón en el segundo palo y Narbiloni, llamativamente sin marcas, cabeceó entre las piernas de Menéndez.


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Todo estaba a pedir del Loro, desde la comodidad en el resultado hasta la falta de ideas del Universitario para llegar a Gizzi… Pero el partido depararía un final de locos.

De pronto Cusa pensó: Ragone picó la pelota para la llegada de Brusco y el ex-Loro definió desviado incomodado por Narbiloni (68’).


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Con el ingreso de Paretovich y el crecimiento de Masaut, Cusa comenzó a pelear el partido en campo rival, a riesgo de exponerse a la contra, pero dispuesto a no darse por vencido.

Si a alguien se lo puede catalogar de “loco” en nuestro fútbol es a Joel González. El rosarino es capaz de las gambetas más “messianescas” y también de las reacciones más injustificadas e irresponsables. Esta vez, para bien de sus compañeros y del fútbol, mostró su mejor versión. A los veinticinco minutos tomó una pelota intrascendente, muy lejos del arco; con un quiebre de cintura dejó atrás a Testa y Peralta y observó el panorama. Sin posibles receptores decidió patear desde unos treinta metros; pareció más un sacarse el balón de encima que un remate al arco, pero la pelota hizo una increíble parábola y cayó sorpresivamente detrás de Gizzi -en la imagen, Castagno impidió ver el desenlace-.


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Si algo les faltaba a los albinegros para convencerse de que se podía, era romper el cero en el arco rival. A partir de ahí nada podría detener sus ansias de gloria.

Inmediatamente (71’), Ragone se llevó la pelota por la izquierda -¿con falta?-, Gizzi tapó a medias y el balón terminó en el córner…


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Del tiro de esquina la pelota le cayó a Danura, que remató una y tres veces tratando de perforar la barrera verdiamarilla…


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Hasta que el balón cayó junto al caño derecho y Nuñez la empujó de cabeza para locura de los Universitarios y reclamos varios de los Loros.


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En apenas un minuto y medio Cusa había empatado el partido, algo impensado un rato antes. Esto aturdió a Defensores y envalentonó a los once de “Pacha” Capaldi que fueron por más y Lavié le sacó la pelota del buche a Ragone (76’).


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Y, para cerrar una noche de locos, a Gizzi se le escurrió, entre las manos y las piernas, una pelota sencilla y Joel González solo tuvo que empujarla al arco vacío (79’).


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Los últimos minutos se los “robó” Menéndez, descolgando los centros desesperados del Loro y haciendo que los segundos pasen exageradamente ante la permisividad de Viglietti -alguna vez existió la pena de los seis segundos, hoy los arqueros se toman todo el tiempo que quieren sin que los árbitros sancionen-, pero esto no empañó el triunfo Universitario que, en una noche de locos, se llevó por delante al último campeón y le puso un interrogante mayúsculo a la definición del torneo.


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GOLEADORES

9º Gol: Guillermo NARILONI (3º a Cusa).

10º Gol: Juan Manuel NUÑEZ (4º en Cusa, 2º a Defensores).

13er Gol: Kevin GEDDA (5º a Cusa).

24º Gol: Joel GONZÁLEZ (6º a Defensores).


RETIRO

Agustín NAYA, a los 33 años y acosado por una lesión crónica, decidió decirle adiós al fútbol. El chacabuquense que eligió Salto como su segundo hogar jugó 11 temporadas en el Loro, en las que, solo por torneos de Liga, disputó 143 partidos, anotó 39 goles y ganó, hasta aquí, 6 títulos.


HIZO 2 GOLES Y PERDIÓ

En los últimos 20 años solo 6 veces Defensores anotó 2 o más goles en un partido y se quedó con las manos vacías: 4 veces como local (2003: 3-4 vs. Cusa -fin de una racha de 66 partidos sin derrotas en su cancha-; 2004: 2-8 vs. CACG; 2009: 2-3 vs. Alumni; 2021: 2-3 vs. Cusa) y 2 como visitante (2005: 2-3 vs. Acevedo; 2013: 2-4 vs. Racing de Colón). Curiosamente Cusa le propinó 2 de esas 6 derrotas.

Por lo menos en este siglo, nunca le habían dado vuelta un partido tras ir ganando por 2 goles.


2 GOLES ABAJO

Muy probablemente esta haya sido la primera vez en la historia que Cusa logra remontar un resultado tras ir perdiendo por 2 goles.


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Mariano DANURA: Un león durante los noventa minutos.


Joel GONZÁLEZ: En el primer tiempo fue el único que la pudo tener unos segundos en campo rival; en el segundo fue determinante por sus goles.


Valentín MASAUT: Con su crecimiento en la mitad del campo Cusa inclinó la cancha.


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Como “El juego del calamar”, el partido generó una gran expectación, tuvo dramatismo, una gran dosis de fortuna, incertidumbre y el castigo impiadoso a las malas decisiones.

Hablo del primer tiempo, donde se decidió la suerte de los dos. La segunda parte -como seguramente sucederá con la serie coreana- estuvo de más, por lo menos para los que esperaban algo sorprendente -una remontada épica o una goleada histórica-.

Defensores llegaba con todo a favor: un gol de ventaja, la localía, un plantel completo y un estilo bastante definido. Compañía, todo lo contrario, y con su arma más poderosa -Nicolás Colombini- reservada por si era necesaria.

Pero, como en todo clásico, el más débil equiparó fuerzas, a pesar de las improvisaciones -Geoghegan como delantero-, y en los primeros minutos se mostró más ambicioso.

A los dos minutos Favergiotti le tocó el pie de apoyo a Salinas (¿llegó a tocarlo, o lo fabricó el mellizo?) en el borde del área y el árbitro sancionó la falta que, de existir, hubiese merecido la amonestación del defensor Loro, así como Aguirre lo hizo después, correctamente, con ocho jugadores -seis del Lagarto- y el DT de Compañía.

El tiro libre de Geoghegan tuvo muy buena intención -fuerte, al palo del arquero- pero la pelota rebotó en la barrera y la acción terminó con una justificada amarilla a Baqué, por trabar con la planta del pie el despeje de Favergiotti.


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Compañía continuó con la iniciativa. Mateos cabeceó alto un centro de Baqué y Salinas obligó a Narbiloni a tomarlo lejos del área, frenando un ataque riesgoso y ganándose la amarilla.


PRIMER JUEGO: EL QUE SE QUEDA QUIETO, PIERDE


Defensores casi no había pisado terreno visitante cuando a Castagno le cometieron una falta apenas a diez metros de la línea media. “Gogó” Naya ejecutó el tiro libre en forma de centro, frontal al arco, buscando el desvío de algún compañero. Ante la pasividad de todos, el propio Castagno intentó cambiar la trayectoria de la pelota, pero esta siguió su curso natural, sorprendiendo al estático Plana, hasta encontrase con la red.


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Sin proponérselo, el Loro se ponía en ventaja y comenzaba a insinuarse como el protagonista principal. Sin embargo, no lograría imponer su mejor trato del balón y solo se aproximaría al arco visitante con remates y cabezazos sin puntería.

A los treinta y dos minutos Candia decidió cambiar la estrategia mandando a la cancha a Nicolás Colombini, y el goleador Lagarto, aun en inferioridad física, no tardaría en demostrar que, quizá, si hubiese estado desde el arranque la historia podría haber sido otra.

En el primer minuto adicionado, Colombini ganó por la derecha y cruzó el balón rasante que Salinas no llegó a conectar. Antes había enviado un centro que el Mellizo cabeceó forzado.


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Sesenta segundos más tarde Salinas jugó de asistente y, como siempre, Colombini ganó en las alturas y metió un cabezazo bombeado que provocó una gran atajada de Gizzi que, con lo justo, alcanzó a enviar la pelota sobre el travesaño.


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SEGUNDO JUEGO: CÓRNER A FAVOR


El primer tiempo se acababa con una nueva posibilidad para el Verde. Si la pelota tenía suficiente altura, Colombini podría tener muchas chances de anotar el merecido empate… Pero el córner ejecutado por Geoghegan quedó corto, Castagno sacó el balón del área y Peralta, desde su media luna, salió despedido como una flecha que ni el propio Colombini pudo detener. Cuando pasó la mitad del campo, Peralta abrió a la izquierda y continuó su carrera al área para encontrarse con la precisa devolución del Turco. Ni el último esfuerzo de Colombini -sí, el mismo que no jugó de entrada porque supuestamente no estaba en condiciones corrió casi cien metros para evitar lo inevitable- ni el achique de Plana pudieron impedir que el contragolpe perfecto termine en el segundo y lapidario gol.


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Como dije antes, el segundo tiempo casi que estuvo de más. Sobre todo desde los diez minutos en adelante.

A los dos minutos, un córner de Geoghegan -que le podría haber devuelto la incertidumbre al resultado- rebotó en el segundo palo de Gizzi.


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A los diez minutos Gedda se rebeló a tanto toque intrascendente y metió un pase de cincuenta metros que dejó solo a Naya. El control exquisito de “Gogó” le permitió tomarse el tiempo suficiente para elegir el destino del balón y dejar sin chances a Plana.


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Un rato después, Castagno le puso la pelota en la cabeza a Testa que, aunque anticipó bien a Geoghegan, no le pudo acertar al arco.


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A pesar de la diferencia -a esta altura cuatro goles- Compañía, empujado por el corazón de Colombini y las piernas de Páez, seguía buscando, pero solo Alexis Luque provocó otra lucida atajada de Gizzi con un remate de media distancia.


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Sin la avaricia de otras veces, el local medía esfuerzos y parecía estar pensando en lo que vendrá, hasta que Gedda se volvió a revelar… Anticipó una pelota en su campo y encaró con decisión, tiró una pared y fue a buscar la devolución frente a Plana. Hace unos meses, cuando era delantero, no hubiese dudado en fusilar al arquero, hoy, cada vez más adaptado a la nueva función de lateral y más jugador de equipo, levantó la cabeza y le cedió la posibilidad al goleador Loro.


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Indudablemente, la efectividad es una cualidad primordial en el fútbol, y eso fue lo que diferenció a uno y a otro.

Los simpatizantes de Defensores -al igual que los de Compañía, en gran cantidad y con absoluta corrección- vivieron una noche ideal por el pasaje a la final, la holgura en el resultado, el casi nulo sufrimiento y la ilusión de un nuevo título. Pero, más que nada, por lo que puede deparar el muy próximo primer clásico a nivel regional.


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Este torneo accidentado, desprolijo e impredecible permite que sucedan cosas raras, como que, al superponerse con el Federal Amateur, Cusa haya perdido, en la etapa decisiva, a uno de sus mejores jugadores, Leandro Peratta, justamente el de mejor rendimiento en el partido de ida. Tal vez lo mismo que lo perjudicó termine beneficiándolo en las finales -si es que se juegan algún día-, ya que enfrentará a un Defensores urgido de puntos -en el Federal- y más desgastado físicamente -aunque el Loro parece tener cantidad de nombres suficientes para enfrentar los dos torneos, hay jugadores que son irremplazables-.

Volviendo a Peratta -cuyo pase pertenece a Compañía, pero que Cusa tuvo que rescindir el préstamo para que Compañía se lo ceda a su eterno y futuro rival en el Federal… ¿Vio que pasan cosas raras?-, con su salida, Gabriel Capaldi ha perdido un jugador valioso en un puesto en el que hace bastante no encuentra respuestas: Marcador de punta. Sí, ese puesto -derecho o izquierdo- adonde normalmente iban a parar los menos dotados, hoy se ha transformado en la mejor llave para abrir una defensa cerrada y en el primer o segundo eslabón de una cadena de pases seguros.

Seguramente la ausencia de Peratta no fue el único motivo por el que Cusa, en el primer tiempo, fuera un equipo partido entre ataque y defensa, al que le costó horrores dar dos pases seguidos y dependió, pura y exclusivamente, de la habilidad de Joel González para mantener unos segundos la pelota en su poder.

Si se midieran los méritos, en esos primeros cuarenta y cinco minutos Villa Italia tranquilamente podría haber descontado los dos goles de diferencia, pero…

A los dos minutos, después de un rebote, Rojas, con un simple pase de cabeza, dejó solo a Pecotche frente a Menéndez, pero el “Capi” no pudo controlar el balón y este terminó en las manos del arquero.


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La respuesta del local surgió de los pies de González. Primero fue él quien llegó al fondo y envió la pelota al medio del área que interceptó Valenzuela, más tarde habilitó a Ragone y “Pipi”, luego de sacarse de encima la marca de Gómez, quiso devolverle la gentileza, pero se encontró con un racimo de camisetas blancas y la contención de Della Torre.


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Por más de veinte minutos el partido no tuvo un dominador -aunque los Tanos se insinuaban más ambiciosos y Gianini veía la amarilla por una falta a De Vicentis- y la única situación para rescatar fue un córner en el que Nuñez no alcanzó a meter el frentazo pleno.


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A los veintisiete llegó el primer -tibio- reclamo vistante, cuando Pecotche, presto a cabecear, terminó en el piso por una carga ilegal de Gianini.


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¿Querés penal? ¡Tomá penal! Seguramente no fue el pensamiento de Enzo Gutiérrez pero, si uno sospechara de la buena fe del árbitro bien podría imaginar ese diálogo interno.

A esta altura, sin que nada pueda cambiar la decisión del árbitro, no queda otra que tomárselo con algo de humor, ya que, entre la determinación de Gutiérrez, con la nula colaboración de Roldán, y las imágenes se podría hacer un meme muy exitoso por lo grotesco.

Joel González, con el pecho -¿solo con el pecho?- llegó antes a la pelota que Alexis Morales con el pie, ya que el pie de Morales encontró en el camino el cuerpo de González lanzado en velocidad, velocidad que hizo que el rosarino terminara desparramado dentro del área.


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Dos minutos de reclamos después, Matías Jofré engañó a Della Torre y puso a Cusa prácticamente en la final.


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Ahora sí parecía sentenciada la eliminación de los Tanos pero, luego del refresco por el agobiante calor, y con Gutiérrez tratando de enmendar semejante error sancionando faltas inexistentes o al revés, el conjunto de “Riki” Gaspar inclinó la cancha en el último cuarto de hora.

A los treinta y ocho minutos, tras un tiro libre muy bien ejecutado por Emanuel Rojas, Manuel Menéndez se mandó una de las mejores atajadas del torneo descolgando el balón de su ángulo más lejano y, aunque en un primer momento retuvo la pelota entre sus guantes, no pudo evitar el tiro de esquina.


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Enseguida De Vicentis -en una de escasas apariciones- se metió en el área y le cedió una oportunidad muy propicia a Rojas, pero el longilíneo mediocampista se resbaló y terminó impulsando el balón por encima del travesaño.


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A los cuarenta y tres minutos Bolognese se ganó la amarilla por falta a Rosenberg en el borde del área y Pecotche eligió el remate a colocar, por encima de la barrera, que Menéndez controló sin problemas. Seguramente muy distinto hubiese tenido que ser el esfuerzo del arquero si el “Capi” le daba fuerte al palo del arquero, visiblemente descuidado.


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Ya en tiempo adicionado a Pecotche -llamativamente errático en su fuerte de controlar la pelota- se le “escapó del buche” otra buena oportunidad.


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Y cuando todo hacía suponer que Cusa se iría tranquilo al descanso, Leonardo Leyva mostró toda su jerarquía: Primero se sacó de encima a Bolognese y después, con Menéndez a centímetros, empaló la pelota con la cara externa del pie izquierdo con la fuerza exacta para que esta supere al arquero y termine en la red.


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El segundo tiempo arrancó a los ocho minutos -hasta ahí nada había pasado-, cuando “Pacha” Capaldi buscó asegurar el balón con los ingresos de Sanes y Barkigjije. Y si bien esto le dio resultado a medias, fueron apareciendo los espacios para Ragone -corrió varios metros en soledad y terminó rematando al cuerpo del arquero-…


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Y de Joel González -a esta altura extenuado-, al que Della Torre alcanzó a desviarle una definición casi displicente.


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Entre una posibilidad y la otra pasaron casi veinte minutos -entre medio un remate de Sanes encontró bien ubicado al arquero-, en los que los Tanos llegaron siempre exigidos a los últimos metros y se toparon con un Menéndez atento, rápido para ir abajo y para reaccionar ante algún desvío.

Los cambios no le daban el resultado de otras veces a Gaspar y el equipo recién pareció tirar en la cancha todo lo que le quedaba después de la infantil expulsión de Cuello.

A los ochenta y un nueve minutos, mientras Rojas acomodaba la pelota en el cuarto de círculo y la defensa de Cusa estaba en otra cosa, Malich le pidió al “8” que lo haga rápido, el propio Malich no llegó a aplicar el cabezazo, pero si Torrilla, apareciendo solo por el segundo palo para darle suspenso a los últimos minutos.


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En ese puñado de minutos Manuel Capaldi, de muy buen segundo tiempo, sacó lo poco que llegó a su área, Sanes estrelló un tiro libre en el caño derecho (93’) y, en la última del partido, ni el esfuerzo de Della Torre alcanzó para escribir una página épica en la historia tricolor.


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Cusa, el de mejor puntaje en la Fase Regular, llega a la Final con sabor a poco en cuanto al juego, pero oficio y hambre de gloria le sobran.

Los Tanos se despidieron con la frente bien alta y con la tranquilidad de ser el equipo que estuvo más por encima de las expectativas creadas.


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GOLEADORES

4º Gol: Alan TORRILLA

10º Gol: Diego PERALTA (1º en Defensores)

17º Gol: Leonardo LEYVA (1º a Cusa)

47º Gol: Matías JOFRÉ

53er Gol: Rodrigo NAYA (9º a Compañía)

327º Gol: Feliciano TESTA (32º a Compañía)


EXPULSADOS

2ª Roja: Juan CUELLO


LO QUE DEJÓ EL CLÁSICO

Feliciano TESTA, el jugador récord:

Más clásicos jugados: 49 (46 como titular)

Más clásicos ganados: 34 (empató 7 y perdió 8)

Más clásicos con por lo menos 1 gol anotado: 24 (de ellos solo perdió el primero, después empató 2 y ganó 21)


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Emanuel ROJAS: Esta vez no encontró un socio que lo acompañe, pero de su pie, o de su cabeza, siempre la pelota tuvo destino seguro.


Kevin GEDDA: Correcto en la marca y gestor del tercero y el cuarto gol de su equipo.


Rodrigo NAYA: Un gol con su sello, otro que llegó por un centro bien ejecutado y, sobre todo en el primer tiempo, la búsqueda de los espacios para recibir libre.


Nicolás COLOMBINI: En el último cuarto de hora del primer tiempo inclinó la cancha. El alma de su equipo.


Manuel MENÉNDEZ: Una atajada espectacular en el primer tiempo y muy atento y decidido en el segundo. Clave para la clasificación.


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Ricardo Gaspar todavía se debe estar lamentando por haberse traicionado. Si bien en la formación inicial apostó por un equipo ofensivo, con dos mediocampistas creativos -Leyva y Rojas- y tres delanteros, el mayor error lo cometió en el segundo tiempo, más precisamente a los doce minutos, cuando mandó a la cancha a Valenzuela por Rosenberg. No solo resignó protagonismo, sino que dejó en el banco a Augusto De Vicentis, hasta aquí la mayor cuota de gol de los Tanos y el socio ideal de Emanuel Rojas. Para colmo, cuando el ex-Loro se aprestaba a ingresar, llegó el primer gol Universitario.

Quizá la historia no hubiese cambiado y esto no cuestiona la victoria de los dirigidos por Gabriel Capaldi, pero la contradicción del DT de Villa Italia pareció haber recibido un castigo divino.

Cusa había comenzado más ambicioso y mejor predispuesto, ganando en casi todos los sectores del campo, aunque ese dominio no se concretaba en el área.

Casi sin proponérselo, a los cuatro minutos, el Universitario no se puso en ventaja solo por una cuestión fortuita: Della Torre demoró un instante el despeje y el balón, luego de rebotar en el cuerpo de Ragone, eligió salir para un costado.


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A los diecisiete minutos, en la acción más lucida del primer tiempo, Jofré desbordó por la izquierda y cruzó el balón que llegó por el otro a Brusco, este, con poco ángulo pero con gran precisión, intentó meter la pelota contra el caño y el arquero rechazó con el pie al córner, con una buena dosis de suerte.


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El despliegue de Danura, la ubicación de Masaut y la solidez de la defensa hacían que los Tanos solo pudieran ver a Menéndez de lejos, hasta que, de pronto, no se vio más. Como hacía bastante no ocurría, se apagaron las torres de iluminación del “Carlos Testa” y, cuando “volvió la luz” el partido ya no fue el mismo.


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Sin embargo, Cusa tendría la ocasión más clara a través de un tiro de esquina que Bolognese cabeceó con comodidad estrellando el balón en el travesaño.


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Un par de minutos más tarde, al fin los Tanos pudieron cruzar la línea media. Torrilla -algo apresurado- remató desde afuera del área y Menéndez, sin calcular que el balón se iba desviado, lo dejó “vivo” cerca del arco y por poco la juagada no terminó en penal a Rojas.


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En los veinte minutos que le quedaban al primer tiempo lo único que sacudió la modorra -y algo más- fue un encontronazo entre Matías Gómez y Francisco Ragone. El delantero llegó un instante después a la disputa de la pelota, pero con la pierna peligrosamente levantada. El ruido del impacto, sin exagerar, se escuchó a cincuenta metros. Quizás el mismo trámite anodino del encuentro, por ese entonces, le hizo pensar a de los Santos que una expulsión hubiese estado fuera de lugar. Es más, ni siquiera los propios compañeros de Gómez -tan proclive a exagerar cada falta- ensayaron una protesta convincente.


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En el segundo tiempo comenzó a aparecer Rojas, pero sin encontrar un socio, por eso en una de las pocas aproximaciones al área terminó rematando sin demasiada convicción.

Los ingresos de Sanes y Cuello -remplazó a un extenuado Gianini de buen trabajo-, y el mencionado Valenzuela, le dieron más confianza y fluidez al Univeristario, y esa confianza se tradujo en una diagonal de Ragone que terminó con un potente remate cruzado que dejó sin chances a Della Torre.


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Enseguida Sanes tuvo una buena ocasión, pero su remate algo débil fue rechazado en última instancia por Gómez.


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Al ingresado De Vicentis le llevó unos minutos poder participar del juego, sobre todo porque, en ventaja, Cusa fue más expeditivo.


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El tiro libre ejecutado por Rojas pareció hasta displicente y la pelota terminó en el córner. Para ser sinceros, en la cancha no se apreció nada anormal y nadie reclamó. La imagen -y también la filmación- es elocuente de que la pelota dio en el brazo de Ragone ocupando un lugar indebido.


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No había sido la mejor noche de Villa Italia desde el juego, tampoco en las acciones controvertidas y, para colmo, Sanes tuvo otra posibilidad para rematar al arco y esta vez no falló.


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En este torneo quedó demostrado, como pocas veces en los últimos años, que casi todo puede pasar. Indudablemente, Villa Italia dejó pasar una oportunidad muy favorable: Contrariamente a lo que podía suponerse -que el “Carlos Testa”, por sus dimensiones, no lo beneficiaría físicamente- se ha sentido muy cómodo en esta cancha y sabido explotar los espacios, algo que le costará encontrar en el “Wright” ante un conjunto cada vez más sólido y, aunque no le sobre nada, con recambios que no debilitan su funcionamiento.


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Dos años y once días habían pasado desde la última vez que se vieron las caras (20/10/2019) y el destino (o mejor dicho, el maldito virus) quiso que se vuelvan a encontrar sin restricciones, en un estadio repleto, con la expectación de una final anticipada, ya que, si bien no lo es, desde 2014 que el futuro de los dos no depende de este ida y vuelta, y con una aparente paridad futbolística en la que congenian virtudes y defectos, ausencias y retornos, experiencia y juventud casi por igual.

Treinta y siete minutos después de lo pactado -donde reinó la incertidumbre sobre si se jugaría o no, por los hechos vandálicos ya conocidos- comenzó a rodar la pelota.

Lamentablemente, en los primeros minutos poco se jugó, ya que hubo que parar la pelota para retirar bengalas, cintas de papel y hacer bajar del alambrado a algunos falsos protagonistas.

Finalmente, cuando el partido se armó, el local tomó la iniciativa y, a los nueve minutos, en una buena llegada, “Toto” Colombini remató muy desviado desde una posición de la que podría haber sacado más rédito.

Dos minutos más tarde, tras un cambio de frente de Paéz, a Geoghegan también le faltó convicción y el balón se fue cerca del caño derecho.


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Por más de un cuarto de hora el partido se jugó en un solo campo, con Tobías Aguilar debatiéndose para equilibrar el trámite, y fue justamente el ex-Cusa quien metió un pase perfecto para que Testa corra cómodo hacia el arco de Plana. Fue una situación ideal para el mayor goleador de todos los tiempos: Conte desesperado por llegar a impedir el remate y el arquero lo suficientemente adelantado… Pero Feliciano picó la pelota con demasiada fuerza y esta se perdió por arriba del travesaño.


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A partir de ahí se repartió la tenencia del balón y el juego se hizo más friccionado, tanto que Aguilar se ganó la primera amarilla por “atender” a Colombini.

A los veinticinco minutos, tras una buen combinación, Páez llegó hasta el fondo forzando la salida de Gizzi -atajó sin estar repuesto totalmente de la lesión- y, antes de chocar con el arquero, tocó la pelota al medio, por donde llegaba Colombini. “Toto” abrió el pie y metió la pelota en el arco vació a pesar del esfuerzo de Gedda.


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Hablar de lo que significa el apellido Colombini para Compañía sería ser redundante; quizá decir que “Toto” es la gran esperanza de un futuro más dichoso para el Verde -a los 19 años y con muy pocos partidos ha demostrado que el traje de héroe no le queda grande- grafique un poco mejor el momento inolvidable del festejo: Pocas veces se puede percibir tanta felicidad justificada de un lado y del otro del alambrado.


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El sacudón del gol terminó de despertar a Damián Castagno -hasta ahí había sido el principal ladero de Aguilar- y el “Turco” comenzó a manejar la pelota, a atacar y defender y hacer el eje del juego Loro.

A punto estuvo de anotar el empate con un remate de zurda que se desvió en los pies de Blanco y, por poco, no se metió (34’).


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Dos minutos más tarde apareció como último hombre para ganarle la posición a Páez, cuando este se disponía a fusilar a Gizzi.


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Sin embargo, fue más por descuidos de la última línea Verde que por mérito verdiamarillo que, en seis minutos, Defensores lo dio vuelta. Primero, luego de un lateral, Alan González habilitó de cabeza a Naya y “Gogó”, con poco ángulo y Plana tapándolo, cacheteó la pelota magistralmente, con la cara interna del pie, para dejar al arquero sin posibilidades y hacer inútil el esfuerzo de Conte.


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Antes del final de la primera etapa, Peralta juntó hombres en un costado del área y, de espaldas, mandó la pelota al área; Testa fue más rápido que Bernal y, matando el pique del balón con la suela del botín, venció a Plana. Si el gol de Colombini se celebró con el corazón, el de Testa -símbolo máximo del Loro en la última década y media- no fue menos emotivo.


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En los cuatro minutos adicionados por Amiconi Compañía llegó dos veces: El la primera, “Toto” Colombini la terminó mal después de un sombrero a Gedda, y en la segunda Gizzi tapó ante la entrada de Páez.


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En diez minutos de la segunda parte no había pasado nada, hasta que Roldán rechazó con Colombini encima y el “10” quedó tirado en el piso. El juego continuó, pero enseguida hubo que detenerlo para verificar la lesión de “Toto”. Lamentablemente no hubo anestesia que hiciera efecto y hubo que retirarlo en andas, imposibilitado de apoyar la pierna derecha.

Lo que había comenzado como la noche soñada, para el jugador y para todos los simpatizantes Lagartos, empezaba a transformarse en una pesadilla.


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Con el orgullo a cuestas el conjunto de Candia siguió yendo, con más centros que ideas. Hubo un reclamo por mano de Gedda (60’) que la imagen no ayuda a discernir…


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Y, en seguida, de una pelota que parecía intrascendente, Salinas sacó una volea que obligó a Gizzi a revolcarse.


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A pesar de la apuesta ofensiva de los dos técnicos (Monacci remplazó a Conte y, por el otro lado, Illoa y Lazatti a Peralta y Narbiloni) los arqueros pasaron a ser espectadores en la última media hora, y la llovizna cada vez más intensa terminó de enfriar el partido.

Defensores comenzó ganando el partido de ciento ochenta minutos, pero quizá dejó pasar la oportunidad de sacar una diferencia mayor aprovechando el momento anímico y hasta numérico -Compañía jugó diez minutos con un hombre menos-, y si bien en su cancha tiene un claro predominio en los últimos tiempos, enfrente tendrá a un equipo que intentará dejar hasta el último aliento por revertir la historia, con Colombinis o sin Colombinis. ¿Llegará “Toto”? ¿Jugará “Nico”?

Por sobre todas las cosas, ojalá la revancha sea en paz.


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Por la trascendencia y por los nervios de la previa, no era un partido para cualquiera, y Bruno Amiconi supo estar a la altura una vez más. En todo momento apostó por el juego -no le dio demasiada importancia a las bengalas y a los que se subían al alambrado, es cierto que asumiendo riesgos quizás innecesarios-, se equivocó bastante poco -en la expulsión a Monacci por ir con la pierna levantada sobre Gedda estaba en un lugar de privilegio- y trató de calmar ánimos -con éxito- con una sonrisa, aunque exageró la nota en la acción de la imagen. Bernal saltó con ímpetu delante de González y el volante Loro simuló la agresión -hubiese merecido la amonestación-; enseguida jugadores de los dos equipos rodearon al caído y el árbitro empezó a los empujones -no es para nada correcto- evitando un tumulto que no hubiera tenido sentido.


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DEBUTANTES

En Villa Italia: Cristian BARRIOS (ex-Valacco)


GOLEADORES

5º Gol: Esteban COLOMBINI

12º Gol: Nicolás SANES (1º en Cusa)

19º Gol: Francisco RAGONE

51º Gol: Rodrigo NAYA

326º Gol: Feliciano TESTA


EXPULSADOS

1ª Roja: Carlos MONACCI (en 142 partidos)


LO QUE DEJÓ EL CLÁSICO

Defensores estiró la ventaja en el historial a 5 victorias (97 a 92, y un partido sin datos).

Siglo 20: Compañía ganó 79, Defensores 55 y empataron 45 (1 partido sin datos, probablemente ganado por Compañía).

Siglo 21: Defensores ganó 42, Compañía 13 y empataron 13.


VERDUGOS

Feliciano TESTA (máximo verdugo de Compañía) anotó su gol 31 en el clásico, aún lejos de Guillermo Cepeda, que le marcó 36 a Defensores.


DEBUTANTES

Varias tuvieron su primer clásico: Joel Bernal, Brian Geoghegan, Esteban Colombini (estuvo en el banco en 2019), Matías Roldán, Tobías Aguilar, Diego Peralta, Agustín Garay, Agustín Lazatti y los DT Leandro Candia y Jorge Reynoso (ambos han participado muchas veces como jugadores).



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Damián CASTAGNO: Vital en la remontada de Defensores. Jerarquía en todos los sectores del campo.


Tobías AGUILAR: Metió cuando tuvo meter y jugó cuando tuvo que jugar. Muy buen debut en el clásico.


Manuel CAPALDI: Volvió después de 6 meses y 2 lesiones y no se notó su falta de fútbol. Seguro para salir jugando e impasable defendiendo.


Brian GEOGHEGAN: Intentó jugar como siempre, fiel a su estilo, y fue el que más inquietó a Gizzi.


Leandro PERATTA: Su sector estuvo cerrado al tránsito de los Tanos. Algunas proyecciones con su estilo, aunque le faltó atrevimiento en los últimos metros.


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EL PARTIDO QUE NO FUE


Levantar un 0-3 en el fútbol es casi utópico, pero no imposible. Son muy pocos los casos a nivel nacional e internacional, y me animaría a decir que no hay antecedentes a nivel local, salvo la remontada de Sports en el Torneo del Interior de 2010: A los 15’ perdía en Colón ante Racing 3 a 0 y le acababan de expulsar un jugador; así, con uno menos, en el cuarto minuto adicionado, consiguió un épico 4 a 3.

Ahora, si vamos a soñar, ni el más divagante imaginaría un 2 a 0 en seis minutos. Sin embargo, tras una prueba a los dos arqueros con un remate inofensivo -controlado por Della Torre- y un centro al área menor -descolgado por Fernández-, Nicolás Navarrine metió el “estiletazo” para Burgos, este, con un amago, dejó en el piso a Sciaíni, recortó hacia el medio desacomodando a Malich y sacó un remate seco al que el arquero -semi tapado- no pudo ofrecer resistencia.


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Un disparo de Leyva bien controlado por Fernández fue la respuesta de los Tanos, pero enseguida Marcelo Quiroz trepó por la derecha, al llegar al área levantó la cabeza y encontró a Brian Cabrera, que acarició la pelota dejando sin posibilidades a Della Torre.


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Los albiazuales -bien despiertos- soñaban el más dulce de los sueños. Los defensores blancos, contrariamente a lo visto en el resto del torneo, parecían dormir en los laureles antes de tiempo.

Un centro al corazón del área encontró a Cabrera nuevamente sin marca, su cabezazo, demasiado recto, no fue retenido por Della Torre, pero el ahora “9” llegó primero al rebote, aunque de espaldas al arco. En su intento por sacarse de encima al arquero, este lo tomó del tobillo derecho, pero Cabrera dio un paso más antes de caer “fulminado”. Seguramente, el árbitro se quedó con la última impresión y, perjudicado por la sombra o tapado por algún jugador, no llegó a ver la primera, que pasó desapercibida por la gran mayoría.


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Como las malas noticias nunca vienen solas, dos minutos más tarde, tras un pelotazo al que Fernández parecía llegar primero, el arquero se resbaló y a Salcedo le quedó el arco vacío para anotar el descuento.


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Para el Deportivo, un baldazo de agua caliente hubiese sido más gratificante que el gol recibido (con el calor de la noche y del partido, uno de agua fría no les hubiera caído mal, sobre todo por lo que vendría después).

Todo lo bueno hecho hasta ese momento se transformó en confusión, apresuramiento, desatenciones -un minuto después del error, Fernández se redimió anticipando a De Vicentis en una situación idéntica a la anterior- y nerviosismo -Aguilar fue con los dos pies para adelante sobre Valenzuela y Saucedo le mostró una escasa tarjeta amarilla-.


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En los minutos que le quedaban a la primera mitad, la última y única posibilidad para el Deportivo de ponerse otra vez a tiro estuvo en los pies de “Nico” Navarrine. Un tiro libre desde una posición ideal para él: levemente recostado a la derecha y lo suficientemente lejos como para que la pelota supere la barrera y caiga en el palo descubierto, pero le sobraron milímetros al chanfle y el balón se fue pegado al caño.


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En el segundo tiempo el juego se hizo de ida y vuelta y aparecieron los espacios en la defensa visitante, por lo que Ricardo Gaspar intentó dejar de sufrir volviendo a los tres delanteros. Solo hubo tiempo para una clarísima ocasión en la que De Vicentis, frente a Fernández, eligió el control -se le fue demasiado largo- por sobre la definición.


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A los trece minutos Brian Cabrera se ganó la amarilla por levantar peligrosamente la pierna ante el rechazo de Sciaíni; inmediatamente se reclamó una falta a Nicolás Navarrine (?) y antes una mano -casual a mi entender- de Matías Gómez dentro del área. Lo cierto es que el clima entró en efervescencia en pocos segundos y, al lado del árbitro -si algo no se le puede cuestionar es que estuvo siempre cerca la jugada-, Cabrera le cometió falta desde atrás a Malich. Saucedo no dudó en mostrarle la tarjeta roja.


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Cabrera no opuso mayor resistencia pero, en la otra punta, Carlos Navarrine se quería pelear con todo lo negro que se moviese -por suerte sus dirigidos lo contuvieron-. Entre tanto, Cabrera no tuvo mejor idea que rodear el alambrado olímpico para ir a buscar a un espectador que -supuestamente- lo había insultado. También por suerte, no se llegó a la agresión física pero, al ver el tumulto, muchos de sus compañeros amagaron saltar el alambrado -aparentemente solo uno llegó a hacerlo, aunque sin consecuencias que lamentar-.

Por más de un cuarto de hora, Saucedo y sus asistentes dialogaron con integrantes de los dos equipos, mientras algunos seguían subidos al alambrado… Por un instante pareció que todo se normalizaba, pero el árbitro decidió dar por suspendido el partido cuando el jefe del operativo policial no le aseguró garantías.

Uno, desde la ignorancia de algunas cuestiones reglamentarias, pensó que el partido se podría haber continuado, y luego que no había razones de peso para que no se continuara, pero la letra del Reglamento es clara y contundente, por lo que esta vez, más allá de algún desacierto arbitral, no se puede culpar a los fantasmas.


Art. 106º.- PÉRDIDA DE PARTIDO - Pérdida de partido cuando el árbitro lo suspenda por alguno de los siguientes motivos: g) Cuando se produzca desorden o agresión en la cancha o entre el público asistente, promovido por dirigente, delegado, jugador o integrante de personal técnico de uno o de los dos equipos.


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Si bien el equipo de Bernardino Esperanza y 9 de Julio aparentaba llegar mejor parado al partido decisivo entre los clásicos rivales, este Sports poco tenía que ver con el de tres días atrás. Las vueltas de Diego Bonomi, Zalvanía, Meli y David Fernández significaban un gran salto de experiencia en un equipo demasiado joven, aunque se lamentara la ausencia por trabajo de Kevin Cheé -él mejor delantero rojinegro de la ida-. Solo restaba por ver el nivel físico y futbolístico de los marcadores centrales retornados -¿apresuradamente?-.

No hubo tiempo para desentrañar dudas, ya que, al minuto de juego, tras un centro desde la derecha, Ciccarella -llamativamente libre- cabeceó desde muy cerca haciendo rebotar el balón en el caño derecho, el rebote lo tomó Esteche, de derecha, y Mateos salvó casi en la línea.


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Nadie puede asegurar cuánto hubiese cambiado el partido si cualquiera de los dos jóvenes acertaban en la definición -estas cuestiones también hacen al poderío de un equipo- pero, indudablemente, el escenario hubiera sido ideal para el conjunto de Melo-Garavano y muy cuesta arriba para el de Candia.

A partir de ahí, conducido por un inspiradísimo Esteban Colombini, el Lagarto inclinó la cancha, pero sin contundencia en las pocas ocasiones que se le presentaron.

A los doce minutos Martín Salinas cabeceó cómodo, hasta eligiendo el destino, pero le sobró fuerza y el balón cayó en el techo del arco.


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A los veinticuatro -ya Zalvanía le había dejado su lugar a Laiz- Colombini, cara a cara con Rojas y con Salinas libre por el medio, eligió el primer palo y la pelota se desvió en los pies del arquero.


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Al Comadreja le costaba demasiado superar el buen trabajo de la defensa Verde, pero un centro de Correa encontró la cabeza solitaria de “Speedy” González, este buscó sorprender a Plana que, a pesar de que había dado un paso hacia adelante, reaccionó espectacularmente para mandar, con lo justo, el balón sobre el travesaño (34’).


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En una situación muy similar a la de Salinas, “Toto” Colombini cabeceó sin convicción entregándole la pelota en las manos al bueno de Rojas (36’).


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Dos posiciones adelantadas sancionadas a Agustín More -en una no llegó a corregir el remate de David Fernández y en la otra Plana controló su zurdazo- fueron las únicas aproximaciones que le quedaron al primer tiempo.

En el entretiempo no se podía descartar una definición por tiros desde el punto penal, pero esa sensación duró apenas noventa segundos.

Martín Salinas, desde veinticinco metros, sacó un zurdazo bajo, demasiado esquinado para el vuelo de Rojas y comenzó a escribir la victoria del Lagarto.


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Compañía se sintió dueño del partido y empezó a mandar en todos los sectores del campo, y si el segundo no llegó antes fue por falta de puntería, apresuramiento o la obstinación de Santana que, a pesar de hacer un partido más que correcto desnivelando por la derecha, en tres oportunidades se perfiló para su pierna izquierda sin el mejor final.


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Carnero había avisado tomando como venía un mal rechazo de Rojas, pero su remate de derecha se fue apenas por encima del travesaño (69’).

Un rato después tendría revancha con la misma pierna -la que en la ida lo privó del gol-, tras una habilitación perfecta de Santana (75’).


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Tomás Garavano -de gran esfuerzo, al igual que Correa- sacó un remate bajo que Plana devolvió a medias, el rebote lo tomó Meli -apareció en el último tramo del partido-, pero ya tenía encima el achique del arquero (82’).


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Eber Carnero quería otro gol y, ya en tiempo de descuento, estuvo muy cerca cuando su remate se fue al lado del caño (91’).


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Compañía se fue rearmando en las últimas fechas -no sería extraño que en cualquier momento pueda contar con Nicolás Colombini-, dejó atrás la racha sin victorias y nunca perdió de vista el objetivo final. Sports, con un plantel limitado en cantidad y experiencia, se desangró en la doble competencia del torneo local y el Federación Norte.


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GOLEADORES

6º Gol: Alexis SALCEDO. Segundo con Villa Italia. Con esa camiseta había anotado su primer gol en 2014.

41er Gol: Eber CARNERO. 21º en Compañía.

61er Gol: Martín SALINAS. 39º en Compañía.


EXPULSADOS

4ª Roja: Brian CABRERA

6ª Roja: Carlos NAVARRINE (DT)


PLANA VS. SPORTS

Hernán PLANA, surgido y manifiesto hincha Comadreja ha enfrentado a Sports en 13 oportunidades, de las cuales ganó 8 (4 con Defensores, 2 con Cusa, 1 con Fusión Círculo-Social y 1 con Compañía), empató 2 (Defensores y Compañía) y perdió 3 (2 con Cusa y 1 con Defensores).


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Hernán PLANA: Una atajada clave con el partido 0 a 0 y sin fallas. A los 39 años, después de dos retiros y con sobrepeso fue el jugador más determinante del ida y vuelta.


Ignacio SACANELLES: Volvió a su posición de marcador central y fue casi impasable. Anuló completamente a De Vicentis.


Esteban COLOMBINI: Veinte minutos de alto vuelo y siempre el atrevimiento para intentar algo distinto. Falló en las definiciones.


Juan PALIFERMO: El más firme en una defensa que casi no cometió errores.


Fabián CORREA: Se bancó el medio solo en gran parte del encuentro, aun estando dolorido.


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LO QUE SIGUE

Semi finales – Ida


VILLA ITALIA Vs. CUSA

30/10 - 20 Hs. – Estadio “Carlos Testa”


COMPAÑÍA Vs. DEFENSORES

31/10 – 20 Hs. – Estadio “Guillermo Cepeda”


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Quizá fue el partido más difícil en la previa para “Riki” Gaspar, ya que por primera vez su equipo sería candidato, o por los menos con las mismas posibilidades de éxito que su rival.

Hasta aquí había cosechado los mejores frutos aprovechando la desesperación de su adversario, manteniendo la calma y la concentración hasta en los momentos adversos. Esta vez le tocaría ser protagonista, algo que solo había conseguido por pasajes.

El conjunto de Carlos Navarrine llegaba al partido lejos de su ideal físico, con algunos jugadores “tocados” o apenas repuestos de lesiones.

Durante la primera media hora se prestaron la pelota y ninguno de los dos logró imponerse, pero los “Blancos” aparecían mejor parados en el campo. Eso quedó evidenciado a los dieciséis minutos cuando, tras un pelotazo largo, De Vicentis peinó la pelota y Torrilla corrió con libertad hacia el área visitante. El delantero de extensa trayectoria se apresuró y su remate, al medio del arco, fue controlado por Fernández.


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Recién a los treinta minutos Emanuel Rojas pudo escapar de la confusión general y, con su habitual precisión, habilitó a De Vicentis. La nueva joya del fútbol saltense encaró el arco y punteó la pelota entre el arquero y el palo, con la suficiencia que lo caracteriza.


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Después del gol, Gaspar modificó el tridente ofensivo (de De Vicentis-Pecotche-Torrilla pasó a Torrilla-De Vicentis-Pecotche), pero no le dio resultado. Mientras tanto, su colega se desgañitaba pidiéndole respuestas a un equipo que naufragaba en la cancha.

En el comienzo del segundo tiempo el Deportivo tuvo el primer remate al arco, aunque con poca comodidad.


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Ante la falta de ideas y pese a la negativa de su padre, Nicolás Navarrine se paró casi como volante central para iniciar algún ataque prolijo; pero este “Nico” está muy lejos de su mejor versión y tampoco tiene socios que lo interpreten. Así y todo, el local no lograba manejar el partido, ni siquiera tras la expulsión de Araujo a los setenta y uno.

Solo desde una pelota parada exigió a Fernández -realmente tuvo que exigirse-, cuando Torrilla, apareciendo por detrás de todos, envió el balón contra el caño y el carmeño reaccionó de forma gatuna.


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La diferencia seguía siendo mínima y estuvo a centímetros de desaparecer cuando Braian Cabrera -polifuncional de calidad demostrada, pero nunca de centro delantero como esta vez- anticipó en un centro desde la izquierda y metió el cabezazo que hizo rebotar la pelota en el palo.


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El ruido del caño debe haber espabilado a los Tanos, ya que tres minutos más tarde comenzaron a aprovechar las ventajas que daba el Depo que, además de jugar con tres defensores desde la expulsión, tenía a Sacanelles dolorido y a Gastón Quiroz evidenciado la falta de actividad.

Emanuel Rojas corrió más de treinta metros con la pelota y, ante el adelantamiento de Fernández, tocó la pelota con el revés del pie para el solitario Rosenberg. Este amagó el remate, desparramando al arquero, y definió con comodidad.


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Los últimos minutos mostrarían lo mejor y lo peor de uno y de otro: Mientras el albiazul parecía resignado a su suerte, los Tanos no se conformaron con la diferencia. Primero se lo perdió increíblemente Salcedo (86’), tras la habilitación de Rosenberg, y a los noventa el “Colo” le puso la pelota en la cabeza a Malich, que coronó una actuación sin fisuras con un gol que sonó a cosa juzgada.


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Que a este Sports le falten Luciano Basualdo -operado de apendicitis en la semana, Pablo Meli -informado en el clásico ante Defensores. Cumplió y podrá estar en la revancha- y David Fernández no es poca cosa. Los dos primeros, por rendimiento y experiencia, son irremplazables, más cuando el plantel con que se cuenta es extremadamente joven.

Entre el arquero (el mayor, próximo a cumplir 21 años) y los cinco defensores (Rojas, Agustín Garavano, Bartolino, Ciccarella, Laiz y Esteche) suman, por torneos locales, menos partidos que Juan Palifermo (el defensor de Compañía con menos trayectoria: 33 partidos), ni hablar de Plana, Conte, Mateos y Páez. Indudablemente, esto es un atenuante más que válido como para no andar pidiéndole que salgan jugando y no revoleen la pelota continuamente. El objetivo, sin dudas, era salir lo más enteros posible de estos primeros noventa minutos, aunque que haya que hacer tiempo reiteradamente (si el árbitro lo permite…).

Ante este panorama Rojinegro, el Verde tenía la responsabilidad de confirmar que lo visto una semana atrás no había sido un espejismo; sin embargo, la mayor parte del tiempo entró en la confusión que propuso la dupla Melo-Garavano y el partido se hizo insoportable.

Solo vale la pena rescatar algunas jugadas de riesgo, los goles y un par de polémicas, sin entrar en detalle de la cantidad de amonestados, en algunos casos injustificadamente.

A los dieciocho minutos, tras un centro de Santana, Esteban Colombini no pudo controlar la pelota y esta terminó en las manos de Rojas.


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Diez minutos más tarde, Páez se metió al área y, al enfrentar al arquero, alcanzó a tocar la pelota que cruzó por delante del arco sin que nadie llegue a empujarla. “Nico” reclamó una falta de Rojas que no se llegó a apreciar.


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31’: Rojas no pudo retener el remate de Páez, la pelota le quedó a Carnero con todo el arco a disposición pero, la derecha indudablemente no es su pierna más hábil y el balón se fue rozando el caño izquierdo ante la mirada de Santana.


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El primer tiempo se esfumaba y a Sports se le hacía casi imposible pisar el área de Plana… Tomás Garavano quiso jugar la pelota al medio, esta dio en el brazo de Bernal y Aguirre marcó el punto del penal sin medir la intención del defensor.

Franco Rojas, que tiene la dosis de “locura” que todo arquero necesita y una gran personalidad, acomodó el balón y contradijo la lógica colocándolo contra el caño opuesto elegido por Plana.


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En el arranque del segundo tiempo Compañía quedó mal parado y More terminó enredándose con el balón y dejándoselo en las manos a Plana.


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52’: Nicolás Páez dejó en el piso a Ciccarella, disputó y le ganó la pelota a Agustín Garavano y este lo tocó mínimamente cuando había entrado al área. Nicolás Mateos le pegó con precisión a la pelota e hizo inútil el acierto de Rojas.


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56’: Lisandro Laiz cabeceó sin estorbos y Plana evitó el gol seguro con la mejor atajada de la tarde (¿y del campeonato?).


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71’: “Toto” Colombini encaró el área y Agustín Garavano lo tomó del hombro, durante tanto tiempo que se hace increíble que Aguirre no lo haya visto. Era penal y expulsión para el hijo del DT. Expulsión que llegaría un minuto después por una segunda amarilla.


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Con superioridad numérica el verde encontró los espacios. A los 78’ el remate de Nico Paéz se fue muy cerca del caño opuesto mientras Rojas solo atinó a mirar.


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79’: Violento remate de Geoghegan que Rojas alcanzó a arañar.


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Casi con tiempo cumplido, Carlos Monacci dispuso de una situación propicia pero, curiosamente, a su cabezazo le faltó convicción y se fue cerca del caño derecho.


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Por situaciones creadas y por el penal no sancionado, el conjunto de Candia mereció mejor suerte. Por el pobre juego desarrollado por ambos durante los noventa minutos está bien que la historia se defina en el “Cepeda”.


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GOLEADORES

1er Gol: Federico ROSENBERG y Franco ROJAS.

2º Gol: Francisco MALICH (primero en Villa Italia del exjugador de Deportivo Salto)

4º Gol: Augusto DE VICENTIS (Teniendo en cuenta un promedio de 4’ adicionados por partido, tiene un promedio de 1 gol cada 72 minutos).

22º Gol: Nicolás MATEOS (16º en Compañía)


EXPULSADOS

1ª Roja: Agustín GARAVANO y Lautaro AIZCORBE.

8ª Roja: Gastón ARAUJO.


PENUMBRAS

Que se aprovechen los meses más cálidos para la práctica del fútbol es algo que vengo pregonando hace años, por consiguiente es lógico que se juegue de noche, cuando las temperaturas son altas; ahora, programar partidos -o parte de ellos- en horario nocturno innecesariamente, sin que esté comprobado que los clubes se benefician por el servicio de cantina, cuando la iluminación es deficitaria -en todas las canchas- afecta al juego, a las decisiones de los árbitros y a los espectadores, y mucho más si -como en el caso del Esteban Chiari, desde hace aproximadamente un mes- de cuatro reflectores de una de las columnas solo funcionan dos.


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Francisco MALICH: No le pidan lujos, pero esta vez se cansó de sacar pelotas, de arriba y de abajo, y además anotó un gol que puede ser determinante.


Nicolás PÁEZ: De a poco parece estar volviendo el jugador que se ganó la capitanía del Lagarto. El más peligroso de su equipo: Provocó el penal del empate y la expulsión de Garavano.


Lisandro LAIZ: Apenas su segundo partido en Primera y primer clásico, jugado con la seguridad y la tranquilidad de un veterano.


Emanuel ROJAS: Sin descollar como otras veces, de sus pies la pelota siempre sale redonda. Excelente habilitación en el primer gol y generosidad en el segundo.


Franco ROJAS: Esta vez no tuvo atajadas extraordinarias, pero volvió a transmitir seguridad y confianza a sus compañeros, además de anotar su primer gol en primera.


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ZONA A


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Como tantas veces en las que un resultado puede beneficiar a los dos equipos, no faltó quien sospechara un acuerdo, que muchas veces ni siquiera hace falta ser conversado pero, por suerte, nada de eso ocurrió en el “Guillermo Cepeda”. Y eso se hizo evidente cuando, al cuarto de hora, los jugadores “locales” le protestaron airadamente al árbitro la no sanción de un indirecto, por claro pase de Palifermo a Llovet que este tomó con las manos.

Hasta ahí el conjunto de Candia solo había mostrado el ímpetu de Santana -esta vez más adelantado que de costumbre por la falta de delanteros- y dos ocasiones no del todo propicias en los pies de Carnero.

Recién a los dieciocho minutos, y desde una pelota parada, José Fernández empezó su ardua tarea: Palifermo ganó en lo alto y metió un cabezazo contra el palo que el arquero devolvió hacia el costado y al que no llegó Mateos.


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Tuvieron que pasar diez minutos para que el arquero carmeño se vuelva a revolcar, esta vez para evitar que el remate de Carnero -habilitación de Colombini- se meta contra el caño más lejano.


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Enseguida, otra búsqueda de “Toto” a Eber terminó en una espectacular tijera que, luego de dar un pique, pegó en el travesaño con Fernández sin nada que hacer.


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Apenas un minuto más tarde se invirtieron los roles: Carnero metió un pase filtrado que dejó a Colombini de cara al arco y el remate de zurda de “Toto” engañó a Fernández, que intuyó el destino equivocado. Compañía comenzaba a ganar el partido.


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Lejos de conformarse con la ventaja, el Lagarto fue por más y Nicolás Páez tuvo la primera de tres situaciones muy claras, pero le acertó al cuerpo del arquero (32’).


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A los treinta y seis se produjo el segundo reclamo de los dirigidos por Navarrine: Tras un centro de Páez, chocaron Fernández y Carnero, el arquero no pudo retener el balón y el goleador retornado a la casa que lo vio nacer no tuvo más que empujar la pelota al fondo del arco. Eso fue lo que se vio en la cancha: un choque providencial, sin falta de Carnero; la imagen puede que les de la razón a los jugadores del Deportivo, que reclamaron efusivamente una falta del delantero ante la pasividad de Cheé, que tampoco amonestó a Carnero por treparse del alambrado.


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Dos minutos más tarde, Páez volvió a aparecer en el área sin marca para tomar de aire una buena habilitación, pero su remate se pareció más a un rechazo que a una definición.

Antes del final del primer tiempo, “Nico” fue por el desquite, pero el pie de Fernández evitó milagrosamente el gol, esta vez ante el preciso remate del capitán.


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El arranque del segundo tiempo fue una continuación de la última parte del primero, con Compañía creando y desperdiciando situaciones. En un minuto Colombini tuvo dos: En la primera elevó el remate y en la segunda se le fue ancho.

Deportivo intentó reaccionar adelantándose en el campo, y así apareció un enorme hueco para que Carnero corra varios metros con el balón, tenga tiempo de acomodarse y elegir el destino del balón, pero Fernández se estiró todo lo que pudo y alcanzó a evitar el gol… Pero nadie pudo con la llegada de Páez, que se tomó revancha levantando la red.


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Al verde el 3 a 0 no le pareció suficiente y siguió yendo, pero sí a Cheé, que dejó pasar un penal y, quizá, la expulsión de Fernández. Colombini fue a disputar el balón con el arquero, este salió con lo tapones para adelante golpeándolo, la pelota derivó en Santana que, con muy poco ángulo, remató al arco y encontró la espectacular respuesta de Fernández. Cheé consultó con de los Santos y decidió amonestar al arquero y señalar el tiro de esquina, cuando debió retrotraer la jugada y sancionar la falta sobre “Toto”, ya que la posición de Santana no era para nada ventajosa.


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En la última media hora, como si el partido recién comenzara -con mucha vergüenza y algunas apariciones de Nicolás Navarrine- el “Depo” se transformó en dominador y estuvo cerca de descontar. A los sesenta y dos minutos, Llovet perdió la pelota y la pierna de Conte evitó el gol de Araujo. Inmediatamente, el propio Araujo cabeceó en el tiro de esquina y obligó al lucimiento del arquero.


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Al partido todavía le quedarían otra tapada de Llovet ante Scribanti y dos situaciones más de Colombini, una de ellas (85’) inexplicablemente tapada por Fernández.

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Compañía consiguió algo más que un triunfo aliviador después de cuatro fechas y cinco meses: La clasificación a los cuartos de final -donde enfrentará a Sports- y una formación más previsible y, aparentemente, más confiable.


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JUAN CUELLO: “Me fui de Compañía porque necesitaba jugar… Necesitaba confianza para volver a jugar al fútbol, y se dio que con “Pacha” (Gabriel Capaldi) nos conocemos de las infantiles y las inferiores de Compañía. Nadie mejor que él para devolverme la confianza y tratar de ser lo que fui.

En Cusa encontré tranquilidad, un muy buen grupo y el lugar ideal para volver a ser el Juan Cuello que era antes.

Obviamente que, después de tres años sin jugar, todavía me falta en lo físico y en lo futbolístico. El hecho de tener 26 años y un poco de experiencia me ayuda a estar bien parado o cortar camino, y que lo físico no se note tanto.

El equipo está para seguir agarrando confianza, para mostrar el juego que todavía no pudimos mostrar y que trabajamos en la semana. Si me apurás, el equipo está para grandes cosas.

Hoy en día no hay un equipo que nos supere. El nuestro es un equipo que se adapta a todo: Si hay que meter, metemos; si hay que jugar, jugamos… Como ya dije, nos falta mostrar más con la pelota, tener más el control pero, hoy en día, no nos supera ninguno. Lo demostramos en los partidos con Compañía, donde ganamos uno y empatamos el otro, y nunca fuimos superados.”


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ZONA B


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En la previa, para Defensores un empate podría tener gusto a poco pero, con el primer puesto asegurado, no sería cuestión de andar arriesgando más de la cuenta… Para Villa Italia, un empate significaría un nuevo logro, más aún con la ausencia de Rojas, De Vicentis, Torrilla…

El primer tiempo no hizo más que ratificar lo supuesto: El Loro teniendo el control del balón y creando alguna que otra situación -increíblemente a los 17’ la pelota no terminó dentro del arco después de que la sacaran de todos los ángulos-, los Tanos solo supeditados a lo que pudiera hacer el “Capi” Pecotche, que no deja de asombrar por su capacidad para proteger la pelota y crearse situaciones, como la evitada por Grasselli a los 34’.


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El primer tiempo se fue sin contemplaciones para los que eligieron pasar el apacible atardecer en la cancha y, cuando más de uno más de uno pensaba en la cena o la salida del sábado a la noche, en el arranque del segundo a Leyva se le ocurrió meter un chanfle perfecto y romper la tranquilidad, o sea el partido. Antes, el brazo de Gómez, sin ocupar más espacio que su cuerpo, había devuelto un tremendo remate de Testa.


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Defensores se sintió herido en su orgullo e intentó llevarse por delante al rival, Villa Italia intentó aferrarse a otro triunfo histórico y, por poco, casi se olvidan que lo importante está por venir.


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El Loro, con más tesón que ideas, lo pudo empatar por un sablazo de Damián Castagno y siguió buscando el arco de Della Torre sin puntería. El ingresado De Vicentis tuvo su oportunidad, pero esta vez, ante la salida rauda de Grasselli, no le pudo acertar al arco.


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ROBERTO PECOTCHE: “Estoy acostumbrado a jugar con este peso (92 kilogramos). Me cuido, pero mi organismo ya es así. La clave está en entrenar bien; si no fuera así, no estaría jugando. Entrenar todos los días me hace sentir bien, y en la cancha también me siento bien, por eso sigo jugando a esta edad y sigo teniendo ganas de hacerlo.

Por supuesto que al otro día de los partidos me duele todo, pero si tengo que entrenar, voy y entreno. En el fútbol de hoy, sino estás bien físicamente, te pasan por arriba. Trato de jugar de espaldas al arco, de aguantar la pelota o rebotarla.

Sigo jugando por las ganas que tengo y por la confianza que me dan mis compañeros y “Riki” (Ricardo Gaspar), sobre todo. Aunque trata de no ponerme cuando dirige Martín Bonomi, que nunca me cobra una falta a favor… No sé si es porque no me quiere o no le gusta cómo le hablo.

Me tocó ser padre joven y perdí muchos años de fútbol en serio, pero nunca paré de jugar con amigos. Lo de saber poner el cuerpo o definir es más natural que otra cosa.

Este momento de Villa Italia lo estamos viviendo con mucha felicidad… Muy motivados. Sabíamos que no era imposible lograr lo que conseguimos hasta acá. Tenemos un grupo bárbaro y entrenamos muy bien, pero sabemos que no nos tenemos que relajar, que todavía no conseguimos nada. Está todo muy parejo y se vienen partidos muy importantes. Creo que tenemos armas para llegar hasta el final y hacer historia en el club. Jugar una final con esta camiseta es lo que más deseo.

Es muy lindo ver a la familia “Tana” feliz, entrar a la cancha y ser protagonistas… Creo que estamos entendiendo lo que pretende “Riki”. Ojalá Villa Italia siga creciendo como lo ha hecho este último año, de la mano de la familia Gaspar, de Arturo Delfrade y muchos más que dan una mano.

Si el cuerpo aguanta y sigo teniendo el apoyo de mi familia, creo que tengo para uno o dos años más; así que me van a tener que seguir aguantando, el que me quiere y el que no me quiere.”


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NICOLÁS ROCHA: “Arrancó complicado desde la entrada en calor… De hecho, yo iba a ser suplente, porque venía de una contractura fuerte y terminé jugando. Se nos cayeron dos jugadores y tuvimos que hacer cambios de último momento.

Nos costó acomodarnos en el primer tiempo, pero aguantamos el cero a cero. En el segundo creo que fuimos muy superiores y entraron todas las que no entraron a lo largo del torneo. Cerramos ganando en casa y dejando otra imagen, que es lo que queríamos, a pesar de ya no estar en competencia.

La conclusión que nos queda del torneo es que nos vamos con un sabor amargo. Nos habíamos preparado mucho para afrontarlo de la mejor manera, pero la pandemia nos condicionó un poco. Se reanudó en los dos peores momentos del equipo: En la primera fecha, contra Defensores, veníamos de tres meses de no hacer fútbol por la situación epidemiológica en Carmen, y la segunda, con Villa Italia, cinco habituales titulares estaban lesionados.

Por ahí podríamos haber sacado algún punto más en esas dos fechas, pero el fútbol es así. En la tercera, con Sports, fuimos ampliamente superados.

En la segunda rueda nos acomodamos un poco y creo que se vio lo mejor de Sportsman.

El plantel que se había formado era para ser competitivos y tratar de ser protagonistas en el torneo. A pesar de todas las situaciones que nos tocó pasar, dimos lo mejor y no nos guardamos nada.

Lo malo: El quedar afuera en primera ronda. La verdad que no lo esperábamos. Queríamos disputar el play off.

Lo bueno: Debutaron muchos chicos en un contexto adverso y demostraron que pueden estar. También el cambio de aire de liga le vino bien al club, nos dio otra motivación y espero que el año que viene podamos jugar de nuevo en la Liga de Salto.”


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FRANCO ROJAS: “Respecto al último partido, en el primer tiempo fuimos ampliamente superiores, errando situaciones muy claras de gol. Más allá de las bajas por lesiones y laborales, dominamos el juego. Ya en el segundo fuimos sintiendo el desgaste que trae la doble competencia que afrontamos y al rival, una vez que abrió el marcador, se le hizo más fácil llegar.

El grupo está excelente. Las últimas derrotas que hemos sufrido nos fortalecieron. Lejos de excusarnos, nosotros nos clasificamos a la siguiente zona del torneo local muy rápido, y eso también lleva a que pongamos mayor enfoque al torneo de la Federación Norte, donde estamos representado a la ciudad de Salto. Sabemos el equipo que somos y los puntos altos que tenemos a nivel grupal e individual.

La verdad que estoy muy contento de ser hoy en día el arquero de Sports. Es algo que más de una vez soñé. Me fui a formar a Douglas y Villa Dálmine sabiendo que en algún momento iba a estar donde estoy. Sports es todo para mí. También agradezco la confianza que me dan día a día Patricio (Garavano) y “Jaime” (Carlos Melo), que nunca dudaron de lo que puedo dar.

La atajada a Alan González (partido ante Defensores) fue muy difícil. Estoy tapado en el área y él saca un remate a 300 km por hora… La verdad que cuando me impulso hacia mi palo derecho lo único que pienso es en sacarla. Venía tan fuerte la pelota que le tuve que poner todo el antebrazo bien firme para que no me venza la resistencia.”


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DEBUTANTES

En Primera: Lisandro LAIZ (18), Agustín ALMADA (16), Tomás DALAISÓN (16), Ramiro CARDINALE (19), Gabriel Damián ACOSTA (26), Kevin MENÉNDEZ (16, había jugado en el torneo Bonaerense) y Juan Ignacio PÉREZ (21).

En Valacco: Nahuel PÁEZ (Ex-Villa Italia)

En Villa Italia: Mariano ÁVILA (Ex-Alumni)


GOLEADORES

1er Gol: Valentín MASAUT

4º Gol: Esteban COLOMBINI

6º Gol: Ivo BARKIGJIJE

9º Gol: Bruno SOTELO

16º Gol: Leonardo LEYVA

24º Gol: Damián CASTAGNO

32º Gol: Nicolás PÁEZ

40º Gol: Eber CARNERO (Volvió a marcar para Compañía después de 10 años)

46º Gol: Matías JOFRÉ


EXPULSADOS

Por primera vez en el torneo no hubo tarjetas rojas. Hasta aquí 15 jugadores habían sido expulsados.


INVICTO

Mateo MARTINICH (16 años) se despidió del torneo con 180 minutos sin recibir goles en Primera División.


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ZONA A


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Que el Violeta y el Albiazul tienen que sortear obstáculos todas las semanas para presentar un equipo digno no es ninguna novedad, pero esta vez los contratiempos le ganaron por goleada al conjunto conducido por Daniel Zapata: Pocos minutos antes de comenzar el partido se comprobó que Bruno Sotelo, el conductor del equipo dentro del campo, había olvidado su DNI y no podría jugar por tal motivo; cuando iban apenas tres minutos de juego se lesionó Gustavo López, el pilar de la defensa; a los catorce, tras una falta de Briche a Córdoba -no reclamada- llegó el gol de Deportivo; a los veintitrés minutos Daniel Costas, su delantero más preocupante, vio la roja por una supuesta agresión; a los treinta y siete minutos se retiró en camilla, y luego en ambulancia, Enzo Zapata, el jugador de más despliegue e hijo del técnico, con una presunta lesión grave -por suerte no fue tal- y, antes de que termine el primer tiempo, un tirón obligó a Cristian Escobedo a dejarle su lugar a Medina.


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El centro de Nicolás Navarrine no pudo ser desviado por Córdoba, Araujo cabeceó solo, de pique al piso, y la pelota, tras dar en el caño, cruzó por delante del arco hasta encontrar a Rodrigo Navarrine, que no dudó en mandarla al fondo del arco.


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Un gol abajo, con un jugador menos, sin más cambios por hacer, diezmado notablemente en lo futbolístico y sin poder preocupar al arquero rival, Valacco solo mantenía la esperanza porque Burgos y Garay definían apresuradamente o sin puntería pero, antes del cuarto de hora del segundo tiempo, justamente entre los dos gestaron el gol que tranquilizaría a su técnico: Martín Burgos, esta vez volcado a la derecha, le puso la pelota en la cabeza a Walter Garay y el carmeño hizo inútil el vuelo de Córdoba con un cabezazo perfecto que se metió en el ángulo más lejano.


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Inmediatamente al segundo gol, Carlos Navarrine mandó a la cancha a Gonzalo Giménez, y el veinteañero, que una semana atrás le marcara tres goles a Cusa en el Sub-23, volvió a mostrar su letalidad aprovechando al máximo dos de las tres situaciones que tuvo para decorar un resultado histórico.


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Aunque Cusa llegara cómodo en la punta de la tabla, la necesidad imperiosa de Compañía de sumar y la de los Universitarios de mantener la buena racha hacían prever un partido cerrado.

Cerca estuvo el local de romper todas predicciones en la primera acción, pero el atento Menéndez llegó antes que Salinas.


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A pesar de los recaudos, cuando iban apenas tres minutos, en un córner bien ejecutado por Barkigjije, Francisco Ragone saltó demasiado solo en el área menor verde, anticipó a Llovet y mandó la pelota al fondo del arco.


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Los nervios de Llovet tras el gol sufrido, la presión en toda la cancha del conjunto de Capaldi y la falta de respuestas de los jugadores Lagartos hicieron que el segundo gol merodeara el arco local durante casi media hora. Primero fue un cabezazo de Nuñez -en otro tiro de esquina cabeceó sin obstáculos- que se fue por arriba (9’) y al rato una pelota que Llovet alcanzó a recuperar antes que Ragone llegue a darle de zurda (26’).


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Desde el mismo lugar, Carnero había cabeceado hacia el arco y la pelota había rebotado en la cara de Peratta (7’); esta vez (29’), después de un pase de Salinas, Carnero dominó la pelota con el pecho y encaró el área de frente, Gianini alcanzó a obstaculizarle el remate y se tuvo que abrir demasiado, pero igual se las ingenió para sacar el zurdazo que pegó en el cuerpo de Menéndez.


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Con centros aéreos del área visitante se fue el primer tiempo y comenzó el segundo, hasta que un mal rechazo le permitió a “Toto” Colombini -rematando defectuosamente- engañar al arquero y desahogar al “Cepeda”.


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A pesar del dominio territorial del Lagarto, Capaldi decidió remplazar al extenuado Barkigjije por Matías Jofré, y el goleador histórico del Univeristario tuvo la situación más propicia de lo que restaba por jugar cuando, tras un centro, Gianini la bajó de cabeza y el “16” no le pudo dar con fuerza, permitiendo la atajada a medias de Llovet que terminó en un remate alto de Gianini.


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Dos minutos más tarde, a Llovet lo volvieron a traicionar los nervios. Se le escapó una pelota que parecía controlada y terminó fuera del área disputándola y perdiéndola con Giménez. El ex-Compañía no pudo encontrar el hueco para rematar al arco o para pasarle el balón a Ragone (65’) y terminó siendo fauleado por Gianfranco Palifermo casi sobre la línea de fondo, cuando intentaba meterse en el área.


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Si hasta ahí el arbitraje de Gutiérrez había sido regular, lo empeoró no mostrándole la amarilla al defensor del Verde y sí, dos minutos después, con los mismos protagonistas, una segunda amarilla al volante albinegro por una falta insignificante, exagerada por el menor de los Palifermo.
Compañía no pudo sacar rédito del hombre de más y, cuando quiso acordar, también se quedó con diez porque el segundo asistente informó una agresión de Salinas. Curiosamente, instantes después se repitió el diálogo entre Gutiérrez y Basulto, pero la decisión del árbitro no pasó de un apercibimiento.
Solo quedó tiempo para un cabezazo del mayor de los Palifermo y una atajada contra la base del palo de Menéndez.
Con el pitazo final Cusa festejó lo que fue a buscar, el más que probable primer puesto que lo deposite directamente en semifinales, y Compañía, que quiso ser más ambicioso, respiró, aunque sumó el tercer empate consecutivo y la ausencia de victorias desde la reanudación del torneo.


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ZONA B


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Todo lo que se podría decir del partido está dicho en la foto de arriba. Lo único que se puede agregar es la indiscutible sanción del penal (foto), la sutil definción de Pucheta en el segundo gol y la volea de Castillo en el tercero, que hizo que Della Torre no tuviese tiempo de levantar las manos.


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Melo-Garavano habrán querido implementar la receta -pressing en la salida y disputar cada pelota como si fuera la última- que le diera resultado en el partido de ida -si a conseguir que ninguno de los dos tenga situaciones de gol se le puede llamar resultado- pero se encontraron con un Defensores más práctico y vertical que, por el peso propio de sus individualidades, estuvo cerca de liquidar el encuentro en la primera mitad.

El partido comenzó accidentado -choques de cabezas- y al conjunto de Reynoso le llevó unos minutos comenzar a imponerse; es más, los primeros sustos se los llevó el Loro: A los diez minutos una pelota sencilla se le escurrió de las manos a Franco Grasselli -debutante desde el inicio en un clásico, remplazando al lesionado Pablo Gizzi-, la volvió a perder en un desacuerdo con Roldán y entre él y Favergiotti terminaron tapando el remate con poco ángulo de Meli.


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Dos minutos más tarde, David Fernández se hizo espacio en el área y su remate de derecha no trajo problemas para el arquero.


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A partir de ahí, y por media hora, fue todo del visitante. A los catorce minutos Peralta no llegó a conectar un centro desde la izquierda y en la continuación de la jugada le faltó decisión para poner el pie ante las dudas de Rojas.


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Justamente Rojas, que había protagonizado una acción con Aguilar muy reclamada por la hinchada visitante -una supuesta agresión que hubiera significado penal y expulsión-, se reivindicó con una reacción asombrosa ante un remate de Alan Nicolás González. El central Loro agarró la pelota de sobrepique y el arquero, semitapado- detuvo el balón cuando el gol parecía un hecho (23’).


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Dos minutos más tarde se repetiría el duelo, pero esta vez ganaría el segundo central Loro, apareciendo solo ante un centro de Rodrigo de Naya y anticipando al arquero con un certero cabezazo.


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El Comadreja no había asimilado el golpe cuando Zalvanía saltó con el brazo en alto y la pelota le pegó en él después de cabecearla. Aguirre no dudó en marcar el punto del penal y Feliciano Testa menos aún al elegir el destino del remate.


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Sports estaba aturdido y Defensores iba por más: Aguilar se lanzó en el aire para conectar un centro desde la izquierda y su cabezazo dio en la base del caño.


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El buen trabajo de toda la defensa Lora desbarataba cualquier intento desesperado de los locales y solo un tiro libre muy bien ejecutado por David Fernández trajo peligro, pero la respuesta de Grasselli demostró que los nervios del comienzo habían quedado atrás.


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Con el local tratando de descontar antes del descanso, Naya encontró espacios para la contra y, cuando parecía que se hacía inalcanzable para Basualdo, el capitán Comadreja lo empujó desde atrás lo suficiente como para desestabilizarlo y hacerle perder el balón.


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En este fútbol de hoy en día, que se juega más con los brazos que con los pies, pretender que un árbitro sancione una falta de último recurso, donde el delantero no exagera ni reclama, contra un equipo que pierde por dos goles en su casa parecería descabellado.

Así, de la posibilidad de ponerse tres a cero o quedar en superioridad numérica, Defensores se fue al vestuario con la mínima diferencia, porque en el segundo minuto adicionado -correctamente- Cheé encontró el hueco que provocó Meli con su aparición como puntero derecho y el centrocampista de diez pulmones definió con la precisión que requería el momento.


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En el segundo tiempo, el trajinar incansable de Pablo Meli equilibró el trámite, pero adelante no encontraba acompañamiento de sus compañeros y atrás aparecían huecos que Defensores se empecinaba en desaprovechar, así Testa remató muy desviado de zurda (57’), como a los dos minutos del primero lo había hecho de derecha.


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Un rato después Basualdo salvó sobre la línea un centro de “Gogó” Naya que se cerró y Peralta -jugó semi inconsciente casi todo el tiempo por un golpe apenas comenzado el partido- cabeceó por arriba del travesaño (63’).


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Dos minutos más tarde Rojas rechazó defectuosamente fuera del área y “Gogó” le puso el pie a la pelota, que para fortuna del arquero no llevaba la suficiente potencia y alcanzó a evitar que traspusiera la línea de meta.


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En la única situación que tuvo el rojinegro Alan David González remató de zurda desde buena posición, pero el balón encontró el cierre providencial de Gedda.


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Los minutos que restaban se fueron entre la impotencia comadreja y la desidia de los Loros en el área rival, pero algo quedó claro: Uno está encontrando el camino y el otro deberá trabajar mucho la autoestima, después de dos derrotas, para recuperarlo.


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DEBUTANTES

En Primera: Laureano SUNDE (20) y Bautista ROVETTA (20).

En Deportivo: Román Walter Gabriel GARAY y José María CABRERA.


GOLEADORES

1er Gol: Walter GARAY

1er y 2º Gol: Gonzalo GIMÉNEZ

2º Gol: Alan Nicolás GONZÁLEZ

3er Gol: Esteban COLOMBINI

5º Gol: Rodrigo NAVARRINE

16º Gol: Pablo MELI (7º en Sports)

18º Gol: Francisco RAGONE (3º a Compañía en 5 partidos).

325º Gol: Feliciano TESTA


EXPULSADOS

1ª Roja: Hugo Daniel COSTAS

4ª Roja: Martín SALINAS

5ª Roja: Leandro GIMÉNEZ


CÓMO SIGUE EL TORNEO

Lo que en un primer momento estaba pensado en dos partes (Apertura y Clausura), aunque no ha habido comunicación oficial de parte de la Liga de Fútbol, debido a la interrupción por la pandemia solo se jugaría el Apertura, de donde saldría el campeón de Salto 2021.

Por lo tanto, los primeros de cada zona accederán a las semifinales del torneo, mientras que los segundos y terceros (cruzados) se enfrentarán en cuartos de final.

En caso de igualdad de puntos en cualquier posición se tomarán en cuenta, en primer término, los partidos jugados entre sí.

Defensores es, hasta aquí, el único clasificado a las semifinales y Sportsman el único eliminado.

En la Zona A, Cusa y Deportivo tienen la continuidad asegurada, pero si Cusa llegara a perder y Deportivo gana, este último le arrebatará el primer lugar por mejor diferencia de gol en la general -están igualados entre sí-. Compañía, que enfrenta a Deportivo, con el empate se asegura la clasificación a cuartos de final, mientras que Valacco deberá vencer a Cusa y que Deportivo haga lo mismo con Compañía para seguir en la competencia.

En la Zona B está todo más claro: Si Villa Italia (visita a Defensores, primer puesto asegurado) suma los mismos o más puntos que Sports (visita al eliminado Sportsman), se asegurará el segundo puesto, de los contrario Sports será segundo.


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Alan Nicolás GONZÁLEZ: Casi impasable de abajo y de arriba -lo mismo que Favergiotti- y un gol determinante.


Pablo MELI: Si Sports mantuvo la esperanza hasta el final fue por su enorme y criterioso despliegue y, por si fuera poco, anotó el gol en el momento más difícil.


Esteban COLOMBINI: Intentar jugar y un gol que evitó un casi seguro escándalo son motivos más que suficientes.


Juan Ignacio CARRETERO: Ha jugado de extremo izquierdo, de volante y de lateral derecho, siempre cumpliendo y yendo para adelante.


Gonzalo GIMÉNEZ: En un partido donde nadie se destacaba, jugar unos pocos minutos y marcar dos goles resolviendo como si se tuviera una larga experiencia no es poca cosa.


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ZONA A


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Si bien el Lagarto sufre las ausencias de los Nicolás, Mateos y Colombini, cuando a los siete minutos “Toto”, el menor de los Colombini, empujó la pelota a la red, la tarde se presentaba por demás favorable para el equipo dirigido por Leandro Candia.


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Enfrente estaba un equipo muy disminuido respecto al ideal. Sin Buyotti, Lucas Delfrade, Braian Delgado y Daniel Costas, con alguna cara nuevas y otras casi olvidadas, por el público y por los mismos jugadores. Los saltenses, al no entrenar juntos en la semana -los que entrenan- solo se ven los días de partido, cuando además se suman los foráneos. Por eso, varios no sabrían decir los nombres de sus compañeros.

Pero, Compañía creyó que el partido estaba resuelto y Valacco emparejó el desarrollo con garra, entrega y un enorme compromiso.

Los de atrás le ponían el pecho, la cabeza o la técnica a los tibios intentos del Lagarto, en el medio Zapata corría todo lo verde que se movía y Moreyra ganaba en todos los duelos, Sotelo trataba de “limpiar” cada acción y Dell’Oso -debutante de buen presente en el Sub-23- se las ingeniaba para inquietar a sus marcadores. Luján y Maximiliano Vera acompañaban sin hacer mucho ruido… Tal vez por eso, un pelotazo cruzado, que Páez alcanzó a rozar en el camino, encontró al menor de los Vera sin marca y cara a cara con Llovet. El remate seco al segundo palo se hizo inalcanzable para el arquero debutante y desató la algarabía de los simpatizantes Violetas.


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Restaba casi una hora por jugar, por lo que el empate podía parecer pasajero. El enorme esfuerzo que hacían los locales para equiparar la menor calidad y recursos se suponía insostenible, pero el amor propio y el aliento de sus hinchas hicieron que los conducidos por Daniel Zapata agregaran una página casi épica a la corta historia de Valacco ante los intentos desesperados de Candia de sumar delanteros sin nadie que los abastezca.

El panorama por el lado de Bernardino Esperanza y 9 de Julio, que en la primera fecha parecía venturoso, de a poco se va poniendo más oscuro, y a dos fechas para el final de esta etapa deberá mejorar bastante si pretende clasificar.


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“El partido me pareció muy trabado. En el arranque ellos nos tuvieron en nuestro arco, pero nos acomodamos y empezamos a hacer lo que sabemos, que es jugar. Así llegaron nuestros goles.

En el segundo tiempo ellos aprovecharon muy bien la ventaja de un hombre más y, después de un córner y un rebote, pudieron descontar.

En los últimos cinco minutos empezamos a encontrar espacios, pero no lo pudimos liquidar.

¿Cómo estamos viviendo este momento? Es lindo ir a entrenar sabiendo que venís de un triunfo y estamos todos felices. La semana después de perder en la primera fecha estábamos todos golpeados por la derrota, pero lo dejamos atrás y ahora estamos enfocados en terminar punteros en la zona y hacer lo mejor posible en el torneo.

Pienso que el campeonato está para cualquiera. Los equipos están muy parejos y cada partido después de la zona se va a jugar como una final.

Nosotros estamos para pelear el campeonato. Estamos muy bien como grupo y todos tiramos para el mismo lado. Tranquilamente puede ser nuestro.

Por momentos fue difícil adaptarme, al ser mis primeros partidos. Con la confianza que me dan mis compañeros juego tranquilo, sabiendo que me apoyan.

“Tengo muchas cosas que corregir, pero me siento seguro en el lugar que me toca hoy en día.” (Valentín Masaut)


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ZONA B


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Era la última posibilidad para el dueño de casa de revertir una historia que, aunque inesperada, parecía escrita de antemano. No era una parada fácil para el once de Reynoso, ya que a los magros resultados de las últimas fechas se le sumaban más ausencias. Una defensa improvisada, poca marca en el medio y abundancia de delanteros no suponían la mejor receta pero, la correcta ocupación de los espacios, la solidaridad y el buen uso de la tenencia del balón disimularon todos los defectos, por supuesto favorecido por las enormes ventajas que da este Sportsman, al que cualquier pelotazo a las espaldas de sus defensores se transforma en un riesgo serio para su arco.

Desde el arranque el Loro tomó la iniciativa -muy buen trabajo de Garay, dando una mano en defensa y distribuyendo la pelota con precisión- y evidenció la crisis anímica que atraviesa el aurinegro, que pareció ir en desventaja ya desde el vestuario.


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Después de algunos intentos del visitante, mayormente frenados con falta, sobre todo al indescifrable Illoa, un pase profundo de Agustín Naya dejó al propio Illoa corriendo varios metros hacia Rubio. Al ingresar al área el delantero se desmoronó, aparentemente fauleado por Oliva, que lo perseguía. Viglietti señaló el punto del penal y le mostró la segunda amarilla y la roja al lateral, cometiendo el primer error serio de la noche -si bien el resultado fue el mismo, correspondía roja directa por último recurso sin disputar el balón-.

Feliciano Testa acomodó la pelota y sacó un disparo seco, abajo y contra el caño opuesto que eligió Rubio. Defensores se encaminaba a un triunfo casi seguro… Salvo que la noche del árbitro fuese demasiado oscura.


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Viglietti ya había visto como saque de arco un cabezazo de Lautaro González que casi mete el balón contra un palo (21’) y no medía con la misma vara las infracciones de uno y otro lado. Creyó que un gol y un hombre diferencia ya eran demasiada ventaja para el visitante y permitió todo tipo de infracciones al equipo local, al punto que, en varias ocasiones, sus jugadores se preocuparon más por las piernas rivales que por la pelota en sí.

La única situación propicia para el aurinegro llegó a la media hora, cuando González se anticipó a Gedda y cabeceó desviado. Lo demás fue todo del verdiamarillo, en lo que restaba del primer tiempo y en el comienzo del segundo.


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A pesar de la disparidad enunciada, la diferencia seguía siendo mínima, y a punto estuvo de desaparecer cuando el travesaño, el poste y un rebote fortuito impidieron que el bombazo de González termine en el fondo del arco (54’).


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La reacción del Loro no se hizo esperar y, otra vez tras la simpleza de un toque de Naya al vacío, apareció Tobías Aguilar para para definir con un remate medido que terminó en la red después de dar en la cara interna del travesaño.


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Lo que restaba de partido fue una sinfonía de faltas que, si el árbitro sancionaba como ameritaba, debió finalizar mucho antes de los noventas minutos por inferioridad numérica de Sportsman, que recién se quedó con nueve hombres cuando el juvenil Negri -gran pecado ser joven con algunos árbitros- hizo lo que tantos -pegar una patada sin estar el balón en juego- y con ocho, inmediatamente, porque Rubio terminó de perder los estribos en un reclamo al propio Viglietti.

Defensores levantó cabeza con un triunfo sin discusión, Sportsman la bajó definitivamente luego de conocer la victoria de Villa Italia, que lo marginó totalmente de la próxima etapa.


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Hasta aquí ha sido el torneo de las sorpresas, y una de las más gratas es, indudablemente, el conjunto dirigido por “Riki” Gaspar, que fecha tras fecha sigue marcando hitos en su historia.

Primero, en la reanudación del torneo, fue el triunfo ante Sportsman, el primero fuera de Salto por torneos de Liga, después vino el empate ante Defensores tras ir en desventaja -como en Carmen- y ahora le tocó sufrirlo a Sports -nada menos que el equipo que más había sumado hasta aquí-. Por primera vez desde su refundación en 2013, y después de cuarenta años, los Tanos derrotaron a uno de los tres grandes de nuestra ciudad.

Como siempre, no fue fácil, como en las anteriores comenzó perdiendo, esta vez después del golazo de Alan “Speedy” González, que se auto habilitó por arriba de la defensa, desparramó a Malich y definió con categoría ante el achique de Della Torre.


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“Otra vez no” -lo va a poder remontar-, pensábamos la gran mayoría de los presentes en el “Carlos Testa”, pero si algo tiene este equipo Tano es orden y paciencia, quizá desde la tranquilidad que transmite la recatada versión de su técnico.

Y diez minutos más tarde, en un córner desde la izquierda, Emanuel Rojas anticipó de cabeza y Franco Rojas rechazó cuando la pelota se le metía en el primer palo, la pelota volvió al longilíneo volante Tano que repentizó una especie de palomita para enviar la pelota al medio, dejando a De Vicentis de cara a un arco semi descubierto. Augusto se llenó el empeine de fútbol y perforó la resistencia desesperada de Zalvanía y el arquero para gritarlo con todas las ganas.


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A partir del empate el Comadreja hizo el gasto del partido, yendo una y otra vez y chocando otras tantas veces contra una defensa sin fisuras, al punto que el buen arquero de Villa tuvo -más allá de los goles, en los que nada pudo hacer- su noche más tranquila en Salto.

Mientras los de atrás se limitaban a tirar el balón lo más lejos de su arco posible, descansaban cuando la pelota le caía a Rojas o De Vicentis, que siempre se las ingenian para inventar algo, aún rodeados, o provocar una falta.

En un ataque sin demasiadas pretensiones, Agustín Garavano falló al rechazar y Torrilla -ingresado siete minutos antes-, con el optimismo de los goleadores, supuso que eso podía pasar y se fue en soledad a enfrentar a Franco Rojas. Un amago y un enganche hacia a afuera dejaron al arquero en el piso y el toque suave al arco vacío tuvo el suspenso del posible rechazo de Garavano que no llegó.


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Si al equipo de Melo-Garavano le costaba crear situaciones de riesgo, mucho más al ir perdiendo… Pero la diosa fortuna jugó a su favor cuando un remate de Esteche, que se iba desviado, encontró el pie corrector de Alan González.


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Con el empate consumado y De Vicentis extenuado, Gaspar recurrió a Pecotche, que tendría una buena ocasión, pero en la que prefirió el remate fuerte que se fue desviado, en lugar de darle con la cara interna del pie buscando el palo más lejano.

Conscientes de la complejidad que presentaban los últimos minutos, Melo-Garavano decidieron reforzar la mitad del campo con Rivas por Aizcorbe, y un rato después Zalvanía (¿lesionado?) le dejó el lugar a Taglioretti.

Solo se esperaba que de los Santos levantara la mano indicando los minutos a adicionar cuando Rojas se mandó al área y, en lugar de rematar al arco, tocó sutilmente para el medio… Torrilla abrió el pie y puso la pelota contra el caño. Imposible para el arquero.

Un grupo -goleador y compañeros- festejaba de un lado del campo, el otro -técnico, ayudantes, suplentes y remplazados- del otro. A lo largo y a lo ancho de la cancha Villa Italia vivía el momento más bello en décadas.


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DEBUTANTES

En Primera: Eros DELL’OSO (20), Federico LLOVET (20), Alexis LUQUE (18), Julián MASSA (23), Gonzalo GIMÉNEZ (20), Facundo EIRA (17) y Jonathan PATRICIO (16).


GOLEADORES

1er Gol: Maximiliano VERA

2º Gol: Esteban COLOMBINI (los 2 a Valacco)

3er Gol: Alan David GONZÁLEZ, Augusto DE VICENTIS y Alan TORRILLA.

7º Gol: Tobías AGUILAR (2º en Defensores)

8º Gol: Gastón ARAUJO (2º en Deportivo)

17º Gol: Francisco RAGONE (14º en Cusa)

35º Gol: Juan Ariel BRUSCO (19º en Cusa)

324º Gol: Feliciano TESTA (máximo goleador de la historia)


EXPULSADOS

Juan OLIVA, Benjamín NEGRI y Gaspar RUBIO. Por primera vez en Salto.

5ª Roja: Joel GONZÁLEZ (en 66 partidos). La última se la había mostrado también Bonomi. Aquella vez (12/5/19) el jugador reaccionó agrediendo al árbitro, por lo que fue suspendido por 18 meses. La pandemia hizo que solo cumpliera la mitad de la sanción. Por las dudas, hay que remarcar que las dos expulsiones fueron justificadas.


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VILLA ITALIA: Un triunfo histórico ante el puntero de la tabla general, conseguido por el esfuerzo y la aplicación de todo el equipo.

VALACCO: Solo con la conmovedora entrega de los catorce que ingresaron al campo se podía equiparar fuerzas contra un equipo muy superior en la previa.

ALAN DAVID GONZÁLEZ: Dos goles, uno de ellos un verdadero golazo, y una permanente preocupación para los rivales.

AGUSTÍN GARAY: Sobre todo en el primer tiempo, cubrió los huecos que podían quedar en defensa y marcó el camino con pases precisos.

JUAN BRUSCO: La vuelta al gol y la constante búsqueda de espacios.


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Desde el arranque Compañía mostró la clara intención de quedarse con los tres puntos, tanto que, antes del primer minuto, Martín Salinas quedó cara a cara con Dalaisón -una nueva ausencia inesperada de José Fernández obligó a Carlos Navarrine a recurrir al juvenil que había atajado todo el partido preliminar- y la pelota se fue rozando el caño derecho después de desviarse en el arquero, aunque de forma imperceptible para de los Santos, que señaló el saque desde el arco.


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Deportivo solo atinaba a defenderse y llegó la primera acción polémica cuando se juntaron los “Nico”: Páez envió el centro medido y Colombini, agachándose, cabeceó ubicando el balón junto al caño y comenzó el festejo que se frustró ante el banderín levantado de Roldán.


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Enseguida, Salinas tuvo una segunda oportunidad, pero los reflejos de Dalaisón atragantaron a todos los de Verde.


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Recién pasada la media hora el local volvió a llevar peligro: Santana ganó por derecha y envió el centro abierto, Colombini le ganó en el forcejeo a Cabrera y amortiguó el balón para darle una vez que caiga, pero el último esfuerzo del defensor hizo que el balón termine desviado y el goleador Lagarto en el piso, quejándose del dolor y pidiendo por un penal que, como muestran las imágenes, no se llegó a ver.

Lo concreto fue que Colombini debió ser remplazado al no poder flexionar la pierna derecha y después se comprobaría, como mínimo, la rotura del ligamento interno, algo que le demandará varios meses de recuperación.


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El ingresado Carnero bajó de cabeza el balón, Salinas se anticipó a Cabrera con la punta del botín y Dalaisón tapó sin retener; el mellizo se arrojó con el pie hacia adelante pero no le pudo acertar al arco.


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La vuelta de los vestuarios mostró al Lagarto resignado a su suerte -seguramente afectados por la salida de su capitán- y los simpatizantes más enfervorizados no tardaron en reclamarle otra a actitud a su técnico, y no faltó quien también haga lo mismo con los jugadores.


El ingreso de Nicolás Navarrine amenazaba oscurecer aún más la noche para el dueño de casa, sin embargo, Salinas volvió a tener una oportunidad de esas que no suele fallar, pero su remate se fue junto al segundo palo mientras algunos se preparaban para gritarlo.


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El primer avance del Deportivo -quizás en el partido- terminó en un centro sin destino que Plana no alcanzó a retener y Burgos definió apresuradamente muy por encima del arco.


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Cuando el clima se ponía cada vez más espeso y a la mayoría le quemaba la pelota en los pies, Santana arrancó decidido y terminó forzando un córner después de dejar atrás a dos rivales. El centro corto ejecutado por Blanco encontró el anticipo certero de Palifermo y Compañía pasaba a ganar en el momento menos pensado.


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La tranquilidad fue aún mayor cuando, un minuto después, “Nico” Navarrine vio la amarilla y seguidamente la roja por insistir en el reclamo de una falta.


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Con ese panorama nada podía hacer peligrar el triunfo, pero Rodrigo Navarrine recibió el balón en el área y tuvo todo el tiempo del mundo para acomodarse y buscar a un solitario Burgos recostado a la izquierda. El centrodelantero, que hasta antes de la pandemia jugara en las inferiores de Compañía, abrió el pie derecho y colocó la pelota contra el palo opuesto, lejos del alcance de Plana.


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Un último intento de Páez y una atenta respuesta de Dalaisón fue lo último que dejó una noche que quedará en el recuerdo de los que estuvieron en la cancha. Para la mayoría -los locales- el amargor por lo ya expresado al principio -sumado a la expulsión de Bernal-, para la escasa minoría como otra proeza del “Cabezón” Navarrine y sus fieles soldados.


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A pesar de la ausencia de la dupla central (Buyotti-López), que tan buen rendimiento tuviera en el encuentro anterior, y de Braian Delgado, Valacco no se la hizo fácil a Cusa.

Si bien en el primer tiempo el Universitario manejó mejor la pelota, la primera situación de riesgo la protagonizó el Violeta a través de un bombazo de Costas que, luego de rozar los guantes de Menéndez, se estrelló en el ángulo y picó en el área menor antes de ser despejado.


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Juan Brusco había emparejado las situaciones con un derechazo que se fue muy cerca del ángulo izquierdo y, un rato después, Masaut habilitó magistralmente a Peratta, que definió entre el achique de Córdoba y el primer palo.


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Apenas dos minutos después, Mariano Danura cabeceó incómodo de frente al arco y el balón salió hacia el medio del arco, donde Córdoba pudo controlarlo en dos tiempos.


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En el segundo tiempo, dentro de un trámite peleado, el conjunto de Capaldi apostó más a los pelotazos a sus delanteros, mientras que el de Zapata intentó asociarse alrededor de Sotelo, y así llegó la acción más propicia para el empate, cuando el propio Sotelo remató de zurda, cruzado, y Menéndez, estirándose todo lo que podía, alcanzó a desviar al córner.


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La rusticidad se fue imponiendo y los arqueros pasaron a ser casi espectadores de lujo, hasta que Gabriel Capaldi decidió que era el tiempo de Joel González, y el zurdo rosarino no defraudó: Con su habilidad retuvo más la pelota en campo rival, y también le cometieron el penal que él mismo transformó en gol a pesar de los intentos intimidatorios “Dibu Martinezcos” de Fernando Córdoba.

Sin sobrarle demasiado, el Universitario sumó tres puntos vitales para pasar a liderar la tabla de su zona y para empezar a creer que hay plantel suficiente para pensar en cosas mayores.


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Cuando a los cuatro minutos Pablo Meli ejecutó un tiro libre frontal al área y Basualdo se anticipó a Lousame para cabecear con admirable precisión el balón, haciendo inútil el esfuerzo de Lamarque, dio la sensación de que, a pesar del poco tiempo transcurrido, el partido sería un trámite para el Comadreja.


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Ese puñado de minutos habían bastado para ver a un equipo decidido a ir por la victoria y a otro anodino, que parece sufrir horrores la ausencia de los cinco refuerzos lesionados, más la de su arquero titular, por cuestiones laborales.


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Con Meli como un pulpo de tentáculos infinitos, recuperando y ayudando a todos sus compañeros, y además llegando al área rival, con un Correa pensante y un “Speedy” González abriendo espacios con sus piques, más la solidez defensiva y el atrevimiento de More, el Comadreja se floreaba ante la pasividad del Lobo, por eso no extrañó que un pelotazo a espaldas de los defensores pusiera a David Fernández -en su “rara” posición de centrodelantero- cara a cara con el arquero y el exlateral definiera con clase para aumentar la ventaja.


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Recién después del segundo gol reaccionó el equipo de Stramigoni: Primero fue un propicio tiro libre de Martínez que se fue alto, después una jugada personal de Lousame que terminó punteando el balón y obligó a Rojas a mostrar sus reflejos.


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En el segundo tiempo, antes de que el ingresado Cepeda comenzara a emparejar el trámite con sus pases siempre seguros, Diego Bonomi trepó la cancha sin oposición y, llegando al área, le cedió el balón al solitario González, que no tuvo mayores inconvenientes para decretar el 3-0.


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Si a los cuatro minutos el partido parecía definido, imagínense a esta altura pero, cuando aún restaban veinte minutos, Lousame aprovechó un descuido en el fondo Comadreja metiéndose en el área con pelota dominada, Basualdo lo tomó de atrás y Martín Bonomi no dudó en marcar el punto del penal y mostrarle la roja al defensor -decisión discutida por muchos que no sabemos interpretar esta parte del reglamento algo confusa, pero que le da la absoluta razón al árbitro-.

El veterano Cepeda acomodó el balón en el caño opuesto al elegido por Rojas y puso a Sportsman en partido, ante un equipo que acababa de perder una pieza muy importante.


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Pero no fue para nada así. Lo que quedaba por jugarse no mostró la actitud avasallante de un equipo que quiere revertir la historia, a pesar de que a esta altura el local tenía varios jóvenes en su corta alineación.

El conjunto de Melo-Garavano volvió al triunfo con una actuación convincente y mira a todos desde arriba.


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En la previa, era una oportunidad propicia para el Loro de ratificar su poderío y su condición de candidato -por algo es el último bicampeón y mantiene a varios de sus jugadores exitosos-, de borrar la actuación insípida en el clásico y la mala experiencia que termino siendo el Bonaerense.

En el primer tiempo tuvo el control casi exclusivo de la pelota, ante un rival que solo se limitó a defenderse y a mantenerlo lo más lejos posible de su arco; sin embargo, en el primer cuarto de hora, con la conducción de Damián Castagno y la habilidad de Sebastián Illoa, se las ingenió para llevar peligro al área Tana.


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7’: El reclamo injustificado de Valenzuela -él mismo habilitaba a Illoa-, la definición del delantero y la reacción de Della Torre, jugado hacia el otro lado, alcanzó a rechazar con los pies.


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El equipo de Reynoso hacía circular atinadamente el balón en campo rival hasta que un pase largo de Alan González encontró a Illoa casi en el punto del penal, Sciaíni se resbaló y lo tomó de un brazo llevándolo al piso con él. Solo el “Piky” ensayó una tibia protesta, mientras los demás continuaron el juego.


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A medida que fueron pasando los minutos, los numerosos defensores Tanos le fueron encontrando la vuelta a los ataques Loros y el partido entró en una meseta que parecía inconmensurable, pero Valenzuela arriesgó el balón jugándolo hacia el medio, la pelota derivó en Illoa volcado a la izquierda, este envió el centro buscando a Testa, pero en el camino apareció el “Cabe” que, tratando de enmendar el error, intentó mandar la pelota al córner pero, cabeceó contra su propio arco.

Defensores finalmente se ponía en ventaja, cuando menos lo merecía, y el final de la historia se hacía por demás previsible.

Antes del final de la etapa, con Villa Italia más adelantado después del gol recibido, en la situación más clara de todas, y con Illoa otra vez como protagonista, Della Torre evitó con el cuerpo y sobre la línea de meta que el cabezazo del habilísimo delantero se transforme en el segundo gol.


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A los tres minutos del complemento Feliciano Testa tuvo una oportunidad inmejorable para estirar la diferencia, pero su cabezazo -tras una habilitación exquisita de Castagno- no fue lo suficientemente esquinado y permitió la atajada de Della Torre.

Tras esta acción, los tricolores -ahora de blanco- creyeron como nunca en sí mismos y, conducidos por el distinguido Emanuel Rojas y entusiasmados por el ingreso de De Vicentis, empezaron a acercarse al área de Gizzi.

A los 56’ Torrilla rebotó con el cuerpo un rechazo de Favergiotti y fue por la definición, pero se encontró con la rápida salida de Gizzi, que también le tapó el rebote a Rojas.

A los 75’ una lucida maniobra de De Vicentis terminó en una habilitación para Rosenberg que otra vez resolvió Gizzi.


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A los veinte minutos Defensores intento salir rápido en contraataque, pero Lazatti, antes de llegar a la línea media, cayó cargado ilícitamente desde atrás por Leyva. Para Cheé no hubo infracción y, en la continuación de la jugada, Leyva busco a De Vicentis que, cuando se disponía a parar el balón, se encontró con un pie levantado peligrosamente por Alan González. La decisión de la expulsión tomada por el árbitro fue acertada. El hecho de que anteriormente se hubiera equivocado no hubiese justificado un nuevo error.


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Sin defensores en el banco -por desgracia se confirmó que Valentín Robatto se rompió ligamentos y meniscos ante Sports-, Reynoso tuvo que reacomodar piezas, pero sin vocación defensiva aparecieron los espacios: Primero fue la mencionada tapada de Gizzi a Rosenberg y, a cinco minutos de los noventa, el propio Rosenberg habilitó exquisitamente a De Vicentis -Favergiotti, solo entre dos hombres a los que marcar, vio pasar la pelota por encima de su cabeza- y el flacucho y talentoso héroe de la semana anterior punteó sutilmente el balón ante la salida presurosa de Gizzi.

La pelota quedó picando dentro del arco casi eternamente. Mientras, un puñado de jugadores de blanco se abrazaban, los verdiamarillos -5 puntos sobre 9 disputados en su cancha-, y casi todos los presentes, miraban incrédulos, casi sin reaccionar, aún cuando unos minutos más tarde Cheé marcó el final del partido.


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DEBUTANTES

En Primera: Matías BOND y Agustín LAGOA (DS), Matías CIMINO y Gustavo Ezequiel VÁZQUEZ (VFC).

En Compañía: Hernán PLANA (Ex Sports, Cusa, Fusión Círculo-Social y Defensores). Junto a Marcelo Gizzi y Juan Romero los únicos arqueros de los 3 grandes.

En Valacco: Cristian ESCOBEDO (ExVilla Italia).

En Villa Italia: Bruno OCHOA (Ex Sports, El Fortín de Salto y Alumni).


GOLEADORES

1er Gol: Juan PALIFERMO y Alan David GONZÁLEZ.

2º Gol: Tomás BURGOS, Leandro PERATTA y Augusto DE VICENTIS.

7º Gol: David FERNÁNDEZ.

9º Gol: Luciano BASUALDO.

22º Gol: Enzo Joel GONZÁLEZ.


EXPULSADOS

1ª Roja: Nicolás NAVARRINE (en 79 partidos) y Joel BERNAL (en 156 partidos).

2ª Roja: Luciano BASUALDO (en 82 partidos).

3ª Roja: Alan Nicolás GONZÁLEZ (en 37 partidos).


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Pablo MELI: Descomunal despliegue y sentido de equipo durante los noventa minutos.

Emanuel ROJAS: Elegancia, habilidad, precisión y juego asociado para contagiar a su equipo.

Nazareno DALAISÓN: Con sus atajadas mantuvo en partido a su equipo.

MATÍAS DELLA TORRE: Lo mismo que en el caso de Dalaisón.

Fabián CORREA: Conductor de los mejores momentos del Comadreja.


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SE ACABÓ LA TRANQUILIDAD

Antes que nada tengo que confesar que, por primera vez en veintiocho años de profesión, hice lo que sé que no debo hacer: Contestarle a un protagonista (sea jugador, técnico o árbitro) durante o apenas finalizado un partido. Pero, una cosa es un pensamiento buscando complicidad y otra muy distinta una acusación sin ningún tipo de fundamentos.

Se sabía -por lo menos uno lo imaginaba- que la vuelta del público a la cancha iba a cambiar los ánimos de los protagonistas: No es lo mismo tomar decisiones -sean jugadores, árbitros o técnicos- ante sus pares que con algunos centenares de jueces, porque en eso se han transformado la gran mayoría de los hinchas -de todos los equipos-: Casi nada de aliento, algún tibio reconocimiento, varios insultos y muchos reproches… al que sea.

Por supuesto que los primeros apuntados son los árbitros, los encargados de impartir justicia. Ellos, en todos los torneos del planeta y especialmente en nuestro país, para la inmensa mayoría, serán los máximos responsables, por mínimo que sea el error, del resultado que no se dio. Claro, a veces se equivocan tan feo que terminan influyendo en el desarrollo de un partido.

Un técnico -no voy a entrar en detalles sobre lo que en realidad lo pone nervioso- me señaló como culpable -también a un colega- de tener los árbitros que tenemos… Es cierto que alenté la creación de la Escuela de Árbitros de Salto, ya que no podía ser que todas las ligas de alrededor y del lugar más recóndito del planeta los tienen. Que se derrochara en viáticos para árbitros para un Sub-23 o un partido no clásico. Y ni hablar de los problemas que venían sucediendo con los árbitros de las ligas vecinas.

Así fue como, después de casi sesenta años -en los inicios los mismos jugadores hacían las veces de árbitros, luego fueron los ya retirados, más tarde se comenzaron a traer de ciudades vecinas o de AFA para los partidos importantes y a mediados de los cincuenta desaparecieron casi por completo los jueces locales- fueron apareciendo los Bonomi, los de los Santos, etc., secundando a los Amiconi, los Viglietti…

En este torneo, atípico en muchos sentidos -por ejemplo: los tres grandes han decidido darle la oportunidad a técnicos sin experiencia-, hasta ahora todos los partidos han sido dirigidos por saltenses, y esto no es una decisión del periodismo, justamente, sino de los dirigentes de los propios clubes, que son los que hacen y deshacen a su antojo en la Liga.

Así se pueden ver árbitros y asistentes más y menos capacitados, en mejor o en peor forma física, con menor o mayor experiencia, con edades ya no aconsejables… Pero, de ahí a decir que este no puede dirigir a tal equipo por tal motivo… Primero estaríamos dudando de su honestidad, y segundo llegaríamos a la conclusión que ningún sáltense puede dirigir porque, directa o indirectamente todos tendrían intereses (este es de “A”, entonces no puede dirigir a “B” y “C”, porque nos va a perjudicar tratando de favorecer a “A”).

Nunca expresé que los árbitros de Salto podían dirigir todos los partidos: Primero y principal, porque anterior a la pandemia aún no tenían la suficiente experiencia -de los Santos ha dirigido 21 partidos en Salto, Bonomi 9, Cheé 4 y Walter Barcos 2- y, segundo y fundamental, la intolerancia que reina en el fútbol -y en la sociedad- se los iba a impedir. Siempre marqué sus desaciertos -sin ensañarme, ya que no le puedo exigir a alguien que recién comienza la perfección que no existe en el arbitraje profesional-.

Todos los que estamos relacionados al fútbol tenemos nuestro pasado, o un presente en el que influyan amigos o parientes… Está en cada uno tener la ética y la integridad para ser imparciales (árbitros, periodistas…) o dar lo mejor de sí (jugadores, técnicos, preparadores físicos…).

Por sobre todas las cosas, una persona en sus cabales busca lo mejor para sí, para su prestigio, para su reconocimiento, y muchísimo más si se trata de su medio de vida, o un ingreso que afecta su economía. No se me ocurre pensar que un jugador va a fallar un gol a propósito (salvo el “Turco” Mohamed) para ver felices a los hinchas de “su” equipo, o que un arquero va a dejar pasar una pelota, o un técnico va a hacer mal un cambio, o un “profe” va a preparar mal a sus jugadores… Si ellos pueden tomar distancia de sus sentimientos -y hasta cruzar de vereda en una rivalidad histórica-, ¿porque los demás no podrían hacerlo?

Por supuesto que siempre habrá excepciones, que incapaces, corruptos e inmorales hay en todos los órdenes, pero prejuzgar porque sí no es de personas inteligentes.


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Martín Bonomi -uno de los árbitros siempre apuntado por su pasado y por su parentesco con un futbolista-, flamante Licenciado en Psicología, fue consultado al respecto:

“Por ética profesional y por respeto al equipo arbitral de la Escuela de Árbitros, puedo decir que se está trabajando todas las semanas. Incluso no hemos parado en pandemia, ya que lo hicimos virtualmente y ahora con trabajos de campo.

Está claro que uno llega a esta actividad porque es un apasionado del deporte, y en algún momento pudo haber estado como jugador, hincha o simplemente como espectador de alguna institución. Ese tiempo ya pasó. Hoy el trabajo arbitral es en equipo y el compromiso es, no sólo con los colegas que compartimos la jornada, sino con los demás que van a otros estadios y para los directivos, instructores y veedores qué nos acompañan semana a semana.

Los errores son parte de la profesión. Trabajamos para disminuir al máximo el error.

Pienso que la crítica mal intencionada, o la falta de respeto, no construye sino, por el contrario, destruye toda posibilidad de diálogo y de encuentro posible, aún en el disenso.

Desde el momento en que uno se siente árbitro, trabaja en todos los aspectos que la tarea demanda y siempre teniendo el horizonte de que el juego sea lo más limpio posible. Pondero el Fair Play como máxima porque, en definitiva, y más en fútbol amateur, esto es un deporte.

Particularmente no me influye en nada tener un hermano futbolista. Desde el momento que asumí integrar la Escuela de Árbitros de Salto era consciente de la pasión que hay en la ciudad por el Fútbol. Solo pienso en dar lo mejor en cada jornada; independientemente de quién juegue.

Después, hay mucha fantasía y especulaciones erróneas que no condicen con la realidad; y en todo caso, los otros actores del deporte deberían asumir que el equipo arbitral va a tener aciertos y errores.”


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Zona "A"


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Fue el partido con el que volvió la actividad después de cuatro meses y terminó siendo el más atractivo de la fecha, por los goles y por pasajes de buen fútbol que no se vieron en los otros tres.

Si bien no se puede obviar que el receso obligado por la pandemia afectó la sensibilidad de algunos pies, parece no haber afectado su dureza, ya que muchos jugadores -en los cuatro partidos- fueron a disputar el balón como si ellos y los rivales fueran indestructibles. Y ni hablar de las bravuconadas, pensando que un insulto o una amenaza puede llegar a amedrentar a un rival (lamentablemente, esto se vio sobre todo en los Sub-23).

Yendo al partido en sí, Valacco dominó el primer tiempo por la firmeza de su dupla central (Buyotti-López, sobre todo este último, en muy buen nivel), el despliegue de Enzo Zapata, el talento de Sotelo, la habilidad de Costas y el buen acompañamiento de Delgado y Medina. Por eso no extraño que rápidamente se pusiera en ventaja tras una habilitación de Sotelo, la aparición solitaria de Costas y la corrección de cabeza de Braian Delgado.


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Mientras el Deportivo extrañaba horrores a Nicolás Navarrine, el Violeta manejaba el partido por los ya mencionados y, en una acción casi idéntica a la del primer gol, volvió a aparecer Costas solo ante Fernández y esta vez no falló.


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En el segundo tiempo comenzaron a flaquear las piernas de los dirigidos por Daniel Zapata y los del “Cabezón” Navarrine los fueron arrinconando, aunque sin encontrar el hueco propicio. La situación más clara fue un cabezazo fortuito de Denis Aguilar que iba derecho al gol, pero una chilena a tiempo de Buyotti lo evitó.


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Rodrigo Navarrine, que había ingresado para suplir en parte la ausencia de su hermano menor, comenzó a manejar los ataques de su equipo, y él mismo de encargo de ponerle intriga al resultado con un tiro libre bien ejecutado, pero que contó con la complicidad de Córdoba descuidando su palo.


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Mientras el albiazul se adelantaba cada vez más, el violeta amenazaba con contragolpes que eran interrumpidos -a veces bien, otras no tanto- por el segundo asistente hasta que, a cuatro minutos de los noventa, Delgado corrió en soledad y, ante la salida del arquero, le cedió el gol al debutante Franco Luna para sentenciar una victoria que llegó después de tres años y cuatro meses, en los que sobre veintitrés partidos solo había conseguido tres empates.


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MANUEL MENÉNDEZ: “El partido fue malo, por los dos equipos… Muchos pelotazos, muchas faltas y poco juego. Las condiciones de nuestra cancha y el viento no ayudaron para nada.

Nos encontramos con ese gol en el final y después nos defendimos. Los centrales nuestros hicieron un buen trabajo, tanto de abajo como de arriba.

Venía de unos días sin entrenar, pero me sentí seguro. Tuve dos situaciones que las pude resolver bien y eso me dio más confianza para afrontar los últimos minutos, que siempre son los más difíciles.

La pelota más difícil fue una de Carnero, de afuera del área… Yo venía saliendo y tuve que retroceder porque la pelota se metía.

¿La titularidad? Lo decidió “Pacha” (Capaldi). Entrenamos los tres, con Emanuel (Charras) y Santino (Herrera) para estar siempre a disposición… Esta vez se decidió por mí y por suerte salió bien.”


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Zona "B"


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El aurinegro tuvo la iniciativa en la mayor parte del encuentro, pero le faltó ingenio y puntería en los últimos metros y padeció las dudas en la última línea.

Se puso en ventaja rápido, por una buena habilitación de Carretero y una certera definición de Lousame. Acechó el arco visitante en busca de aumentar la diferencia, pero nadie llegó a conectar un balón que cruzó el área menor y en otra Della Torre tapó bien el remate de Nicolás Rocha (39’).

Los Tanos recién pudieron inquietar a Lamarque cuando se iba el primer tiempo a través de un tiro libre de Rojas que bajó unos centímetros tarde (45’).

Cuando nadie lo esperaba, un rechazo largo encontró las dudas de los centrales locales y Leyva emuló a Lousame para poner el empate.

Con el ingreso de Ernesto “Chupete” Cepeda (40 años, “sobreviviente” del Recreativo que jugó en la Liga de Salto en los ’90), Sportsman ganó en manejo del balón y tuvo dos situaciones muy propicias: Primero (67’) Oliva no le pudo entrar bien al balón (¿desacomodado por Sciaíni?) y después (77’) Nicolás Rocha elevó el remate con medio arco libre.

Hacía apenas un minuto los Tanos se habían quedado con un jugador menos por la expulsión de Vergauven (insólitamente se ganó las dos amarillas por falta al arquero) cuando “Riki” Gaspar tenía preparados dos cambios ofensivos, que decidió no variar a pesar de la pérdida del defensor. Salieron el bueno de Emanuel Rojas y el esta vez intrascendente Alan Torrilla para que ingresen el “Capi” Pecotche (nadie se explica cómo a los 38 años y tan excedido de peso puede jugar, pero él se encarga de asombrarlos) y el debutante Augusto De Vicentis (Hace un par de años el juvenil más prometedor, por clase para jugar, para quien escribe, rescatado por el técnico de Villa tras su precoz retiro del fútbol por una fractura y su decisión de estudiar. Justamente por la imposibilidad de entrenar no iba a estar ni entre los suplentes, pero una ausencia de último momento le dio un lugar en el banco.

Faltaban dos minutos para que se cumpla el tiempo reglamentario cuando el tricolor salió rápido del fondo, la pelota fue a Pecotche -parado en mitad de cancha y levemente recostado a la derecha-, este levantó la cabeza y cruzó un pase medido para la corrida de De Vicentis que, con un freno y un amago, desacomodó al arquero y dejó corriendo a Nicolás Rocha para intentar cubrir infructuosamente el remate.

Si en algo el fútbol profesional pierde ante el amateur es en la felicidad genuina de un grito de gol, y ni hablar si el gol lo hace un chico que hasta hace unos minutos era uno más que se quedaba en el umbral de primera, y el equipo el más débil en los papeles, tanto que nunca había ganado fuera de Salto por un torneo de Ligas.


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DEBUTANTES

En primera: Giovanni RIVAS (17), Augusto DE VICENTIS (19), Gianfranco PALIFERMO (22), Franco Nicolás LUNA (25)

En Deportivo: José FERNÁNDEZ (exValacco) y Rodrigo NAVARRINE.

En Cusa: Leandro PERATTA y Juan CUELLO (ambos justamente ante su exclub).

En Villa Italia: Emanuel ROJAS (ExDeportivo Salto).


GOLEADORES

(Solo torneos de liga)

1er Gol: Hugo COSTAS, Franco LUNA y Augusto DE VICENTIS

4º Gol: Rodrigo NAVARRINE

11º Gol: Braian DELGADO

15º Gol: Leonardo LEYVA

17º Gol: Francisco RAGONE


EXPULSADOS

1ª Roja: Tomás GARAVANO (2 partidos jugados) y Tomás VERGAUVEN (7 partidos)

2ª Roja: Rodrigo NAYA (174 partidos)


RARO

Facundo BOLOGNESE es jugador y entrenador simultáneamente; también se convirtió en el primero en jugar con lentes.


ZAPATERO

Jugadas 2 fechas, 7 equipos tienen entre 3 y 4 puntos, salvo Sportsman, que asomaba como uno de los candidatos y aún no ha sumado.


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En una fecha sin actuaciones sobresalientes, estos fueron los destacados para 99%fútbol:


Gustavo LÓPEZ: El central zurdo de Valacco estuvo firme en la marca durante todo el partido y aportó salida limpia.


Manuel MENÉNDEZ: Volvió a primera después de 5 años, tuvo alguna intervención elogiable y transmitió seguridad los noventa minutos.


Hugo COSTAS: Por momentos se hizo imposible sacarle la pelota, participó en el primer gol y anotó el segundo.


Augusto DE VICENTIS: Apenas un cuarto de hora en cancha, pero con la cabeza levantada y la frialdad de un veterano para anotar el gol de un triunfo histórico en el día de su debut.


Sebastián ILLOA: En un partido ordinario, en el que nadie respetó a la pelota, él fue el que mejor la trató y al que más maltrataron.



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PRÓXIMA FECHA

Zona A

Deportivo Salto vs. Valacco – Cusa vs. Compañía

Zona B

Sportsman vs. Villa Italia – Sports Salto vs. Defensores


LO QUE DEJÓ LA FECHA

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DEBUTANTES

COMPAÑÍA: Ivo TREBUCQ, Valentín BERNAL (ex Cusa y Sports), Brian GEOGHEGAN (ex-Sports), Valentín VIDAL. Leandro LAVALLÉN (ex-Sports) y Juan Ignacio CERVELLO (ex Cusa y Deportivo). Eber CARNERO volvió a su club de origen después de 10 años.

VALACCO: Fernando CÓRDOBA, Sebastián BUYOTTI (ex-Defensores), Enzo ZAPATA (ex Alumni y Deportivo), Daniel ALESSANDRO (ex-Sports), Leonardo SEQUEIRA (ex Cusa, Alumni y El Fortín), Sebastián FERNÁNDEZ, Hugo COSTAS, Nicolás BARÚ y Esteban FERNÁNDEZ (ex Alumni y Villa Italia).

SPORTS: Agustín GARAVANO, Tomás GARAVANO (ya lo había hecho en el Federación Norte), Isaías BARTOLINO, Nicolás PAJÓN, Fabián CORREA y Alan David GONZÁLEZ.

VILLA ITALIA: Matías DELLA TORRE, Francisco MALICH (ex-Deportivo), Tomás VERGAUVEN (ex-Sports), Diego ROLDÁN (ex-Compañía), Alan TORRILLA, Tobías BÁEZ (ex-Sports), Federico ROSENBERG (ex-Compañía), Damián BENGOCHEA (ex El Fortín y Valacco), Javier SCIAÍNI (ex-Sports, Cusa y Alumni) y Santiago PÉREZ.

CUSA: Manuel CAPALDI (ex Compañía, El Fortín, Alumni y Defensores. Ya lo había hecho en el Federación Norte), Valentín MASAUT, Joel GONZÁLEZ (ex Alumni, El Fortín, Sports y Villa Italia)

Volvieron: Nicolás SANES retornó después de pasar por Alumni y Sports, Brian SIMALDONE (Valacco 2019) y Francisco RAGONE (de Compañía).

DEPORTIVO SALTO: Nazareno DALAISÓN, Brian CABRERA (ex Cusa), Julián ZAPATA (ex El Fortín y Cusa), Jeremías SÁINZ (ex Compañía y El Fortín) y Lucas SCRIBANTI.

DEFENSORES: Tobías AGUILAR (ex-Cusa) y Agustín LAZATTI (ex-Villa Italia) -ya lo habían hecho en el Federal- y Valentín ROBATTO.


GOLEADORES

1er gol de Thiago ESTECHE, Brian GEOGHEGAN, Tomás BURGOS, Marcelo GONZÁLEZ, Nicolás PAJÓN, Tomás PASCHETTA y Alan TORRILLA.

6º gol para Alejandro Yair SANTANA y Tobías AGUILAR (1º en Defensores).

16º gol de Sebastián VALACCO (6º en Cusa).

28º gol de Franco FAVERGIOTTI.

31º gol de Joel CHÁVEZ.

45º gol de Matías JOFRÉ, máximo goleador de Cusa.

193º gol de Nicolás COLOMBINI, máximo goleador de Compañía y segundo de la historia de Salto.

323º gol de Feliciano TESTA, máximo goleador de Defensores y de la historia de Salto.


EXPULSADOS

1ª roja para Esteban COLOMBINI.


PENALES

Anotaron Joel CHÁVEZ y Matías JOFRÉ, e Ivo TREBUCQ se lo atajó a Braian Delgado.


CAMBIOS

El único que realizó los 5 cambios permitidos fue Ricardo Gaspar, DT de Villa Italia.


ÁRBITROS

Neri de los SANTOS dirigió 2 de los 4 partidos (Cusa-Deportivo y Defensores-Sportsman).


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ÁNGELES GUARDIANES

Sin lugar a dudas, lo más saliente de esta vuelta del fútbol lo protagonizaron dos adolescentes a los que quien escribe vio crecer y por los que tiene un cariño especial: Ivo TREBUCQ y Nazareno DALAISÓN.

Hace muy poco el destino les arrancó abrupta e inesperadamente a sus personas más queridas -o del primer escalón en cuanto a sentimientos-: Ivo perdió a su padre, Luis Trebucq, y Nazareno a su madre, Lorena Saavedra, ambos además muy lamentados por todos los que conocieron sus calidades humanas y -vale la pena decirlo- con un comportamiento ejemplar acompañando a sus hijos desde infantiles.

Nada podrá disimular el dolor ni habrá tiempo que logre cicatrizar definitivamente esas heridas pero, el fútbol -tan amado y tan defenestrado-, casi simultáneamente les arrancó una tímida y medida sonrisa.

El sábado 8 de mayo, Leandro Candia, DT de Compañía, que tiene en su lista de buena fe nada menos que a Hernán Plana -preparándose para volver-, Gonzalo Acevedo -entrenando en Buenos Aires por si hace falta-, José Luis Ripoll -retirado pero en continua actividad- y Federico Llovet -20 años, ex arquero del Juvenil saltense y con paso por Independiente y Sarmiento-, prefirió confiarle el riesgo de su debut a un juvenil próximo a cumplir 17 años. Ivo Trebucq -un chico que nació para ser arquero y que a los 9 años sabía prácticamente todo del puesto- no tuvo una actuación descollante, porque casi no se lo exigió. Hizo lo que hubiese hecho cualquier arquero de experiencia -en la única desatención reaccionó espectacularmente para evitar el gol- y en la acción clave -penal para Valacco- un susurro le habrá indicado: “A la izquierda”. Hacia allí fue Ivo para quedarse con el balón entre las manos y el arco invicto, en el día que tanto habrá soñado con Luis.

Menos de veinticuatro horas más tarde, Deportivo Salto visitó a Cusa. En el Sub-23 ganó el albiazul 3 a 1. Quizás como una de las pocas curiosidades se puede decir que en el arco del Deportivo estuvo Nazareno Dalaisón- hasta hace poco en Defensores- y que en el banco, colaborando con Carlos Navarrine, su padre Daniel. Nazareno sabía que tenía que ir al banco de Primera, y quizá hasta se imaginó un impensado debut por un contratiempo de su compañero durante el partido. Pero los minutos fueron pasando y José Fernández -el arquero carmeño- no daba señales de vida -perdón por la expresión, pero así fue-. Se estiró la entrega de la planilla hasta un poco más de lo exigido y el 1 titular no llegó.

La gran pregunta era cómo respondería el juvenil Dalaisón (17 años) en un equipo presuntamente en notoria desventaja futbolística. Pregunta que no se hicieron por el lado del local, ya que nadie, o casi, se percató de que el arquero era el mismo del partido inmediatamente anterior. La corpulencia y la poca expresividad de su rostro ayudaban a disimular los nervios, si los había.

El primer tiempo transcurrió como para que Nazareno fuera tomando confianza, sin mayores sobresaltos, hasta que tuvo que salir del área menor para arrojarse sobre el balón antes de que llegue Brusco. Cuando parecía que el cero en los dos arcos era inamovible, llegó el penal innecesario y su pálpito no tuvo éxito. Cualquiera que alguna vez se puso los guantes sabe de la importancia de mantener la valla inmaculada, y ni hablar si el equipo no lo acompaña… Pero en el segundo tiempo el trámite siguió igual de anodino, hasta que Burgos se despachó con el empate e interrumpió la siesta generalizada.

Al rato, Jofré encaró en soledad el arco visitante y Nazareno hizo dos pasos hacia adelante -una dulce voz le habrá indicado: “Ahora”- y con el brazo derecho detuvo la trayectoria de un balón que iba a encontrarse con la red. Más tarde Sebastián Valacco se encargaría de desatar la alegría generalizada del Deportivo, incluyendo a Nazareno Dalaisón, que no pudo resistirse a imitar la sonrisa orgullosamente feliz de papá Daniel.

¡Felices sueños, chicos!


EL FÚTBOL EN TIEMPOS DE CORONA VIRUS

Si hasta ahora no me exprese públicamente respecto al tema -más allá de algunos pensamientos que he dejado caer- fue porque no quería entorpecer el deseo de tantos futbolistas que se veían privados de practicar el deporte que aman, mientras tantas otras disciplinas estaban en actividad, pero sí le manifesté mis inquietudes a cuanto dirigente o allegado al fútbol me he encontrado desde que supe de la vuelta del fútbol y sus condiciones.

En primer término soy de la idea que todas las Ligas de la Provincia se tendrían que haber puesto de acuerdo y no aceptar las condiciones impuestas por la A.Pre.Vi.De. en cuanto a jugar sin público. Es irracional que en muchos lugares haya gente a menos de un metro de distancia -siendo generoso- y que en un estadio con capacidad para miles de personas no se pueda ocupar el veinte por ciento de su capacidad.

Es cierto que cada día se dice y se contradice, desde las personas con más conocimiento, sobre cuáles son las situaciones más y menos riesgosas de contagio: Según a quién se escuche, uno debe hasta dormir con barbijo o permitirse un abrazo de hasta diez minutos. O sea, hace más de un año se está experimentado sin llegar a una conclusión irrefutable. Y no hablo solo de nuestro país.

Volviendo al fútbol, de todo lo que he escuchado he podido deducir -y los últimos acontecimientos así lo confirman- que la mayor fuente de contagio está dentro de los planteles y no en un partido: Por una cuestión lógica es mayor el tiempo que se comparte con un compañero que con un rival. Por lo tanto, si estaban permitidos los entrenamientos, no tenía razón de ser que no se jugaran los torneos. Ahora había que ver cuándo y en qué condiciones.

Desde hace un mes, aproximadamente, la periferia de Salto se ha visto afectada como nunca desde que comenzó la pandemia. Como ya lo vivimos el año anterior, solo era cuestión de tiempo para que los casos comenzaran a crecer en nuestra ciudad, más aún cuando no hay ningún tipo de restricción en cuanto al ingreso. Les recuerdo que el virus llegó a Salto por primera vez esquivando los montículos de tierra o los controles policiales.

Ahora, con los casos creciendo en la zona, se decide comenzar el campeonato a días del inicio del invierno, cuando proliferan las enfermedades respiratorias y el riesgo de contagio se acrecienta por los espacios cerrados.

A pesar de todo, la pelota tiene que volver a rodar. ¿Con qué precauciones? Por ejemplo, no se permite el uso de los vestuarios, pero ya en la primera fecha, al menos en un partido, esto se transgrede.

Después de muchos años un equipo de otra ciudad se suma a nuestra Liga, nada menos que Sportsman de Carmen de Areco, un club que ha crecido mucho en el último tiempo y que, indudablemente, enriquece el torneo. ¿Cuán riesgoso es que un equipo de una ciudad que está en fase 2, con 147 casos al fin de semana próximo pasado, venga a jugar a Salto, donde se “conocían” en dicho momento una centena de casos? Esto lo vamos a saber en horas, nada más, cuando se conozcan los hisopados de los jugadores de Boca que enfrentaron a sus colegas contagiados de River. Difícilmente haya una prueba más contundente sobre si el juego contagia o no.

Sostengo que el mayor riesgo de contagio se da dentro de los planteles: En los vestuarios, en los vehículos compartidos durante más de quince minutos, en la relajación, en los festejos, en la imprudencia de compartir un mate o una botella de agua… Por lo que, más que plantearme si Sportsman sí o no, pienso que no se deberían haber permitido jugadores que no radiquen en Salto en los planteles; y mucho menos al extremo de permitir cinco por equipo sin importar la procedencia, más otros cinco que se consideran “locales” si estuvieron en alguna lista de buena fe en los últimos tres torneos. ¿Hacía falta? ¿No había suficientes jugadores en nuestra ciudad? ¿El objetivo era no seguir parados o priorizar el resultado?

Como casi siempre, el sentido común pierde por goleada ante la mezquindad.

Ojalá me equivoque, y un grito de gol no termine en una tragedia.


CARLOS ABEL RIGGI